The Devil All the Time, porque Dios está en los detalles
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
01 de octubre, 2020
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Aquel que dijo que “el Diablo está en los detalles”, tal vez por iluso o sarcástico, jamás leyó las corrosivas hojas del escritor estadounidense Donald Ray Pollock. Un hombre que abandonó su vida rutinaria, en una fábrica de papel, y decidió convertirse en todo un escritor luego de haberse graduado de un programa de escritura creativa a sus 55 años. 

Pero poco bastó para decirnos con sus historias -sus impactantes y hasta “mágicas” historias- que al Diablo definitivamente no le van los detalles. Cualquier ávido lector de dramas noir oscuros y mezquinos, o buen cristiano con el alma pegado a Dios lo sabría. Eso casi que lo puedo apostar. 

Luego del asombroso estreno de The Devil All the Time, una adaptación de la novela homónima de este mismo escritor, Netflix ha vuelto a caer en el ya cansino, aunque predecible terreno de las “críticas mixtas” donde tanto encanta, como aborrece. Donde tanto divide, como enamora. A veces a medias tintas, pero otras, con gran esfuerzo. El punto, digámoslo así, como un poema inquieto que bebe de su propia adaptación, es encontrar a Dios en los detalles. Porque definitivamente el Diablo -al menos ahora- está en todas partes.

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Dirigida por nada menos que un desconocido pero talentoso cineasta como lo ha sido siempre Antonio Campos, la película ha significado una enorme oportunidad en su carrera para comenzar a ser más reconocido entre los peliagudos pero envidiables círculos del cine comercial; ya que sus largometrajes, así de independientes o minimalistas, han servido a su justa manera como un retrato crítico del lado más oscuro de la humanidad.   

Desde Afterschool (2008), un drama psicológico relacionado al tema de las drogas entre los adolescentes estadounidenses, pasando por su extrañísimo pero mórbido Simon Killer (2012) sobre romances fatídicos; hasta llegar a la galardonada en el Festival de Sundance, Christine (2016) sobre la historia real de una reportera de televisión que en los años 70 se suicidó frente a las cámaras… Antonio Campos, me parece, ha sido no el mejor, sino el perfecto candidato para dirigir la turbia The Devil All the Time.

Ánimo a encontrarte con esta cinta, fiel espectador del Netflix más ocioso, porque casi que no es una película. Es una suerte de redención hecha filme. Una extraña pero armoniosa redención de un puñado de personajes hundidos en viejas maldiciones, literalmente religiosas, que tanto se acerca a un relato bíblico como por supuesto se fusiona con un thriller noir de los hermanos Coen.

Cualquier amante de cintas como Fargo (1995) o No Country for Old Men (2007) entenderá que The Devil All the Time -como lo fue en su momento Three Billboards Outside Ebbing Missouri (2017)- no es más que una suerte de hijo bastardo que comparte y hasta mama de ciertos elementos y características de este tipo de historias: desde crímenes cometidos por personajes desequilibrados en viejos pueblos desérticos o carreteros, hasta la maldad o la violencia del hombre como un ensayo grotesco que tiñen al mundo como un lugar perverso donde habitar.  

Pero con una simple, aunque poderosa diferencia… la película de Antonio Campos, así como la novela de Pollock, está unida a la temática de ciertos pasajes bíblicos, específicamente de El Antiguo Testamento, que nos narran cómo el Dios judeocristiano, Jehová, condenaba los actos pecaminosos de ciertos individuos, con maldiciones en forma de herencia para sus futuras generaciones. Como claramente encontramos en Éxodo 20: 5-6:

“yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares [de generaciones], a los que me aman y guardan mis mandamientos.”                   

 Éxodo 20: 5-6 

Convirtiendo a The Devil All the Time en cuento oscuro sobre personajes corrompidos haciendo frente a las mismísimas maldiciones -y hasta horrores- de sus generaciones pasadas. Ya sea viviendo en su terrible pecado como producto aborrecible de quienes lo engendraron, o repitiendo la misma historia de los padres en una suerte de bucle trágico y espantoso. 

The Devil All the Time (2020)

Fotograma de The Devil All the Time (2020) / Foto: Movieclips Trailers | YouTube

Somos llevados, apacibles y de la mano, por el propio Ray Pollock a manera de narrador omnisciente en otra historia sureña -ubicada en un pueblo olvidado en Knockemstiff, Ohio- entre los turbios periodos de la década de los años 40 y mediados de los 50, mientras se experimentaban los estragos de la Segunda Guerra Mundial y los terribles sucesos que empezarían con la Guerra de Vietnam. Y que curiosamente ha inspirado un sinfín de historias de este tipo. 

