Lado B
Emprendimiento digital: el lado bueno de la pandemia
La migración virtual ocasionada por la pandemia de COVID-19, ha traído consigo el crecimiento de ventas generadas a través de internet. Un estudio realizado por la Asociación Mexicana de Venta Online, detectó que durante el primer semestre de 2021, las PyMEs experimentaron un incremento del 100 por ciento en las ganancias obtenidas por canales virtuales
Por Daniel Cruz Cortés @DanielCortesMx
29 de septiembre, 2021
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“Hemos crecido y seguimos creciendo […] Nos ha impresionado mucho que, en estas últimas semanas, nos han llegado seguidoras […] sin tener que promocionarnos”, cuenta a LADO B Itzel Reyes, copropietaria de la tienda virtual de calzado SOIT.MX, la cual inició operaciones en enero de 2021 y ya distribuye sus productos a todo el país.

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Y es que de acuerdo con un estudio de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) sobre ventas en línea en PyMEs durante el 2021, ha habido un aumento en su desempeño comercial a través de sitios propios de venta online, redes sociales y retailers (plataformas de venta al por menor) como Amazon y Mercado Libre, durante el primer semestre de este año.

Al finalizar 2020, las ventas online acaparaban el 28.8 por ciento de las utilidades totales percibidas por las PyMEs, la previsión de la AMVO para 2022 asciende a un 49.8 por ciento; es decir, aproximadamente la mitad de recursos netos generados por las PyMEs se obtendrán a través de ventas digitales.

La contingencia epidemiológica provocó que la mayoría de actividades económicas, sociales, culturales y educativas en todo el mundo tuvieran que trasladar sus operaciones a entornos completamente virtuales y no presenciales. 

Así, el 48 por ciento de las PyMEs contempladas en el estudio de la AMVO declaró haber abierto un canal digital de ventas e interacción con sus audiencias; y el 34 por ciento dijo que las ventas por internet han sido su única fuente de ingresos durante la pandemia.

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Foto: Negative Space | Pexels

Para conocer los procesos de composición y expansión de empresas enfocadas en comercio digital, LADO B entrevistó a cuatro emprendedoras que durante este año han visto crecer sus ganancias a través del e-commerce

Itzel Reyes y Sonia González

Itzel Reyes y Sonia González son propietarias de SOIT.MX, un sitio enfocado en la venta de calzado, con apenas nueve meses de existencia.

Todo inició como una idea en diciembre de 2020. Itzel, estudiante de Geografía, y Sonia, economista egresada, reconocen que la pandemia ocasionó que pasaran más tiempo juntas. Habiendo juntado una inversión inicial, empezaron a diseñar algunos bocetos a mano de sandalias y mules (zapatos cortos con talón descubierto) y buscaron la forma de maquilar con varios talleres zapateros de la Ciudad de México. Una vez producido el calzado, decidieron venderlo; enseguida, amigas y conocidas comenzaron a pedirles modelos personalizados.

A través de ahí, hicieron uso de la estrategia de mercadotecnia más utilizada por las PyMEs —de acuerdo con el estudio de la AMVO—: la que se da de boca en boca.

El proceso de venta y elaboración consiste en recibir la idea de diseño que a alguien le gustaría obtener; posteriormente, se desarrolla un modelo preliminar elaborado por Itzel y Sonia, mismo que es presentado a las compradoras para su retroalimentación, una vez aceptado el boceto, se inicia el proceso de producción; para ello, SOIT.MX trabaja con cuatro talleres de calzado en Ciudad de México y otro más en Guadalajara.

Sonia González cuenta a LADO B que la principal ventana de acercamiento a sus compradoras es a través de su página de internet, Facebook e Instagram. En su sitio, cuentan con 21 productos disponibles para su compra inmediata. Esta plataforma facilita la interacción y permite generar pedidos personalizables y realizar el pago de forma directa; gracias a ello, su presencia digital en redes sociales también se ha fortalecido: “Creemos que ahorita todo se mueve por internet”, apunta Itzel Reyes.

