Los mejores momentos de Casas Vacías | Círculo de Lectura LADO B
Para la historiadora Abigail Rodríguez, Casas Vacías documenta la sensibilidad de una época, y la considera una historia desgarradora
Por Ray Ricardez @
27 de octubre, 2020
Comparte

“Me sorprende mucho todo lo que las mujeres han callado durante siglos; por eso me parecen muy necesarios estos espacios de charla, escritura y lectura para identificarnos con estos personajes”, dijo Abigail Rodríguez, moderadora del más reciente Circulo de Lectura de LADO B, en el que se analizó la obra de Brenda Navarro, Casas Vacías

El libro, publicado en 2018, cuenta la historia de dos madres en diferentes estratos socioeconómicos -una de ellas, tras la desaparición de su hijo y la otra, tras raptarlo- creando un diálogo narrativo que evidencia el sufrimiento de la pérdida y las complicaciones de ser madre en un mundo repleto de desigualdades para las mujeres.

Los comentarios en torno a la maternidad, el matrimonio y las desapariciones de personas, así como el dolor de las madres y la apatía de los padres, fueron algunos de los ejes de la sesión de cierre del círculo de lectura. 

La maternidad sigue siendo idealizada

La maternidad es altamente idealizada hasta nuestros días. Por ello, hablar sobre su realidad desde las voces de diferentes mujeres ayuda a reconciliarse y a sanar el gran peso que implica, dijeron en la sesión del cierre. 

Para una de las participantes, la novela aborda el supuesto instinto maternal que se considera como requisito esencial en la mujer y sin el cual las madres son señaladas. Además de la presión para que la maternidad se asuma como sinónimo de alegría. 

Para Brenda Navarro, quien también participó en la conversación, lo mejor de la maternidad  son precisamente las y los hijos. La maternidad, aseguró, no se puede vivir con libertad en un país en el que se castiga a las mujeres que quieren ejercer su sexualidad, para después, estigmatizar a las “madres pobres con hijos desaparecidos que tienen que buscarlos”.

También puedes leer: Casas Vacías, vivencias de la maternidad en un país violento y machista

Es necesario visibilizar otro tipo de maternidades

Igualmente, se habló de la existencia de distintos tipos de maternidades y sobre cómo las mujeres retoman este rol en otros aspectos de su vida. Para otra de las participantes las post-maternidades deben ser evidenciadas, por ejemplo: el posible “retorno a la vida” después de ser madre se convierte en un tema en donde las abuelas vuelven a asumir responsabilidades de crianza, cuidando a sus nietos.

El sistema patriarcal está diseñado para que la maternidad no sea social y sea algo que le compete únicamente a la mujer, fue otro de los comentarios. “Ser mujer y asumirse como mujer” es algo que se logra en la obra. Hay que pensar más en la crianza como un asunto social.

La pérdida de la identidad durante la maternidad

Círculo de Lectura Lado B

Foto: Zoom

El tema de la identidad de las madres fue otro de los tópicos que más se discutió en el Círculo de Lectura, pues “la única referencia de nuestro estar en la vida es la crianza”, señaló una de las participantes. 

Para otra de las mujeres, esto tiene que ver con que a las madres se les exige ser ejemplares a costa de su sexualidad, su deseo, etcétera. “Es como si llegara el bebé y todo lo demás muere”. Por eso cuando desaparece el hijo de una de las protagonistas, pierde su identidad: “Si yo no soy madre, no soy absolutamente nada”. 

La novela evidencia todo lo que no se le permite hacer a las mujeres, en conclusión, “no puedes ser otra cosa porque tienes que ser madre”, dijo alguien más. 

El matrimonio puede llegar a ser una “cárcel legal”

El matrimonio instaurado desde las condiciones de un Estado patriarcal empuja a las mujeres a experimentar más violencias, de acuerdo con la reflexión del Círculo. Los entornos de violencia dentro del hogar, acompañados de la discapacidad, son otro problema que se suma a las violencias patriarcales, retomó la moderadora. 

Una de las mujeres que estuvieron en la sesión dijo que cuando las madres toman un papel de cuidadora de todos los hombres de su vida, todos los demás aspectos desaparecen. 

Otra persona agregó que a los hombres nunca les ponen una culpa, pues jamás se les señala su ausencia en las responsabilidades familiares que, en teoría, también deberían asumir. “En el libro los hombres existen porque están ausentes”. 

Aún existe una deuda con las personas desaparecidas y sus familias

Brenda Navarro recordó que, en México, a las madres de personas desaparecidas no se les da foro, mientras a hombres que están en la misma lucha sí. Ejemplificó el caso de Javier Sicilia, invitado por Felipe Calderón a hablar sobre el tema: los hombres tienen el espacio público para decirlo, comenta. 

Abigail Rodríguez, la moderadora, retomó la importancia de hacer esta lectura con toda la visibilización que se ha hecho de los feminicidios y desapariciones. Son problemas que están reconsiderando estas historias, en los que las perspectivas y voces, no solamente de las mujeres, sino de las familias de los desaparecidos, son escuchadas. 

El tema de la memoria a partir de la desaparición: el no nombrar o rememorar lo acontecido y cerrar el duelo es crucial para entender la realidad de las desapariciones vista desde el libro, dijeron en la sesión. 

Del mismo modo, la culpa y el duelo son un tema de crucial atención, aunque la sociedad y los medios de comunicación exigen, además, que las madres sean “las víctimas perfectas”; que lloran, que sufren y que tienen la responsabilidad de buscar a sus hijos, concluyeron.

***

Si quieres unirte a la próxima edición del Círculo de Lectura LADO B, da click aquí

 

*Foto de portada: dashu83 | Freepik

Comparte
Ray Ricardez