Estrellas circenses: abuso y maltrato para la diversión
 
Por Lado B @ladobemx
24 de julio, 2011
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Foto: Itzel Arroyo.

Itzel Arroyo*

Un espectáculo itinerante esperado por niños y alguno que otro adulto. Una oportunidad maravillosa para salir de casa, para convivir en familia, para distraernos e  incluso desestresarnos encontrando diversión, felicidad, risas, dulces, palomitas, payasos, malabaristas, acróbatas, magos, animales. ¿Animales?, sí, tigres, leones, leopardos, hienas, elefantes, osos, camellos, monos, llamas, caballos, ponis, perros, gatos, entre otros. Todo esto por precios que van desde 10 pesos hasta 200, ¿pero qué precio están pagando los animales, aquellas estrellas circenses ?

Los animales llegan a estos espectáculos itinerantes, a los circos, de varias maneras: algunos nacen en el circo, otros se compran a programas que los crían en cautiverio de manera legal; sin embargo  también hay  otros que son extraídos de su hábitat natural por personas que se dedican al tráfico ilegal de especies.

Esta extracción o mejor dicho secuestro, se realiza de una manera atroz: los cazadores furtivos,  tras matar a gran parte del grupo salvajemente, se llevan a las crías poniendo en peligro su existencia y causando un desequilibrio ecológico considerable;  ya que después de sufrir la separación de la madre, las crías son introducidas en cajas, hacinadas sin alimento o agua, y después de viajar kilómetros bajo estas condiciones, algunos mueren en el camino, o adquieren un síndrome conocido como Miopatía de Captura, provocado por el estrés que sufrieron al ser capturados; aunado a ello, a estos animales les espera soportar una vida de sufrimiento y encierro lejos de casa.

Cuando los animales llegan a los circos comienzan a “vivir” gran parte de el día encerrados dentro de pequeñas jaulas junto con otros animales, en espacios donde ni si quiera pueden caminar, darse la vuelta y mucho menos acostarse; en gran mayoría de los casos tienen que defecar y comer en el mismo sitio e incluso dormir parados. Los elefantes, por poner un ejemplo, son encadenados, lo cual les causa heridas por  la fricción de la cadena y en algunos casos esto les provoca infecciones que los pueden llevar a la muerte. Asimismo, los caballos, camellos y llamas son atados con cuerdas a vallas o tubos, y sólo cuentan con  escasos  metros para moverse.

Foto: Itzel Arroyo.

Este tipo de vida les provoca frustración, desarrollando en ellos comportamientos repetitivos (deambulamiento o balanceo), anormales (lamen los barrotes, juegan con su heces)  y autodestructivos (se golpean en las paredes, se acicalan hasta el punto de sangrar o se muerden constantemente  alguna extremidad). A esto se le conoce como zoocosis,  una enfermedad causada por la vida en cautiverio en la que los animales carecen del desarrollo con el que contarían en su hábitat natural, lo que podría considerarse aburrimiento, una vida sin objetivos, llena de maltrato y de actividades que no son naturales de ellos.

Para que los animales realicen números artísticos que diviertan al espectador,  sus entrenadores llevan a cabo métodos abusivos para que los animales aprendan el show: asimismo, previo al espectáculo, algunos animales son golpeados salvajemente por el entrenador con la finalidad de recordarle al animal quién es el que manda, tal como se le ha enseñado en el entrenamiento. Ya en el espectáculo, para que se realice el número sin contratiempos, los entrenadores llevan ganchos (bullhook) metálicos que esconden una doble función: picarlo y al mismo tiempo darle una descarga eléctrica, todo esto fuera de la vista del público; sin embargo,  también son entrenados con látigos, collares, cadenas, sin dejar de lado el uso de  patadas y  puñetazos para “educar” al animal.

Aunado a todo esto y ya que muchos de los circos, como se menciona en un principio, son itinerantes,  los animales no están demasiado tiempo en un lugar, por lo que deben soportar  largas horas en los remolques, teniendo que  viajar por varios kilómetros y días para ir de un pueblo a otro, de una ciudad a otra, e inclusive de un país a otro.

Los circos tiene una gran diversidad de animales provenientes de todas partes del mundo, por lo que todos ellos necesitan condiciones especificas para su bienestar. En estos viajes las criaturas son sometidas a cambios extremos de temperatura, lo que afecta sus necesidades fisiológicas, de comportamiento y desarrollo. Cuando llegan a un lugar, estos animales siguen encerrados mientras se montan las carpas, y una vez instalado el circo, los animales son exhibidos en sus jaulas por toda la ciudad, lo que representa soportar el clima y los ruidos excesivos del tráfico, aclarando que esta acción es sólo con la finalidad de hacer publicidad.