La constante actualización de sus redes sociales ha permitido un aumento en las personas que van de paso por sus cuentas de Facebook e Instagram y también quienes deciden seguir o interactuar con ellas (proceso mejor conocido como engagement).

Según la AMVO, entre 2020 y 2021, el 74 por ciento de PyMEs logró diversificar sus mercados y encontrar nuevas audiencias en entornos virtuales; mientras que el 69 por ciento de ellas lograron iniciar procesos de digitalización en sus organizaciones, los cuales les han permitido ser más competitivas frente a otras empresas.

Aunque el 90 por ciento de las ventas totales de SOIT.MX ocurren en internet, Itzel y Sonia establecieron dos puntos de venta y entrega en otros pequeños comercios de la Ciudad de México. Además, constantemente participan en bazares de productoras y productores locales, en la colonia Roma, igual en la capital del país.

Aunado a la venta desde sus propios canales digitales, Sonia González adelanta que próximamente definirán la ruta de expansión a un sistema de proveedoras independientes de su calzado en todo México. Su objetivo, asegura, es incentivar a que personas de todo el país puedan vender sus productos a precios accesibles y comisiones justas y de ahí puedan crear también sus propias marcas.

Para ello, Sonia afirma que se planea la colocación de un taller independiente, el cual permitirá disminuir costos y ampliar su participación en el mercado. 

Lolo Santiago

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Foto: La broderie de Lolo | Facebook

Desde la ciudad de Tlaxcala, Lolo Santiago Xicohténcatl, estudiante de Comunicación en la BUAP, cuenta a LADO B el transformador proceso individual que ha experimentado durante la pandemia de COVID-19; el cual la guió a enfocarse en la consolidación de dos empresas: una cafetería y una tienda de bordados hechos a mano.

La broderie de Lolo inició como un pasatiempo durante la pandemia. A mediados de 2020, Lolo compartía sus bordados a través de Instagram y, al ver que sus seguidoras y seguidores comenzaron a pedirle algunos bordados, eventualmente optó por crear una cuenta específica para esta actividad en esa misma red social y otra en Facebook.

A través de estas plataformas de interacción social, Lolo ha conseguido establecer contacto con personas interesadas en adquirir bordados en productos como: playeras, tote bags y parches.

Para la elaboración de dichos productos, Lolo comparte en entrevista para LADO B que cada uno de ellos representa una inversión de hasta una semana de atención. En bordados pequeños de entre 4 a 8 centímetros, la artesana toma entre 1 a 2 días para su confección; para los más grandes, que van de los 10 a 30 centímetros, el rango de tiempo suele ser de 7 días, aproximadamente.

En dicho proceso, la gente envía sus propuestas y solicitudes de diseño, color y proporciones del bordado a la página de Instagram; posteriormente, se pide un adelanto del 50 por ciento del costo total de la pieza y se procede a la elaboración del o los artículos pedidos.

Para La broderie de Lolo, el 95 por ciento de sus ventas han sido iniciadas y culminadas a través de su página en Instagram. Por esa razón, los métodos de pago más viables son realizados a través de depósitos bancarios y con dinero en efectivo.

Recientemente, Lolo tuvo la oportunidad de realizar un pedido dirigido a Alemania. A raíz de ese suceso, la también estudiante de Comunicación, aseguró que valoró aún más su trabajo artesanal: “Me di cuenta que realmente mi trabajo está dando frutos porque gente que no me conocía iba a llevar mi trabajo a otros lugares”, sentencia la productora.

En sus planes a corto plazo, Lolo Santiago espera agregar talleres y conversatorios con bordado a La broderie de Lolo. Dichas actividades tendrán un enfoque con perspectiva de género, y pretenden formalizar un espacio seguro en el que mujeres y personas de la diversidad sexual puedan participar sugiriendo algún tema central y, a partir de ahí, todas y todos crear un bordado referente a esa temática, mientras se ofrece información al respecto.

