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Persona normal: O de lo anormal que es tener doce años
En el Circulo de lectura LADO B se discutió el libro de Benito Taibo, que muestra el crecimiento de Sebastián por la adolescencia y su autodescubrimiento
Por Lado B @ladobemx
02 de septiembre, 2021
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Alonso Rojas

Un trágico accidente cambia la vida de Sebastián, un joven que, a los 12 años,  queda al cuidado de su tío Paco. Con él, vive aventuras fuera de lo ordinario pero, sobre todo, aprende más de la vida: desarrolla el placer de la lectura, el placer de ser él mismo y de defender sus ideas. 

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De esto se trata Persona normal de Benito Taibo, publicado en el 2011, donde el autor se muestra como heredero de la novela de iniciación, un género que abordaron sus predecesores, como José Emilio Pacheco. 

En el Círculo de lectura de LADO B, donde se discutió la obra de Taibo de la mano de la socióloga Yatzel Roldán, el diálogo entre las y los integrantes giró en torno a la vida del protagonista durante una etapa donde se es muy influenciable, el papel de un autor o autora ante su obra, la reivindicación de las escritoras, y el concepto de “lector(a) ideal”. 

Tener doce años, lo mismo que no tener nada

De acuerdo con las y los participantes del Círculo, la adolescencia —la etapa que es narrada sobre la vida de Sebastián— es un momento en el que somos, especialmente, influenciables, pero no en un sentido peyorativo; es una etapa en donde nuestras vivencias y encuentros con el otro nos construyen.

El libro funciona como un instrumento de reflexión en torno a quienes trabajan con adolescentes, tanto en su crianza como en su educación, mostrando lo complejo de sus vivencias, comentan también, pues el paso de la niñez a la adolescencia es un periodo agitado, liminar, lleno de inocencia y de ganas de probarse a una o uno mismo que es capaz.

Generalmente, los adultos suelen despreciar las problemáticas por las que atraviesan las y los jóvenes, lo cual no debería pasar, pues estas son las que construyen el carácter, dicen quienes participan en la dinámica.

La responsabilidad del autor frente a la obra

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La novela provoca aquello que no viene incluido; el libro, afirma uno de los participantes del Círculo de lectura, funciona como pretexto para hablar de otras cosas, no sólo de aquello que viene explícito en la obra.

Al inicio del diálogo hubo una pregunta que propició una serie de reflexiones en cuanto al papel que tiene el autor frente a su obra y, específicamente, su responsabilidad. Una problemática compleja que requiere no pocas digresiones; sin embargo, es una pregunta donde también entra nuestra responsabilidad como consumidores de arte: ¿Qué debemos hacer cuando disfrutamos de un producto cuyo autor es, por ejemplo, acusado de acoso o de sostener una postura que vulnera los derechos humanos? ¿Hasta qué punto podemos separar al autor de su obra? 

Buscar dar respuesta a estas preguntas nos sumerge en un debate polémico, sin una respuesta única.

La reivindicación de escritoras

Taibo es un hombre de su tiempo —nacido en 1960—, que hoy en día hace mucho por mencionar a las poetas y autoras que hacen trabajos importantes. Uno de los participantes mencionó que en los últimos textos que ha sacado, Taibo busca reivindicar el papel de la mujer en la literatura —aunque la novela que propició el diálogo en el Círculo no es uno de esos textos—. 

La visión patriarcal con la que desde siempre se ha abordado el canon literario, ha impedido darle atención al trabajo de un gran número de autoras. Basta con volver la vista a nuestro librero, para cerciorarnos de que, en efecto, la cantidad de autores sobrepasa con creces a la cantidad de libros escritos por mujeres.

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Desde la parte histórica, menciona una de las participantes del círculo, todas estas obras y estos autores muestran la crudeza e injusticia normalizada contra las mujeres en los diferentes episodios que ha atravesado el ser humano. Por eso es valiosa (más allá de la vida personal de los autores o autoras) la mirada con la que se recupera el contexto y el momento de vida en que fue creada una obra. 

Necesitamos reflexionar cómo las cosas han ido evolucionando, lo cual también nos permite defender lo que se ha ido ganando; tanto los autores como las autoras son quienes plasman esa memoria como parte de su narrativa, por eso resulta necesario analizar y conocer quiénes eran estas personas, cómo se desarrollaron y en qué contexto se realizaban y permitían estas situaciones y actitudes que hoy nos parecen desdeñables. 

El prejuicio del lector

Otro de los temas tratados en el círculo de lectura fue el del “lector(a) ideal”, a lo que se dijo que los círculos de lectura te enlazan con otros tipos de lectura que son para ti, alejándote de la novela pretenciosa. 

Al respecto, uno de los participantes mencionó que “el jueves de espacio de lectura es un espacio seguro, puedes platicar y pensar en voz alta, pasándola bien”. 

Son, en resumen, espacios donde está presente el placer por compartir las impresiones de lo que acabamos de leer, volviendo cercana a la literatura y alejándonos del lector ideal que suele alejar al público del arte literario, como en este caso: Personal normal de Taibo fue un gran pretexto para hablar de la adolescencia, la literatura y de quienes leen por puro placer. 

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