No por nada películas del subgénero Rape and Revenge, como The Last House on the Left (1972) de Wes Craven o I Spit on Your Grave (1978) de Meir Zarchi; e incluso, filmes de folk horror violentos como The Texas Chainsaw Massacre (1974) de Tobe Hooper, realizados en pleno conflicto bélico contra Vietnam y ambientadas en pueblos sureños de EE.UU., fueron realizados como una suerte de desahogo artístico sumamente polémico para los decadentes tiempos que corrían.

Haciendo que las temáticas más comunes en el cine exploitation o de carácter video nasty -como lo llamaron algunos críticos de esa época- iban desde familias divididas; actos de canibalismo y profanación de tumbas; asesinos seriales o atroces crímenes de violencia contra la mujer a manera de crítica o radiografía de una sociedad fallida.    

The Devil All the Time pertenece a esta misma línea de películas que se regodean en la violencia de una época, y en los pecados del hombre a manera de castigo, como si fuera una gran red de historias comunes esperando a ser epopeyas. Que los pequeños conflictos sean, de hecho, grandes relatos universales sobre la vida y la muerte. Y que nos recuerda, por si ya lo habíamos olvidado, que todos somos parte de esta misma historia sin siquiera saberlo. 

Por ello es que la narrativa juega un papel importante al tratarse de una película coral. Ya que el encanto de este tipo de filmes, como Amores Perros (2000) o Babel (2007) de Alejandro González Iñárritu; o bien, la que más parecido encuentro con la cinta de Antonio Campos, Before the Devil Knows You’re Dead (2007) de Sidney Lumet, es que, en algún momento, dentro de estas potentes historias, somos capaces de encontrarnos a nosotros mismos.

Un recordatorio que temas como el destino o algún poder inexplicable que nos rige desde arriba, lejos de toda coincidencia como siempre optamos creer -quizás a manera de consuelo por pretender que tenemos el control de nuestras vidas- a veces, simplemente nos cuestiona la lógica como la agónica marcha que tenemos en este mundo. 

The Devil All the Time nos habla sobre la búsqueda de un significado poderoso que nos haga comprender nuestra existencia… en medio de un infierno incontrolable.  Nos narra historias de quienes lo malinterpretan llevándolo al borde del fanatismo, y de quienes lo cuestionan dentro y fuera de cualquier rubro religioso. De quienes deciden creer pese a los atroces crímenes permitidos por el Dios judeocristiano en este mundo, y de quienes usan su imagen para conseguir beneficios propios. 

Este es el hilo principal -el maldito y abominable hilo principal- mientras los personajes, siguen un camino de podredumbre repleto de crimen, homicidios, violaciones, necrofilia y lujuria. Un sombrío y hasta gótico cuento sureño que va y que viene entre diferentes líneas de tiempo, explorando las consecuencias de ciertas decisiones como un destino indestructible. 

The Devil All the Time (2020)

Fotograma de The Devil All the Time (2020) / Foto: Movieclips Trailers | YouTube

Y que nos cuenta, a su manera, los horribles estragos de la guerra, justo como haría Scorsese con Taxi Driver (1976) y su sociópata personaje de Travis Bickle, pero en el rubro más oscuro y aterrador. Cercano, de hecho, al Jacob’s Ladder (1990) de Adrian Lynne tratando de distinguir constantemente, en este escabroso mal viaje, dónde comienzan los ángeles y dónde terminan los demonios. 

Historias de venganza o justicia propia que llevan a los personajes a una redención malograda. Casi poética; de parábola bíblica o de realismo mágico. Y de predicadores que, siendo lobos, se visten de ovejas para lucrar con la fe necesaria, pero no como una poderosa crítica a un sistema teísta podrido que abusa del pueblo… sino para comprobar la tesis de que no es ese Dios al que tanto se adora el problema, sino, de hecho, el hombre que se cree Dios. 

Cualquiera que recuerde la cinta animada The Fake (2013) de Yeon Sang-ho, sobre el cuestionamiento de la religión como un problema propiamente humano, independientemente de la fe, quizás lo comprenda mejor. 

The Devil All the Time es una película que pretende acercarse a la realidad de nuestra trágica naturaleza de las formas más grotescas, pero también más “fantásticas” posibles. ¡Qué increíble forma de contar esta historia! Aunque algunos digan que se queda a medio camino, con una media hora asombrosa, repleta de giros espectaculares, pero con un desenlace de sobra, casi casi armado por inercia, es que no han comprendido realmente que el último tramo es lo que la hace una epopeya. Una mágica pero realista epopeya. 