Santiago Xicohténcatl también es copropietaria de Cuatro Elementos, una cafetería con presencia en los municipios de Tlaxcala y Huamantla. Comenta que, durante la pandemia, pudo incorporar su establecimiento a la infraestructura digital de Pronto —una aplicación móvil de entrega a domicilio, con servicio en la ciudad de Tlaxcala—; aunado a ello, reforzó las estrategias de publicidad digital en las redes sociales de este negocio y sus utilidades experimentaron un crecimiento de hasta un 200 por ciento desde octubre de 2020 a la fecha.

Fernanda Romero

Por su parte, Fernanda Romero externa a LADO B cómo ha logrado mantener y crecer un negocio desde internet, sin la necesidad de tener contacto físico con ninguna de sus clientas y clientes de toda la República Mexicana.

A inicios de 2021, Fernanda tomó la decisión de crear LETSERG BAZAR, tienda que se enfoca en la comercialización de moda económica y sostenible a través de Instagram. Fer realiza envíos a todo el país y lo hace desde su departamento en Guadalajara, Jalisco.

Durante los primeros meses de la pandemia, en 2020, la también estudiante de Negocios Gastronómicos comenzó a vender pasteles en la zona metropolitana de Guadalajara. Sin embargo, poco después reconoció la oportunidad de ofrecer las prendas que tenía en su guardarropa y ya no utilizaba, para poder darles un segundo uso a precios accesibles. 

De acuerdo con Fernanda Romero, el principal objetivo de su tienda se sitúa en definir una postura firme desde el feminismo contra el fast fashion (moda rápida): “La mayoría de las personas que trabajan en las fábricas de ropa, son mujeres y llegan a trabajar más de 16 horas para ganar un sueldo mínimo”, asegura la emprendedora; quien también añade que regularmente las organizaciones generadoras de moda reciclable están ubicadas en países donde los derechos humanos y laborales de las mujeres son violentados.

Las prendas ofrecidas en LETSERG BAZAR son recuperadas de tianguis o pacas de ropa u otros bazares y si se requiere, son sometidas a trabajos de arreglo y enmienda de defectos en sus costuras, todas realizadas por Fernanda Romero, para posteriormente ofrecerlas en buen estado por internet. Los precios rondan entre los 50 pesos y alcanzan un máximo de 200 pesos.

La estudiante originaria de Baja California Sur considera que el reto más grande que enfrentó fue tomar la decisión de desplegar la tienda: “Me daba mucho miedo abrirla y decía qué tal si nadie compra nada. Y hasta eso que no es mucho de perder, porque te digo, al principio eran cosas mías y de mi familia”. Por otro lado, refuerza la importancia de disminuir el desperdicio de prendas reciclables. 

De ahí, asegura que otro de los retos más grandes ha sido establecer relaciones de confianza con las personas que compran a través de su tienda digital. Después de que Fernanda fuera víctima de un fraude a través de un sitio de e-commerce, ella se ha enfocado en ser lo más transparente posible y compartir los testimonios de sus ventas al alcance de todas las personas.

Con el objetivo de disminuir también la contaminación derivada de la transportación de productos, Romero ofrece la opción de acumular varias compras en el lapso de un mes y, de esta forma, realizar solamente un envío para varios artículos.

Las cuatro empresarias con las que habló LADO B, convergen en la percepción de que la construcción de una marca o negocio está siempre acompañada de aprendizaje individual, empatía, responsabilidad y constancia. Cada venta realizada representa la satisfacción y compromiso de cada una de ellas, el cual se enfoca en la mejora y buen desempeño de sus productos. 

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Si quieres consultar el estudio de la AMVO da clic aquí.

*Foto de portada: cottonbro | Pexels

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Autor Lado B
Daniel Cruz Cortés
(He/Him/Él) De la Ciudad de México, pero adoptado por Puebla. Estudio Comunicación en la BUAP. Me gusta hablar, escribir, hacer radio y estar en permanente estado de aprendizaje. Me apasiona el periodismo, la comunicación política y el cambio social. Con el objetivo de mantener y defender siempre el derecho a la libertad de expresión e información.
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