Lado B
El hambre oculta
Por Lado B @ladobemx
09 de septiembre, 2021
Comparte

Mtra. Leticia López Posada

El término hambre oculta, del Word Sustainblity Index, y adoptado universalmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, hace referencia a la deficiencia de vitaminas y minerales (llamados micronutrimentos) y de grasas esenciales, que se presentan en la población mundial, independientemente de la edad, sexo o peso, y que es de especial preocupación en el grupo de niños y niñas por poner en riesgo su vida.

Martes

En nuestra sociedad, increíblemente, persisten desnutrición y obesidad, hoy acuñadas en el término “malnutrición”. La desnutrición, como sabemos ya desde hace muchas décadas, se refiere a los efectos que el cuerpo demuestra tras un largo periodo en el que ha habido un bajo consumo de calorías y de alimentos que contienen proteína, sobre todo la de origen animal, por ser de alto costo y, por lo tanto, de bajo acceso para gran parte de la población.

La obesidad, por su parte, ha volcado nuestro sistema de salud pública, pues más del 70 por ciento de los adultos mexicanos la padecen junto con sus fatales consecuencias; esta enfermedad se presenta por un exceso de masa corporal a expensas de grasa y se relaciona con el consumo excesivo de calorías, sobre todo de las provenientes de azúcares y lípidos.

Y por muy increíble que parezca, ambas situaciones persisten con el hambre oculta, que puede ser tan peligrosa y pone en riesgo la vida, tanto como comer muy poco o en exceso; incluso, cabe mencionar que se presenta en personas que tienen un buen aporte de calorías y un peso normal, por lo que muchas deficiencias pasan desapercibidas hasta manifestarse signos y síntomas peligrosos.

Una tercera parte de las personas del mundo padecen, sin sospecharlo, hambre oculta: deficiencias de hierro, calcio, zinc, ácido fólico, vitamina A, entre otros, son las más comunes, y se presentan solas o combinadas. Por eso es importante saber que, aunque estas vitaminas o minerales son necesarias en poca cantidad (mínima incluso), su deficiencia pone en riesgo el desarrollo y crecimiento de niños, niñas y jóvenes, la maduración de muchas funciones en los adultos, la funcionalidad en la adultez mayor, e incluso los procesos vitales, pues afectan directamente la función de nuestro sistema de defensa.

Obviamente, la vía más sencilla para prevenir el hambre oculta, es el consumo de una dieta adecuada según nuestra edad, actividad física y estado de salud; el secreto está en un consumo variado de alimentos, prefiriendo verduras y frutas de temporada, alimentos de origen animal con discreción, cereales integrales, leguminosas y semillas; en contrapeso, gran parte de la población, incluso en países con carencias económicas como el nuestro, se presenta un alto consumo de productos ”chatarra”, bebidas azucaradas y alimentos procesados, mismos que en sus ingredientes tienen pocas vitaminas y minerales, así como nulas grasas esenciales, y cuando los tienen, es a través de la fortificación, no siempre tan atinada para las necesidades de la gente.

Solo por poner algunos ejemplos de lo que la deficiencia de un micronutrimento puede provocar, mencionaré algunos: la deficiencia crónica de hierro, por ejemplo, provoca anemia, que es una enfermedad que, en mujeres embarazadas, puede provocar el nacimiento prematuro del bebé con todas sus complicaciones. Cuando no tenemos en nuestro organismo el nivel adecuado de calcio, se desmineralizan nuestros huesos y dientes, pero además hay graves trastornos musculares y del sistema nervioso; por su parte, la deficiencia de yodo puede provocar sordomudez y debilidad mental; en cuanto a la vitamina A, además de las afectaciones en los ojos, se puede desarrollar un retardo grave en el crecimiento general, alteraciones en la piel y en el tejido que recubre nuestra boca, la tráquea, e incluso los pulmones, disminuyendo las barreras de defensa. Y así, la deficiencia de cada uno de los más de 20 micronutrimentos reconocidos puede alterar de una o muchas formas nuestro organismo.

Como ya lo mencionaba, deberían ser los alimentos naturales la vía principal de obtención de estas sustancias, que facilitan nuestro estado de salud y el funcionamiento correcto de nuestro cuerpo; sin embargo, seguramente has visto que muchos alimentos son fortificados, es decir, “adicionados con vitaminas y minerales”. Habitualmente, los gobiernos nacionales, a través de diversos estudios, identifican las deficiencias de nutrimentos más prevalentes para su población y determinan cuáles son los alimentos, de consumo común y aceptados culturalmente, que deben fortificarse.

En México, es frecuente encontrar harinas fortificadas (con hierro, zinc, ácido fólico o niacina), pues los alimentos que con ellas se preparan se encuentran en nuestras mesas todos los días: pan, tortilla, galletas, pastas, entre otros, y así se pretende disminuir la incidencia de las deficiencias. Otro producto de consumo común y que se fortifica es la sal, que siempre viene iodada, debido a que se ha encontrado como la mejor vía para evitar deficiencias de iodo y sus terribles consecuencias en partes del mundo muy extendidas. Así, la legislación mexicana, basada en estudios de salud, regula con qué micronutrimentos, y en qué niveles, se deben fortificar los alimentos de consumo común en nuestro país.

Paradójicamente, tanto en las etiquetas nutrimentales como en la publicidad de muchos productos chatarra, se resalta a la fortificación de determinadas vitaminas o minerales como una característica que da gran valor a sus productos, sobre todo los destinados a la población infantil. Mismo ejemplo podemos aplicar a las fórmulas lácteas que, al suplementarlas con ácidos grasos esenciales y asegurar que ayudarán al desarrollo neurológico de los bebés, alejan a las madres de la posibilidad de fortalecer la práctica de la lactancia materna. Pero ¿esto aporta en realidad algo bueno a nuestra población? Piénsalo por un momento y saca tus conclusiones…

También puedes leer: Con exceso de azúcares y calorías los desayunos escolares del gobierno de Puebla

Es importante conocer sobre estos temas, y prevenir en la medida de las posibilidades el hambre oculta entre los nuestros, a través del consumo de productos seguros y nutritivos, que no necesariamente son más costosos, y así ejercer nuestro derecho a tener una buena alimentación.

*Foto de portada: Polina Tankilevitch | Pexels

Comparte
Autor Lado B
Lado B
Información, noticias, investigación y profundidad, acá no somos columnistas, somos periodistas. Contamos la otra parte de la historia. Contáctanos : [email protected]
Suscripcion