10 datos que debes saber sobre los delfines nariz de botella
Debido a características como su desarrollada capacidad cognitiva, así como su avanzado sentido de ecolocación, esta es una especie de particular interés para los biólogos marinos
Por Gustavo Escalante @fumandoplanetas
18 de febrero, 2021
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El delfín mular o delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) es probablemente el mamífero marino más popular y que más fascinación causa entre los científicos y los amantes de la vida marina. Son veloces, carismáticos, muy inteligentes, y a pesar de que existe un amplio conocimiento sobre la especie, los delfines siguen asombrando a los científicos.

En LADO B te contamos los diez detalles más importantes sobre nuestros amigos acuáticos, ya sea para conocer detalles peculiares de su vida, para tener tema de conversación o para maravillarte con la vida marina. Retomamos la información que la Sociedad Latinoamericana de Buceo Científico dio a conocer, a través de la conferencia en línea «El delfín nariz de botella, historia evolutiva y la actualidad«, a cargo del biólogo Juan Antonio Siordia Saito.

Antes de empezar, te contamos que los delfines nariz de botella pertenecen al orden Cetacea —término derivado del griego, que hace referencia a las ballenas o “monstruos marinos”, que Aristóteles usó para designar a los animales marinos con respiración pulmonar—. Este orden comprende alrededor de 90 especies clasificadas en 14 familias; la de los delfines se conoce como Delphinidae y se compone de 37 especies.

Cabe mencionar que estos delfines nariz de botella viven en las zonas costeras de aguas tropicales o subtropicales, miden en promedio cuatro metros de largo y su esperanza de vida ronda los 50 años.

1. Son mamíferos que volvieron al mar

Los delfines, y en general la familia de los cetáceos, comenzaron su evolución hace aproximadamente 50 millones de años en el periodo eoceno de la era cenozoica —la última en la escala temporal geológica—.

De acuerdo con Siordia Saito, a través de una reconstrucción paleontológica hecha mediante Pelonbiology Database, se puede rastrear a los ancestros evolutivos de los cetáceos, se trata de mamíferos terrestres como el Raoellidae indohyus y el Pakicetus inachus, animales que medían aproximadamente entre 70 a 120 centímetros de largo y que habitaban la zona que actualmente es Kashmir, en la India.

2. Tienen un desarrollado sentido de ecolocación

Los delfines nariz de botella poseen cinco sentidos: la vista, el tacto, el oído, el gusto y la ecolocación, siendo este último el más desarrollado.

El sentido de ecolocación o ecolocalización funciona a través de ondas de sonido que emiten los delfines, las cuales son amplificadas y moduladas por un órgano graso conocido como melón; cuando las ondas chocan contra algún obstáculo rebotan de regreso y su sonido es transportado por la mandíbula inferior del delfín hacia el oído. De esta forma los delfines pueden hacerse una imagen mental de los animales u objetos que hay a su alrededor, y pueden detectar comida y depredadores.

Siordia Saito destaca que, a pesar de que las tecnologías han tratado de imitar la función de la ecolocación creando sonares, nada se ha acercado a la precisión del sentido desarrollado por los delfines.

3. Son los animales con el segundo cerebro más grande

Los delfines cuentan con el segundo cerebro de mayor tamaño con respecto al porcentaje total del tamaño del cuerpo; el primer puesto lo ocupan los humanos. El cerebro de un delfín pesa en promedio mil 600 gramos y el de un humano mil 300, pero su nivel de desarrollo evolutivo es tan complejo como el del cerebro humano.

Además, una peculiaridad del cerebro de los delfines es que su centro visual se encuentra ubicado en la corteza auditiva, lo que les permite traducir las imágenes en sonido y el sonido en imágenes, esta capacidad está relacionada con el sentido de ecolocación.

4. Emplean un sistema de comunicación con un sonido único

Los delfines son capaces de emitir ondas de alta y baja frecuencia para comunicarse entre ellos, incluso son capaces de relacionar sonidos específicos a cada delfín, por lo que los científicos han llegado a analizar la teoría de que los delfines pueden utilizar nombres para comunicarse entre ellos. 

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Un estudio denominado “El lenguaje del delfín”, de la académica Irma García Ordáz, expone que el sistema de comunicación en estos animales consta de sonidos como chillidos, gruñidos, gorjeos, golpeteos y silbidos que sirven para transmitir estados de alerta, excitación sexual e incluso emociones. 

5. Cambian de piel cada dos horas

La piel de los delfines es de 15 a 20 veces más gruesa que la piel de los humanos, ya que posee una gruesa capa de grasa (hipodermis) que ayuda a mantener el calor corporal y almacenar energía cuando la comida es escasa. 

Asimismo, mudan su piel 12 veces al día, es decir, cada dos horas, esto con el fin de incrementar la renovación celular y mejorar la eficiencia del nado, al crear una superficie lisa que reduce la resistencia al moverse. Lo hacen todo el año. 

6. Viven en comunidad y mantienen relaciones sociales complejas

Foto: Marine Explorer | Creaative Commons

Los delfines son seres sociales que se mueven en manada, y gracias a su capacidad de comunicación pueden organizarse en comunidad para hacer más eficiente la búsqueda de alimentos y protegerse entre ellos mismos de los depredadores.

Además, la asignación de sonidos específicos a cada uno de ellos permite que puedan relacionarse de manera compleja. También tienen la capacidad de aprender y transmitir conocimiento entre los miembros de la manada.

7. Utilizan instrumentos para protegerse

Siordia Saito indica que existen estudios científicos recientes que dan cuenta que los delfines nariz de botella utilizan esponjas marinas como instrumentos para proteger su nariz mientras nadan por el fondo del mar en busca de alimento, aunque también utilizan las esponjas para jugar y hasta para obtener placer.

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8. Hay poco más de medio millón en el mundo

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés) indica que la población mundial actual de delfines mulares, o nariz de botella, ronda los 600 mil ejemplares. Y clasifica su estado de conservación en un rango de «preocupación menor». 

9. Más de la mitad se concentran en México

De acuerdo con el artículo «Los delfines» publicado por la revista Ciencia, en México se hallan presentes cerca de 19 especies de delfines distribuidas en aguas costeras y oceánicas del Golfo de México y el Caribe, y el litoral del océano Pacífico y el golfo de California, lo que representa una concentración del 53 por ciento de la diversidad mundial de delfines.

10. Sufren amenazas naturales y antropogénicas

Existen dos tipos de amenazas contra las poblaciones de delfines: las naturales y las antropogénicas —causadas por las personas—. Las primeras se relacionan con los depredadores naturales, enfermedades y eventos climáticos, y las segundas están relacionadas con la cacería, la pesca incidental, la contaminación y el tránsito marítimo, señala el artículo de la revista Ciencia.

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El biólogo Juan Antonio Siordia Saito destaca que toda relación entre humanos y delfines, o cualquier otra forma de vida, debe basarse en la admiración, el entendimiento y la conservación y búsqueda del bienestar de las especies. 

Para conocer más información sobre delfines y conservación de especies marinas puedes visitar la página de Facebook de la Sociedad Latinoamericana de Buceo Científico y TS Conservation.

*Foto de portada: Sloalan | Creative Commons

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Gustavo Escalante