Lado B
La travesía de Big Boy
Pagaron una cifra millonaria por él, viajó 40 horas en carretera pero no había santuario, porque dos gobernadores, entre ellos Quirino Ordaz Coppel, prometieron construir un lugar para él, pero no lo cumplieron
Por Lado B @ladobemx
07 de abril, 2021
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Marcos Vizcarra | Revista Espejo

¡Se vende Big Boy, un elefante! se leía en una página de compra venta de Facebook. Sí, en Facebook.

Pedían millones de pesos, una cifra no revelada en su totalidad por los animalistas que lo rescataron, pero que fue reunida entre varias personas, incluidas empresarias y artistas. Debían sacar al elefante que permanecía encerrado, dentro de una jaula desde hace casi seis años.

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El 10 de julio del 2015 entró en vigor la ley de protección animal que prohibió el uso animales como espectáculo en circos, la cual se promovió por el Partido Verde Ecologista de México. Esa legislación contempló el retiro de caballos, tigres, leones, elefantes como Big Boy, cebras, avestruces, chimpancés, perros y demás animales.

Parecía una ley de avanzada tras exhibir maltratos, abandono y asesinato de estos para que aprendieran trucos de manera forzada y así hacer reír a miles de personas por todo el país. Todo iba bien hasta que se aprobó y entró en vigor ante múltiples manifestaciones de cirqueros y asociaciones animales.

Esta ley no incluyó la creación de refugios ni santuarios para esos animales, por lo que muchos de estos quedaron en jaulas, sacrificados o vendidos como Big Boy.

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“Mira Arturo, venden este elefante en Facebook”, escribió Amadeo Zazueta a Arturo Islas, ambos miembros de asociaciones de protección animal. Entre ellos, empresarios y artistas lograron recabar el dinero en cifras tasadas en millones de pesos. Fue en un periodo de dos semanas hasta que sucedió.

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Foto: Revista Espejo

¿Dónde estaría el elefante? Se recordó primero la promesa de un político en proceso de campaña, quien ya había prometido un santuario en Jalisco. Pero la respuesta fue negativa, prácticamente en desconocimiento sobre aquel lugar con las condiciones suficientes para dar refugio a los animales rescatados por las organizaciones.

Luego Islas pensó en Quirino Ordaz Coppel, el gobernador de Sinaloa que le prometió hacer la plantación de por lo menos un millar de árboles en áreas deforestadas y un santuario de animales.

“Entró a leer las noticias y veo que ha gastado más de mil millones de pesos en publicidad oficial, pero no en los árboles ni en el santuario”, criticó en conferencia de prensa frente a una veintena de periodistas en Culiacán.

Luego dijo que el enlace que debió ayudarle era José de Jesús Gálvez, Secretario de Innovación Gubernamental, pero que no le resolvió ni una sola petición. Como muestra, tomó su teléfono celular e hizo una llamada frente a los periodistas, lo puso en altavoz y le cuestionó la falta de cumplimiento por el bien animal.

Gálvez no supo qué decir mas que prometer una reunión inmediata con Isabel Mendoza, la actual Secretaria de Desarrollo Sustentable.

“Te dice sí a todo, algunas cosas no se cierran, lo normal que cualquier gobernante”, respondió y luego colgó la llamada.

Había que llevar a Big Boy a un refugio y así hubo empresarios que donaron un espacio al norte de Culiacán, el cual deberá ser adaptado.

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*Foto de portada: Revista Espejo

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