Lado B
Leamos más Alto: un espacio para narrarse e intercambiar historias
El Barrio del Alto narra a través de sus habitantes sus historias para crear comunidad; esto es lo que ha logrado el Consejo Puebla de Lectura A.C. a través de su programa “Leamos más Alto”, enfocado a cuidar el tejido social por medio del arte y la lectura
Por Ray Ricardez @RayRicardez
24 de junio, 2021
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Las personas son historias y con ellas se pueden crear bibliotecas vivas. Esto es algo que  queda muy claro con la iniciativa “Leamos más Alto”, la cual busca que las personas que habitan el Barrio del Alto tengan un espacio para narrar sus propias historias, y creen comunidad a través del arte y la lectura. 

Viernes

Este proyecto del Consejo Puebla de Lectura A.C., con apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), promueve distintas actividades a lo largo de cada mes, como: presentaciones de libros; sesiones con los testimonios de quienes habitan el barrio para que cuenten sus historias de vida; talleres de lectura, ciencia y arte; caravanas y eventos musicales y artísticos. Este programa durará todo el 2021.

De acuerdo con Rosario Juárez, gestora de este proyecto e integrante del Consejo Puebla de Lectura, lo que buscan es generar un vínculo entre las y los habitantes del barrio, de todas la edades, para ir más allá de un saludo, conociendo sus vivencias y fortaleciendo el tejido social desde la Biblioteca Alma, creada por la asociación y ubicada de igual forma en el Barrio del Alto. 

Por su parte, Daniel Ramos, presidente de la organización, comenta que esta iniciativa tiene el objetivo de promover la lectura y actividades artísticas predominantemente en la población infantil atravesada por contextos de violencia o marginalidad. “La creación de estos espacios culturales son necesarios para el ejercicio de los derechos de las niñas, niños y adolescentes”, explica. 

Y es que el barrio se ha visto afectado por los altos índices de violencia, los cuales se han vuelto parte de la cotidianidad, lamenta Juárez. Al respecto, Lourdes Roth, artista y coordinadora en la iniciativa, cuenta que si bien la biblioteca no atiende directamente  estas situaciones violentas, sí puede volverse un espacio de comunicación para fortalecer a la comunidad y promover valores. 

Sin embargo, “ha habido un diálogo intergeneracional”, dice Juárez, ya que a pesar de que la mayoría de las y los usuarios de la Biblioteca Alma son menores, ellas y ellos vienen en compañía de familiares adultos, quienes a su vez se integran a las actividades, creando un intercambio de conocimientos entre generaciones. 

Narrarse en comunidad

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Foto: Consejo Puebla de Lectura

La Biblioteca Viva es una de las tantas actividades de Leamos más Alto. En ella se invita a un miembro de la comunidad a ir a la Biblioteca Alma a contar historias sobre su vida; y si bien puedes encontrar libros físicos, a veces encuentras historias en las personas, cuenta Roth. 

“En este caso, el libro es la memoria de la persona”, dice la artista. Es por ello que la actividad hace referencia a una biblioteca en movimiento, debido a que se generan lazos a través de la variedad de historias que el propio barrio ofrece. Ella opina que la labor de una biblioteca tiene que ir más allá de solamente ofrecer los libros, ya que también puede hacer que escuchen a las personas. 

Algunas de las historias que se han contado en este espacio son las de Luis Aguirre, quien se dedica a lavar autos; la de Adriana Flores, que es vendedora de tamales; la de María Elena Méndez, dueña de una miscelánea, y la de Javier Aguilar, vecino del barrio. 

Rosario Juárez explica que gracias a esta actividad ha habido una mayor cohesión del barrio con la asociación. “Las personas buscaban espacios donde comunicar sus experiencias y su vida, además de sentirse escuchados”, asegura. 

Así, Leamos más Alto y la Biblioteca Alma han sido utilizadas por personas de todas las edades. Rosario Juárez cuenta que quienes más narran sus vidas son personas de entre 30 a 70 años de edad.

Desde la banqueta

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Foto: Consejo Puebla de Lectura

Ramos cuenta cómo es que, debido a que la pandemia cerró lugares para la promoción de la lectura y envió a la gente a sus casas, desde la asociación empezaron en 2020 recorriendo el barrio con una camioneta y narrando libros desde una bocina. Ahora tienen la oportunidad de empezar a ver cómo la lectura puede apropiarse del espacio público. 

Ante el área reducida de la Biblioteca Alma y la necesidad de tener espacios abiertos debido a la crisis sanitaria, tomaron las banquetas, se apropiaron de la calle y la utilizaron como vía adicional para llevar a cabo las actividades programadas por la iniciativa, poniendo una carpa e invitando a las y los habitantes del lugar a que participaran. 

“Estamos acostumbrados [a] que las bibliotecas son espacios donde se guarda silencio, donde vienes a leer y a guardar cierta postura; [pero] en este espacio, [al ser] una biblioteca comunitaria, ciudadana, que está abierta para niñas y niños, (…) sucede todo lo contrario: el ruido y las pláticas lo habitan y, sobretodo, fomentamos el diálogo”, dice Juárez. 

Sostener al Consejo

El apoyo del Fonca ha ayudado a que este proyecto se lleve a cabo, sin embargo, de acuerdo con Roth, es importante tener la ayuda de una comunidad que lo sostenga. Es por ello que invitan a la gente e instituciones a contribuir con arte, con tiempo para participar y colaborar en sus proyectos o con donativos. “Es necesario tener este apoyo para que nosotros podamos seguir atendiendo a la gente del barrio”, sentencia. 

Al final, uno de los grandes objetivos de la asociación, explica la artista, es que las niñas y niños puedan eventualmente ser gestores de actividades culturales dentro de sus comunidades y que “aprendan a reconocer al otro y ven las alternativas que tienen [para expresarse desde el arte]”. 

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Foto: Consejo Puebla de Lectura

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Si quieres contactarte y conocer más sobre el Consejo Puebla de Lectura A.C. puedes visitar su Facebook, su página web y su Instagram. También puedes contactarles al número  222 404 9313 o a su correo [email protected].

*Foto de portada: Consejo Puebla de Lectura

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Autor Lado B
Ray Ricardez
Licenciado en Relaciones Internacionales por la UDLAP con Maestría en Medios, Comunicación y Cultura por la Universidad Autónoma de Barcelona. Investigador, periodista en proceso y músico de corazón. Coordinador de la revista digital Libertad de Réplica. Interesado en la movilización, el periodismo y el cambio social. Soñando con hacer un mundo mejor ayudado por las palabras.
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