Lado B
Borat: Subsequent Moviefilm, ¡la sátira urgente en tiempos idiotas!
La cinta Borat (2020) nos ha demostrado con grandes ejemplos, que la comedia políticamente incorrecta no solamente es urgente y atemporal; también necesaria
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
04 de febrero, 2021
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La idea de que ahora el humor negro debe ser tratado como un enemigo público material o físico; de nombre y apellido que deba eliminarse, no es más que una utopía que lejos de emanar destellos de esperanza, en pos de alcanzar la sociedad perfecta, irradia estupidez. La historia misma nos ha demostrado con grandes ejemplos, que la comedia políticamente incorrecta no solamente es urgente y atemporal; también necesaria. 

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Y en tiempos extraños, de doble moral, distópicos y arrebatados de subversiva naturaleza que te dicen y que te ordenan de qué debes reírte o de qué debes callarte, al menos por respeto al libre pensamiento: la sátira, queridos padawans, es urgente. Y Sacha Baron Cohen, el actor, guionista, comediante y troll británico por excelencia de la cultura estadounidense, aún mucho más que el propio Trey Parker y Matt Stone juntos con todo y su South Park, lo tiene muy en claro.   

Hace 14 años, en el lejano 2006. Antes de las redes sociales y los fake news. Antes de los influencers de Instagram y los teléfonos inteligentes. Antes de Barack Obama, en la era Bush, Cohen, junto al magnífico director estadounidense Larry Charles, retrataron al pueblo de las hamburguesas y los perros calientes a través de una irreverente película del género Falso Documental que logró convertirse en todo un ícono de la cultura pop muy querido para algunos… pero en un auténtico dolor de cabeza para otros. 

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Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan nos cuenta la historia de cómo Borat, el “segundo periodista más famoso de Kazajistán” un personaje creado por el mismísimo Cohen conocido por sus sketches de comedia dentro de la tv británica tenía como tarea y con ella, la increíble premisa realizar un supuesto documental de la cultura estadounidense y exponer de una vez y para siempre el misterio de por qué América, de hecho, era una gran nación. 

Con el pequeño detalle, claro, de que la enorme diferencia de culturas, repletas de tradiciones y costumbres que distaban mucho a la de Estados Unidos, harían que el personaje de Cohen: un machista, incestuoso, homófobo, antisemita y xenófobo para el mundo occidental, se enfrentara a un sinfín de situaciones incómodas e hilarantes que terminarían por redefinir no solo el humor políticamente incorrecto de aquel entonces, sino la forma de hacer mockumentary de una manera brillante.  

Porque lejos de que la cinta de Larry Charles jugara a ser provocadora por mera diversión, fue un paso más allá, volviendo este filme, “un falso documental” por un lado con la historia de este supuesto reportero—, pero un verdadero archivo fílmico por el otro. Ya que retrataba al menos en gran parte del metraje reacciones, declaraciones y situaciones auténticas de muchos ciudadanos estadounidenses que por supuesto no sabían ni se imaginaban siquiera que estaban siendo filmados. 

Lo que no solo generó el odio de varios de ellos; también desató una serie de denuncias que la volvieron hasta la fecha, en la película más demandada de la historia y con diferencia.

El formato tipo sketch, la espontaneidad y esa forma interesante de provocar a “la víctima” para encontrar en ella una reacción realista, o una declaración cuanto menos verídica solo por la mera comedia de situación, llevaron a la película a ser, primero: 

Una grotesca revelación de la doble moral de un pueblo como Estados Unidos, que rechazaba o reprendía comentarios misóginos, por un lado véase la mítica escena donde Borat se burla de un grupo feminista cuando se le explica que las mujeres no poseen un cerebro diminuto y en cambio tienen el mismo derecho que los hombres—, pero que aplaudía y celebraba una canción que hablaba sobre Bush bebiendo la sangre de niños y familias en Irak; entonada en medio de un auténtico rodeo; todo en la misma película.

Y segundo, más importante todavía: que estos pensamientos y declaraciones quedarían expuestos en un lejano pero a la vez cercano 2006 como un retrato atemporal. Para probar, tiempo después, en una suerte de tesis maliciosa, que la grandiosa América no había cambiado mucho desde entonces. Por el contrario, que solo había aprendido a maquillar la xenofobia, el racismo y el antisemitismo encarnado en el personaje de Cohen, como un claro reflejo de ellos. 