 ¿Y es que esta manufactura no se parece tanto a la realidad que vivimos día con día? Por cada acontecimiento mezquino que nos haga perder la fe, por más crudo o arrebatador, también hay pequeños destellos de esperanza -a veces imperceptibles, inexplicables y hasta mágicos- que nos hacen recobrar la cordura entre tanta podredumbre. De otro modo, ¿cómo seguir? ¿O por qué diablos hacerlo? Aún en la incredulidad; aún en estos tiempos donde la ciencia se ha vuelto la religión de nuestro siglo, para afrontar este mundo, la fe es necesaria. Ese es el gran mensaje.  

Y en cuanto a actuaciones, como era de esperarse, no hay ni una mísera queja que podamos añadir. Desde Tom Holland que, contrario a lo que pueda creerse por ser un favorito en el universo Marvel, nos ha demostrado un gran talento para películas dramáticas. Esta vez como Arvin Eugene, un joven que en su travesía a convertirse en hombre, debe hacer frente tanto a los traumas de la niñez ocasionados por su padre, Willard Rusell -magníficamente interpretado por nuestro querido Pennywise, Bill Skarsgård- como a los males del fanatismo religioso en ese pequeño pero escabroso pueblo en Ohio. 

Mia Wasikowska interpretando a la trágica Helen Hatton nos recuerda la inconcebible pero fugaz presencia que tenemos en este mundo. Donde hoy sí que estamos, donde mañana quién sabe. 

Y Sebastian Stan -mejor conocido como Bucky, el soldado del invierno- con ese toque de sheriff devoto de la justicia, vuelve esta asombrosa historia en un thriller policial de lo más absorbente. O Haley Benet como Charlotte Rusell, que luego de sorprendernos con el drama psicológico Swallow (2020), vuelve a interpretar otro papel de esposa que nos estremece y nos hunde en miseria por tanto talento.

The Devil All the Time (2020)

Fotograma de The Devil All the Time (2020) / Foto: Movieclips Trailers | YouTube

¿O qué me dicen de Jason Clarke o Riley Keough haciendo de esa pareja de sádicos y desequilibrados, como salidos de la película The Last House on the Left (1972) de Wes Craven? La locura social como un mal eterno y atemporal que nos recuerda las oscuras dimensiones que posee la naturaleza humana, sea de aquel siglo o el venidero. 

Aunque las palmas se las lleva -y por mucho- Robert Pattinson como ese oscuro predicador. Un personaje antagónico que si bien, para algunos no resulta tan desarrollado ni entendemos sus verdaderas motivaciones, señalando su carácter histriónico y hasta incomprensible, lo cierto es que sabe transmitir una cara bastante conocida de la religión que nos hace creer -paradójicamente- que tratamos con un simple cliché. Sin darnos cuenta, quizá, que no es un estereotipo lo que realmente termina siendo un mal eterno. 

Ya viene siendo hora de que Pattinson sea reconocido -y redimido- como un gran actor de nuestros últimos tiempos. No falta mucho para que sus detractores de poca monta -que aparentemente solo han visto Twilight (2008) o Harry Potter and the Goblet of Fire (2005) para sustentar su argumento- lo acepten de una buena vez. Si esta no es la prueba, la próxima Batman sí que será. 

¡Amén por ello y recordad mis palabras!

Damas y caballeros, probablemente nos encontramos frente a una de las mejores películas del año sin exagerar. Y de la propia cadena Netflix en mucho tiempo. Anima a seguirle la pista de cerca en lo que podría ser uno de los Oscares más extraños e insólitos que tengamos en la historia del cine porque seguro que será nominada. Tiene que serlo. Tiene que estar. ¡Maldita sea, debe de estar!

The Devil All the Time es un thriller fantástico donde la fe, en un mundo de mierda, es la única arma que queda para sobrevivir, seas quien seas. Creyente o ateo, la fórmula es una. El viaje a un extraño infierno donde el Diablo está a todas horas, pero Dios, esperando el momento adecuado… simplemente está en los detalles. Qué gran película. 

Sinopsis:

“Desesperado por salvar a su mujer, Willard Russell convierte sus oraciones en un sacrificio. Las acciones de Russel llevan a su hijo Arvin a pasar de ser un niño que sufre abusos en el instituto a convertirse en un hombre que sabe cuándo y cómo ha de pasar a la acción. Los acontecimientos que se dan lugar en Knockemstiff (Ohio) desatan una tormenta de fe, violencia y redención que se desarrolla a lo largo de dos décadas.

 

*Foto de portada: fotograma de The Devil All the Time (2020) / Foto: Movieclips Trailers | YouTube

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com