Otro punto preocupante es que no se sabe de qué manera actuarán los animales cuando se sienten intimidados, ya que algunos después de haber sufrido tanto maltrato se vuelven sumisos, mientras que otros se vuelven agresivos y a la primera provocación a la que son expuestos, pueden atacar al entrenador o en el peor de los casos a la audiencia. Cabe resaltar que incluso ha habido mutilaciones y muertes de entrenadores y espectadores (adultos y niños) causadas por los animales circenses.

Foto: Itzel Arroyo.

Los circos con animales ponen en peligro tanto la integridad de los animales como la de sociedad en general, y en este momento en la ciudad de Puebla están presentes 3 circos. En el circo de los Hermanos Vázquez en Tres Pistas, colocado en la 11 Sur y Boulevard Margaritas, a simple vista tienen un elefante con claros síntomas de zoocosis, ya que está encadenado de la pata izquierda delantera y la pata derecha trasera, por lo que está inmovilizado casi completamente ya que las cadenas se encuentran muy ajustadas. Asimismo,  en el Circo Solary New Experience se puede observar a simple vista  a varios tigres en sus jaulas, las cuales están  junto al Boulevard Norte expuestos a todos los ruidos del trafico constante de esa zona. En ese mismo circo, pareciera que los carruseles de caballos de plástico ya son obsoletos, y ahora tienen a ponis de no más de un metro dando vueltas sin cesar a niños de hasta 10 años.  En el más caro de los circos (Barley Circus) la cosa no es diferente, se ven a varios camellos, ponis y llamas cercados por  vallas que dan al estacionamiento donde hay 2 remolques con varios tigres en ellos, incluso uno puede estacionarse justo frente a los remolques.

Los  animales no son nuestro entretenimiento, son parte del planeta. No es normal ver a osos vestidos de payasos y actuando como humanos, ni elefantes actuando como perros y poniéndose de cabeza, así como perros y gatos actuando como leones o  leones saltando por arillos de fuego y  monos pasando por una cuerda floja.

Cada animal tiene su comportamiento natural y debe ser respetado. No es racional la diversión a costa del sufrimiento ajeno, es degradante entrar a ver un espectáculo donde se encuentran animales siendo humillados por humanos. Es degradante pagar siquiera 1 peso por la vida de sufrimiento de un animal. ¿Qué clase de enseñanza es esa para un niño?

México se adhirió voluntariamente al CITES (Convención sobre el Comercio Internacional De Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre) en 1991, este es un acuerdo que tiene la finalidad de velar porque el comercio internacional de especies de animales o plantas no ponga en peligro su existencia,  la compra de todos los animales de manera legal que estén en peligro de extinción o sean vulnerables deberán tener un certificado del CITES, es decir que los circos que lleven consigo a este tipo de animales y no presenten este certificado probablemente indique que sus animales han sido adquiridos de manera ilegal.

Especialistas afirman que el tráfico ilegal de especies ocupa el tercer lugar mundial de comercio ilegal, después del tráfico de drogas y armas.

En países como Canadá, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Suiza, Austria, Israel, Nicaragua, Costa Rica, Bolivia y recientemente en Perú, gracias a la Asociación Defensora de Animales (ADI, por sus siglas en ingles) se expidieron leyes que prohíben la presentación de circos con animales.

 AnimaNaturalis en su página circos.org, presenta una campaña en la que cualquier persona puede ser participe para evitar está lamentable situación.

 “Un animal en una jaula es lo mismo que un hombre en la cárcel, la única diferencia es que el animal no ha cometido delito alguno para estar privado de la libertad” Linita Villamilbel.

 Miopatía de captura: enfermedad causada por el estrés de la captura, presenta los siguientes síntomas: Depresión clínica, degeneración de los músculos esqueléticos y cardiacos, perdida de coordinación, contracturas musculares, parálisis y muerte.

ADI publica un video donde se puede ver el maltrato que sufre la elefante asiática que actúa en la película Agua para Elefantes, estrenada en el mes de mayo de este año. La película habla, entre otras, cosas sobre el maltrato físico que sufren los animales en los circos, precisamente el mismo maltrato que recibió Tai (la Elefante) para realizar los trucos que aparecen en la película.

 *Artículo de opinión enviado por una lectora de Lado B.

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