Borat

Foto: FilmSelect Español | YouTube

Por lo que, a finales del 2020. Y a 14 años del polémico estreno de Borat, considerada por muchos críticos como una de las mejores comedias irreverentes de todos los tiempos, nos llega su inesperada secuela. Filmada en secreto como ópera prima de Jason Woliner y directo en la plataforma de Amazon Prime para comprobar que quizá, solo quizá, esta dichosa tesis lamentablemente sí era verdadera después de todo.

Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan (2020) por su traducción: Entrega de un soborno prodigioso al régimen estadounidense para beneficiar una vez a la gloriosa nación de Kazajstán nos llega en un momento adecuado: estrenada a dos semanas de las elecciones de Estados Unidos como un claro panfleto anti extrema derecha y una burla más que descarada al ahora expresidente McDonald Trump (sic) que, de hecho, la primera también lo era con esa escena de Borat defecando en el Trump International Hotel and Tower- y en medio de una era hipócrita auto declarada “políticamente correcta.”

Luego de los acontecimientos de la primer Borat (2006), este divertidísimo reportero nos hace un recuento de lo mal que le fue al pueblo de Kazajstán luego del estreno de su documental en parte, casi todo es cierto en quiebra y estigmatizado por el resto del mundo mientras se encuentra prisionero a trabajo forzado. No obstante, se le ofrece la misión de viajar a América, una vez más, para ofrecerle un obsequio a manera de soborno a nada menos que al abogado y en aquel entonces, vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, con el motivo de enmendar sus errores y pagar la eterna deuda de una vez y para siempre. 

A partir de aquí, la travesía de Borat será un interesante y actualizado viaje al Estados Unidos del año 2020 en pos de demostrar que las problemáticas sociales, en estos tiempos digitalizados, irónicamente no han desaparecido de lo que vimos en 2006, sino que se han vuelto mucho más evidentes. En una burla constante a los influencers de las redes sociales, el internet, los fake news a favor de oscuros fines políticos, conspiraciones y movimientos new age de tolerancia que serán tomados ahora como nuevos sujetos de sátira. 

Las enormes diferencias culturales volverán a ser el punto de partida de la comedia ácida, claro, pero con dos grandes diferencias que la distinguen de su antecesora, además de la propia temporalidad. 

Para empezar, nos topamos con que el formato de Borat: Subsequent Moviefilm (2020) se encuentra completamente desligado a la de su primera parte. 

Quizá se deba a que quiso evitar los mismos problemas legales que le ocasionaron sus bromas en aquel entonces, pero el propio Sacha Baron Cohen llegó a mencionar que tuvo que violar la regla sagrada con la que siempre le ha gustado trabajar y decirles a algunas de “sus víctimas” que estaban siendo filmadas en una cinta cuyas escenas iban a ser un tanto pesadas.

El arte de la espontaneidad, el arte de capturar las reacciones humanas sin que las personas sepan que están en una película al puro estilo del neorrealismo italiano quedan rezagadas entonces a una ilusión momentánea que fácilmente desaparece porque prefiere la comedia prefabricada antes que la propia improvisación.

Es evidente, por ejemplo, que el humor de la primera película era mucho más efectivo por el tema de la autenticidad que por sus propios chistes subidos de tono, puesto que lograban con éxito el mismo resultado que todas esas típicas bromas de cámara escondida a favor ahora del formato mockumentary. Aquí, prácticamente se han guionizado muchas de estas nuevas bromas.

Como, por ejemplo, aquella escena donde Borat, luego de un irreverente shock por enterarse que algunos conspiranoicos en Facebook niegan la existencia del Holocausto algo que su pueblo celebra con mucho cariño por su odio a los judíos—, decide entrar a una sinagoga con una representación ultra ofensiva y antisemita con la idea de morir “en el próximo tiroteo” solo para encontrarse con dos ancianas, una de ellas, sobreviviente real de aquel suceso: Judith Dim Evans. Y a quien, curiosamente, Cohen le advirtió antes del rodaje que representaría a un periodista ignorante que merece ser instruido en el tema.

Cosa que sus familiares no sabían, por supuesto. Por lo que terminaron demandado a la productora luego de que Judith, tristemente falleciera mucho antes del estreno. Sin embargo, Cohen demostró, en parte del material extra, que lo que decía era cierto y en realidad la sobreviviente sí sabía y aceptaba haber aparecido en, probablemente, una de las escenas más conmovedoras de la cinta.    

