Lado B
Atmósfera común, milagro cívico
Por Lado B @ladobemx
18 de agosto, 2011
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Roberto Alonso*

 Al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad hay que entenderlo como consecuencia de un largo proceso de transformación social hacia una democracia de calidad, trascendente del ejercicio electoral que permite transmitir el poder sin derramar sangre.

Como lo sintetizó Javier Sicilia en su discurso del pasado 14 de agosto, pronunciado a las afueras del Senado de la República, la indignación prevaleciente en el país ha pasado del “ya basta” exclamado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) al “si no pueden renuncien” exigido por Alejandro Martí, y al “estamos hasta la madre” dirigido por el propio poeta a la clase política y a los miembros del crimen organizado.

Pero al mismo tiempo, este movimiento representa una expresión inequívoca de la búsqueda de la paz desde una inspiración cristiana que tiene su máxima viveza en el Evangelio, en el profuso amor que ahí se manifiesta no como un simple sentimiento, sino como la procuración del encuentro con el otro y su bien. Del amor, finalmente, es que nacen las comunidades.

Por ello es de referencia obligada la entrevista  publicada el domingo pasado en El Universal por la reportera Thlema Gómez Durán a propósito del nuevo número de la revista Conspiratio, publicación bimestral que dirige el escritor y que aborda en su más reciente edición la raíz de la violencia y los caminos para la reconstrucción de la paz: la vuelta a la ética. En la entrevista, Sicilia expone que en las primeras comunidades cristianas, la conspiratio -uno de los momentos más significativos de la celebración litúrgica que se expresaba con un beso en la boca- era como un intercambio de alientos, un intercambio de espíritus en el que desaparecían las diferencias y se establecía una verdadera comunidad democrática a partir de la creación de un espacio de igualdad.

“Cuando beso y abrazo, lo que estoy haciendo es tratar de hacer una atmósfera común, que tanto le hace falta a este país”, subraya a manera de explicación de los besos dados tanto a Felipe Calderón como a Manlio Fabio Beltrones.

Bajo este mirador es que cobra sentido la reanudación del diálogo entre el movimiento que encabeza y el Congreso de la Unión en medio de la discusión de las reformas a la Ley de Seguridad Nacional, proyecto que indefectiblemente debe corregirse a la luz de los reclamos civiles orientados a la construcción de un marco legal que ampare la lucha por la seguridad y la justicia en clave de democracia. Seguramente Sicilia no lo podría haber hecho solo; en la misma entrevista se reconoce como una persona “de mecha corta” que lleva consigo el pecado de la ira. De ahí la importancia de personajes claves a su alrededor como es el caso de Emilio Álvarez Icaza, por su conocimiento y comprensión de la dinámica institucional, y de Julián LeBarón, en virtud de su autoridad moral, contundencia y claridad, pilastras con las cuales interpeló a la sociedad entera frente a Los Pinos apuntando que la responsabilidad de acabar con la violencia es de todos. “Ni el gobierno ni nadie van a hacer por nosotros lo que nosotros no estamos dispuestos a hacer por nosotros mismos”, destacó en su discurso.

Anclado en las raíces cristianas de la democracia, Sicilia ha sostenido que la paz no es posible sin el diálogo, aquella semilla que debe fructificar y convertirse en una práctica cotidiana, sobre todo en tiempos de emergencia nacional que han visto florecer un “milagro cívico”, según lo ha interpretado Enrique Krauze y quien a decir del poeta “ha entendido muy bien al movimiento”.

Cargado con un simbolismo robusto y desafiante, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad registra ya un logro mayúsculo: poner en el centro a las víctimas de una guerra mal planeada. Son ellas el epicentro de un nuevo paradigma en materia de seguridad todavía posible.

*@rialonso es secretario del Capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI). Comunicólogo de formación, maestrante en Políticas Públicas y apasionado del derecho de la información y del periodismo. Participa en el Nodo de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Rendición de Cuentas de Actívate por Puebla y es miembro del Consejo Consultivo del observatorio de transparencia Con los Ojos Abiertos.

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