Violencia de pareja en relaciones lésbicas: un tema del que poco se habla
Activistas señalan que es necesario visibilizar el tema y tener datos para saber la magnitud del problema para así diseñar protocolos de atención y estrategias de prevención.
Por Dafne García @DafneBetsabe2
01 de noviembre, 2020
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Cuando hablamos de violencia entre parejas, a veces resulta más fácil identificarla entre personas heterosexuales, pues “hay ciertos focos rojos como los celos, el control y demás; con las lesbianas pasa algo completamente distinto, [pues] minimizamos que [que se trate de violencia] si es otra mujer quien nos está agrediendo”, explica Fabiola Baleón, activista y coordinadora de la organización Jóvenes por una Salud Integral A.C.

Otro de los problemas es que la falta de datos específicos, como cuántas mujeres (bisexuales, trans y lesbianas) sufren de violencia en sus relaciones de pareja, qué tipo de agresiones son más usuales y si acuden o no con alguien para salir de ese círculo de violencia, impide que haya un diagnóstico de esta problemática.

“[La violencia de pareja entre mujeres] es un tema que muy pocas veces hablamos, analizamos y visibilizamos”, comenta la socióloga y activista Jess Techalotzi. Pero es importante hacerlo, pues de lo contrario no será atendido y mucho menos prevenido, agrega.

Aunado a esto, las autoridades tampoco contribuyen a que el tema sea abordado de forma integral y específica. Por ejemplo, en el “Diagnóstico para identificar las necesidades de la población LGBTTTI del municipio de Puebla en materia de derechos humanos”, presentado por el ayuntamiento de Puebla, pese a incluir algunas variables sobre la violencia entre parejas de la diversidad sexual, los resultados no están desagregados, por lo no hay resultados concretos sobre mujeres lesbianas y bisexuales.»

Los tipos de violencia

Foto: cottonbro | Pexels

Si bien se cuenta con pocos datos acerca de este tipo de violencia, organizaciones civiles e investigadoras han realizado diversos estudios. En Ciudad de México, Jóvenes por una Salud Integral A.C. y la Secretaría de Mujeres crearon talleres para hablar de los distintos tipos de violencia que afectan a lesbianas y bisexuales; uno de los temas abordados fue la violencia de pareja.

A través de este trabajo se identificó que un obstáculo en el tema de la atención a la violencia y su reconocimiento “es que seguimos en una lógica de: ‘si no te pega, no es violencia’; pero el tipo de violencia más común que ocurre con las lesbianas no es la violencia física, [sino] la violencia económica [y/o] psicológica”, explica Fabiola.

Es decir, la dinámica de la violencia se trata de un ejercicio de poder y subordinación real de una frente a la otra: la agresora y la víctima; en donde las formas de manifestarse pueden ser múltiples (violencia económica, física, psicológica, o sexual), y derivar en graves afectaciones a la salud mental de las mujeres lesbianas o bisexuales.

Para la activista sería primordial identificar los matices que tiene la violencia psicológica. Por ejemplo, con el chantaje, cuando existe un condicionamiento para mantener a la relación o a la pareja en el closet, o cuando hay una presión para que la pareja salga del closet. 

“Eso también es un tipo de violencia” concluye Baleón. 

Respecto a esto, Techalotzi enfatiza que incluso esto puede ser un factor de riesgo que dificulta salir del ciclo de violencia: “Muchas mujeres lesbianas y bisexuales viven en el clóset, entonces es aún más difícil poder enunciar que se vive una situación de violencia cuando muchas veces ni su familia [o amigas] sabe que son lesbianas o bisexuales (…) entonces no tienes a alguien de afuera a quien le puedas decir [qué está pasando]”.

Lo que provoca, a su vez, que las mujeres pasen por ciclos de violencia o de ruptura amorosa solas, y vivan con dificultad su recuperación, agrega la socióloga.

Asimismo, de acuerdo con Fabiola Baleón, el no tener referentes y espacios lésbicos de convivencia donde las mujeres puedan socializar y expresarse de forma segura, hace que sean más propensas a vivir este tipo de violencia.

“[La falta de espacios de convivencia entre mujeres lesbianas y bisexuales] hace que nos limitemos a conocer a otras personas y empecemos a tener una idea errónea de que la [primera] lesbiana que te encontraste en el camino, con la que estas compartiendo [tu pareja], pues va a ser la única con la que vas a vivir; eso al final hace que en este tipo de parejas, sea más frecuente la violencia emocional y psicológica”.

Visibilización y reflexión: clave para la atención y prevención de la violencia

Foto: Freepik

Baleón explica que, si esta violencia se llega a denunciar, estas mujeres se enfrentan a que las autoridades no reconozcan su identidad como mujeres lesbianas o bisexuales. Además, también se burlan o minimizan el hecho de que una mujer pueda violentar a otra.

“El plano de acción institucional sigue siendo muy limitado; si preguntas cuál es el protocolo [para denunciar o acceder a algun servicio de contencion]  si llega una mujer lesbiana [o bisexual] a las autoridades, no saben cómo atenderla”, comenta Techalotzi. 

Es importante señalar esto, porque no todas las lesbianas y mujeres bisexuales cuentan con la capacidad económica para pagar un proceso terapéutico, y aunque se puede acudir a las instituciones públicas, está el temor de cómo las van a atender, agrega la socióloga.

En cuanto a las acciones para prevenir este tipo de violencia, la activista considera que es importante abrir espacios de reflexión y de discusión entre lesbianas y mujeres bisexuales, así como reflexionar qué es la violencia de pareja, cómo la vivimos, qué causas identificamos, y cuáles son los principales tipos de violencia que vivimos en nuestras relaciones de pareja.

A través del diálogo sobre estos aspectos relacionados con la violencia de pareja, se tendrá una pauta para pensar cómo actuar y resolver esta problemática.

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Por otra parte, Techalotzi considera que es importante obtener datos “porque nos dan pauta para reflejar un problema, y también para atenderlo”.

Baleón concuerda con esto, pues obtener información ayudaría a generar diagnósticos, protocolos, sistemas de atención, espacios, refugios. Por ejemplo, la organización, derivado del trabajo en los talleres, abrió una línea de atención y acompañamiento de primer contacto en situaciones de violencia.

“A lo mejor no vas a denunciar, pero [puedes] contarle a alguien que te sientes mal, que te peleaste con tu pareja, que te corrió… esta primer herramienta [de diálogo y acompañamiento] es super importante” finaliza la activista. 

*Foto de portada: cottonbro | Pexels

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Dafne García