No obstante, y a favor de esta secuela, también es menester recordar que Sacha Baron Cohen es un excelente actor, comediante y provocador que, pese a no respetar el mismo formato espontáneo que la primera, logra sacar a flote gran parte de las escenas con esa irreverencia que le caracteriza a favor de otro tipo de comedia, si bien guionizada, no por eso mal montada. 

Luego, tenemos la incursión de un nuevo e inesperado personaje a la trama: su hija y ahora “regalo-soborno” para Mike Pence a manera “de esposa trofeo”, Tutar Sagdiyev interpretada por la prácticamente desconocida Maria Bakalova que vendría a sustituir al actor Ken Davitian Azamat Bagatov, el supuesto productor del documental en la primera parte como la co-protagonista y acompañante de Borat.

Borat

Foto: FilmSelect Español | YouTube

¡Qué fucking sorpresa! ¡Bestial descubrimiento!  Barkalova es prácticamente el corazón de la historia y quien puede llegar a eclipsar incluso al propio Cohen porque tiene las mejores escenas consigo. Sin ella, esta secuela es un cero en la izquierda. La magia verdadera radica en el personaje de Tutar.

Una chica que fue criada en el misógino Kazajistán como si de un animal se tratara. Literalmente, encerrada en una jaula sin derechos y sin convicciones, con una idea errada del mundo, pero cuyo viaje a América la irá transformando note la ironía de su desarrollo en una “mujer consciente de acuerdo a las situaciones civilizadas de la cultura occidental”. Y esto no es más que un cague de risa tras otro maldito cague de risa. 

Con ella, podemos comprender las opiniones encontradas que se tienen sobre el tema del aborto o las relaciones incestuosas, en uno de los mejores chistes en formato sketch tras realizar una visita al ginecólogo insinuando en doble sentido que tuvieron relaciones padre e hija. 

Con ella, el discurso del feminismo es expuesto de manera increíble con la idea de la mujer libertadora y pensante, difundido en una reunión feminista, contrapuesta con los consejos de una modelo e influencer considerada “Suggar Baby” que le pide ser “más femenina y sumisa” con un hombre para poder obtener dinero. Confundiéndola constantemente. 

Pero la “mejor broma”, que debería tratarse como una revelación de algo que ya es bien sabido, es el clímax de la cinta. Cuando Tutar, para evitar que su padre regrese a casa y sea ejecutado tras fallar en su misión inicial, insiste en intentar mejor volverse la esposa del político y abogado de McDonald Trump (sic), Rudy Giuliani, en una supuesta entrevista personal que terminará convirtiéndose a manera de seducción en una polémica escena un tanto subida de tono. Y que se jura y perjura, según algunos medios de noticias, fue auténtica y desató controversia mucho antes del estreno de la película.

¿Algo más políticamente incorrecto que esto para terminar de exponer la doble moral de Norteamérica en su cruda y brutal naturaleza? ¡Ja! No lo creo. Sin embargo, sí que debemos destacar el desenlace de la película que incluye el delicado tema de la pandemia, porque pese a entrometerse en pleno rodaje, terminaron aprovechándolo de manera casi accidental en el máximo plot twist que se haya visto en la historia del cine desde el clímax de The Sixth Sense (1999). Tómenlo como la precuela del COVID-19 o algo así. 

La película de Jason Woliner, con el mismo espíritu que su predecesora, aunque con otro tipo de formato, vuelve a recuperar tanto la importancia de ridiculizar los tiempos ridículos como las ganas de demostrar que el humor políticamente incorrecto, así como la materia misma, que no se crea ni se destruye, jamás desaparece, solo se transforma. Y el retrato de Norteamérica, para la tragedia de unos tantos, no importa la tecnología o los movimientos de ultra tolerancia, sigue igual que hace 14 años.

Borat: Subsequent Moviefilm, queridos padawans… ¡es la sátira urgente en tiempos idiotas!

Posdata: no saben cuánto amé el cameo de Tom Hanks en esta jodida película. ¡Sacha Baron Cohen, eres todo lo que quiero ser cuando sea grande!

 

Sinopsis: 

“Tras más de una década realizando trabajos forzosos, el gobierno kazajo decide liberar al periodista Borat. La liberación lleva consigo una condición: Borat debe viajar a Estados Unidos para entregarle un soborno al vicepresidente Mike Pence, en medio de las elecciones presidenciales de 2020 y la pandemia de COVID-19.”

 

*Foto de portada: Borat (2020) / Fotograma: FilmSelect Español | YouTube

 

 

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Autor Lado B
Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com
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