Pugnas internas en Morena arriesgan su consolidación como partido dominante
Desde febrero de 2020, Morena en Puebla vive una inestabilidad política derivada de los cambios a nivel nacional que han impedido que se consolide una dirigencia local
Por Fernando Merino Noriega @FerMerinoN
07 de febrero, 2021
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Las elecciones de 2021 en Puebla serán diferentes al resto por ser las más grandes en la historia del estado, pues se elegirán 2 mil 885 cargos de elección popular, y por las posibles complicaciones de logística derivadas de la pandemia por COVID-19. Sumado a eso, Morena —partido que gobierna en los municipios más importantes y que tiene mayoría en el Congreso— tiene que sortear una pugna interna por la dirigencia que podría poner en riesgo su consolidación como fuerza política dominante. 

Así lo considera Miguel Calderón Chelius, coordinador de la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Ibero Puebla. En entrevista para LADO B, el académico explicó que este proceso electoral será clave para que Morena alcance la madurez como fuerza política, pues en esta ocasión no contarán con Andrés Manuel López Obrador como estandarte del partido en la elección, ya que, dijo, “ese es el factor que les da unidad, porque si no, los desacuerdos seguramente llevarán a rupturas”. 

A nivel nacional, el panorama también ha sido complejo. Tras la destitución de Yeidckol Polevnsky Gurwitz de la dirigencia nacional el 26 de enero de 2020, Alfonso Ramírez Cuellar tomó las riendas del partido por un periodo de cuatro meses, hasta que se convocó a la elección de un nuevo dirigente. 

De ese proceso resultó ganador el diputado Mario Delgado Carrillo, aunque la transición estuvo llena de descalificaciones por parte de sus competidores: Porfirio Muñoz Ledo y Gibrán Ramírez Reyes, quienes acusaron que el proceso estuvo “amañado”.

El panorama local

Morena

Foto: Marlene Matínez

El conflicto interno por la dirigencia en Puebla no es reciente, el 7 de julio de 2020 el delegado con funciones de presidente del Comité Ejecutivo Estatal (CEE), Mario Bracamonte González, fue destituido por la dirigencia nacional del partido al arribo de Alfonso Ramírez Cuellar pues dejó sin efecto todos nombramientos que había realizado Polevnsky Gurwitz. 

Aunque esta decisión se tomó desde febrero, fue hasta julio de ese mismo año que el Instituto Nacional Electoral (INE) validó e hizo efectivo el cambio.

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A pesar de que fue removido del cargo por –entre otras cosas– no cumplir con el proceso de entrega-recepción de las finanzas del partido, en donde —presuntamente— omitió transparentar gastos por hasta 4 millones de pesos, y que le valieron a Morena una multa por 11 millones de pesos por parte del INE, Bracamonte González continúo insistiendo en que él todavía dirigía esa fuerza política a nivel local.

En su lugar, en marzo de 2020, Edgar Garmendia De los Santos fue nombrado como secretario con funciones de presidente y ratificado en diciembre del mismo año, pero aun con la salida de Mario Bracamonte la pugna interna no ha finalizado.

Apenas el 24 de enero de este año, 84 consejeros se reunieron para sesionar y nombrar nuevamente a Bracamonte González como su líder, aunque este proceso ha dejado múltiples dudas sobre su legitimidad; además de que, presuntamente, se violaron los protocolos de sana distancia emitidos en un decreto del gobierno estatal, que prohíbe las reuniones de más de seis personas. Aunque las y los consejeros que participaron afirman que la sesión se realizó de forma virtual. 

Ese nombramiento no tiene ninguna validez, acusó Alfonso Bermudez, representante de Morena ante el IEE, ya que el órgano electoral reconoce a Edgar De los Santos como dirigente y no a Mario Bracamonte, por lo tanto no tiene ninguna injerencia en las decisiones del partido. 

Además, anunció que las dos quejas ya fueron ingresadas a la Comisión Nacional de Honor y Justicia (CNHJ) en contra de Bracamonte González: una por la convocatoria a dicho consejo estatal extraordinario en donde fue nombrado, y otra por el presunto desvío de recursos. 

Apelando a estas declaraciones, Bracamonte González retó a las personas que aseguran que su nombramiento no fue conforme a la ley –entre ellos Alfonso Bermudez– a que denuncien ante la CNHJ, ya que, asegura, reunió el quórum necesario de integrantes del Consejo, que consiste en las dos terceras partes, y por eso es legítimo; también negó las acusaciones de desvío de recursos. 

Con dos dirigentes, las preguntas que surgieron de esta situación son: ¿quién va a tomar las decisiones durante el periodo electoral? y ¿a quién tendría que seguir la militancia? A lo que De los Santos Garmendia respondió en una rueda de prensa: “No hay confusión, hay confundidos. La dirigencia estatal está aquí: la institución y la legalidad está aquí en el Comité Ejecutivo Estatal, así que no se dejen engañar”.

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Unidad para enfrentar a la coalición PRI-PAN-PRD 

Morena

Foto: Gobierno de México | Facebook

A las diferencias que se han generado a nivel local y nacional en Morena, y a la complejidad del proceso electoral de este año, se debe sumar la alianza entre las fuerzas políticas rivales que buscan recuperar los escaños que han perdido en el Congreso y en los municipios de mayor importancia en el estado, la cual está conformada por el PRI, PAN y PRD conocida como “Va por México”.

El académico Miguel Calderón considera que “el factor de mayor beneficio para la oposición, que tiene posibilidades de arrebatarle espacios muy relevantes a Morena, es por la falta de unidad y de capacidad de acción institucional que tiene [el partido en el poder], más que por las propias acciones que pudiera tener la oposición”. 

En el caso de las diferencias internas, para el académico, en cualquier partido del mundo la disputa por las candidaturas o dirigencias genera confrontaciones y conflictos, la diferencia con Morena es que los partidos que sí funcionan “[siguen los] mecanismos institucionales que les permiten procesar esas diferencias [de una forma eficaz]”, explica.

Sin embargo, un posible punto a favor de Morena es que “la oposición está sobre politizando la pandemia”, dice Calderón Chelius, y la efectividad de la vacunación contra el SARS-CoV-2 también podría tener un impacto muy fuerte en el resultado de la elección. “A final de cuentas se podría convertir en un parámetro de valoración sobre cómo administra el partido en el poder la pandemia y el país”, considera.

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En el caso de Puebla, el desempeño del gobernador frente a la pandemia se colocó en la novena posición de los mejor evaluados, de acuerdo con una medición realizada por la revista Campaigns & Elections, y con una aprobación del 55.3 por ciento, lo cual influirá en el proceso electoral del 6 de junio, de acuerdo con el académico. 

Por lo anterior, Morena en Puebla “tiene una enorme presión no sólo para consolidarse como la principal fuerza política del país, sino como una fuerza dominante. Ahí es donde tienen problemas, los cuales son internos, pues los [problemas] externos no han mostrado la capacidad ni la fuerza necesaria para [desplazarlos]. Sus conflictos internos nacionales y estatales favorecen las posibilidades de la oposición; falta ver si las aprovechan”, concluye Calderón Chelius. 

*Foto de portada: Marlene Martínez

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Fernando Merino Noriega