Cara de Liebre: deshumanizar por la apariencia física
Cara de Liebre retrata las consecuencias de la deshumanización que surge de la obsesión por lo físico y las apariencias
Por Lado B @ladobemx
04 de febrero, 2021
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Allison Madrid | @allison_madrid

“Yo trataba de contar la historia de una mujer que hacía cosas que a las mujeres no nos están permitidas en la cultura popular y en la sociedad”, dijo Liliana Blum, autora de Cara de Liebre, durante la última edición del círculo de lectura de LADO B

Cara de Liebre, publicado en 2020, cuenta la historia de Irlanda, una profesora de literatura que cumple con todos los estereotipos de belleza —de la cultura occidental—, salvo por una cicatriz que esconde la historia de un labio leporino. 

Una noche de salida conoce a Nick, un cantante poco talentoso pero atractivo, quien pese a su actitud machista se involucra en la vida de la protagonista. Conforme la historia avanza, Irlanda, deseosa de encontrar a alguien que la ame a pesar de lo que ella percibe como una grotesca deformación, se vuelve implacable con sus parejas —entre estas Nick—, hasta llevar sus acciones al límite. 

Liliana Blum presenta una historia sobre las consecuencias que trae la deshumanización y el rechazo constante que llevó a las y los integrantes del círculo de lectura a cuestionarse sobre temas como la importancia que le damos a la apariencia física, el machismo imperante en nuestra sociedad y las descripciones gráficas de violencia en la ficción. 

La mirada patriarcal y los estándares de belleza

Para la psicóloga Angélica de los Santos, quien moderó la sesión, la apariencia física y los estándares de belleza siguen siendo reglas implícitas que moldean a nuestra sociedad. En el caso de Irlanda, por ejemplo, su identidad entera está basada en cómo las personas —especialmente los hombres— la perciben. En ella se encuentra una dicotomía interesante: una mujer que se sabe deseable y al mismo tiempo siente un desprecio obsesivo hacia su persona; una percepción de sí misma que crece a lo largo de la obra. 

Para una de las participantes del círculo de lectura, esta es una dicotomía familiar para muchas mujeres, un trauma compartido, resultado de un patriarcado que solo nos ve como cuerpos deshumanizados y hechos para el consumo, en esencia, objetos. 

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Otra persona agregó que el desequilibrio mental y la inestabilidad emocional que se percibe en Irlanda es consecuencia de todo el abuso social que ha sufrido, de todo el rechazo real o percibido por su físico. Otro participante afirmó que esto, de ninguna forma busca justificar las acciones de Irlanda, sin embargo, nos ayuda a comprender las consecuencias terribles que tiene una sociedad que justifica y aprueba la cosificación del cuerpo femenino. 

Por otro lado, acerca de Nick, Liliana Blum comentó que este personaje representa todo lo que está mal con los hombres en la sociedad mexicana; quienes, de acuerdo con ella, constantemente son solapados por sus familias. “Casi todas mis lectoras me dicen: ‘es que, yo conozco a un Nick’ (…) son hombres que nunca se van a responsabilizar de lo que hacen, ¿no? Eso es Nick”.

La necesidad de lo explícito

A lo largo de la novela se describen situaciones de violencia y tortura de manera explícita. Para Liliana Blum, hay una lógica detrás del retrato de estas escenas, pues explicó que, a veces, cuando en la ficción se muestran indicios de que hubo algún acto violento pero no se muestra, se crea la percepción de que el hecho “no es tan grotesco, no es tan malo”. 

Blum considera que es importante incluir este tipo de escenas porque de lo contrario se puede pasar de largo estos momentos y hasta imaginar que no suceden en la vida real. Esto no quiere decir que sea fácil de leer; la misma autora admite que siente inquietud al releer el horror retratado. No obstante, comparte que “aun cuando uno escribe cosas horribles, viene la realidad a superarlo con creces”, haciendo alusión a la gran violencia que azota a nuestro país.

Las descripciones gráficas que se encuentran en la obra también funcionan como una herramienta muy útil para la autora a la hora de escribir sobre este mundo tan terrorífico, pues así lo entiende mejor. Explicó que escribe sobre cosas que le dan miedo, cosas que le aterran y, al escribir sobre ellas, afronta sus miedos y se comprende más a sí misma. 

Al respecto, los y las participantes comentaron que, aunque dichas escenas no son para todos, la autora sabe retratarlas de tal manera que, aun cuando son fuertes, enganchan a las y los lectores y los impulsan a continuar leyendo, sin caer en el morbo. 

Liliana Blum también comentó la importancia y la fuerza que tiene la literatura en cuanto al retrato de situaciones difíciles para que, cada vez más, se hable en sociedad. Las y los participantes estuvieron de acuerdo con la autora y, de hecho, una de ellas citó el libro:

“La literatura sirve para vivir otras vidas más allá de la vida patética que nos tocó vivir, la literatura sirve para escarmentar en cabeza ajena, la literatura es catártica, medicinal, terapéutica, la literatura equivale a escudriñar los cerebros de otros, de los que poseen más vida neuronal que cualquiera de los compañeros en el salón. La literatura es escape, libertad”. 

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Liliana Blum (Durango, 1974), es una escritora que actualmente reside en Tampico, Tamaulipas y fue invitada de honor para el cierre de la última edición de los círculos de lectura de LADO B.

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