Los "espacio maker": ¿Una nueva tendencia en la educación?
Desde hace algunos años, ha habido una expansión de los espacios makers, donde se colabora y se tiene acceso a herramientas para desarrollar ideas
Por Lado B @ladobemx
05 de marzo, 2020
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Mtra. Marisol Aguilar Mier | Espacio Ibero

Seguramente muchos de nosotros  hemos escuchado el término “espacio maker” o “makerspaces”. Desde hace algunos años, ha habido una expansión importante de estos “sitios” que se caracterizan, de manera general, por ser espacios de colaboración abierta en los que las personas  tienen acceso a herramientas, recursos, materiales o artefactos que les permiten desarrollar sus propias ideas, creando toda clase de objetos. La clave radica en que todo se hace desde un espíritu de colaboración en el que es posible compartir experiencias, conocimientos y aprendizajes con otros “creadores”; de tal modo, un aspecto importante que los distingue, es el uso de tecnologías que, por un lado, facilitan la fabricación de ideas, y por otro, favorecen la conexión entre personas que comparten las mismas búsquedas o intereses y que trabajan en proyectos similares.

Verbos como prototipar, experimentar, crear, innovar o desarrollar nos sirve para  ampliar nuestra idea de lo que ocurre en dichos sitios. Pero algo que ha sorprendido a propios y a extraños de esta tendencia, es la transformación de prácticas limitantes referidas a la forma de producir, vender o intercambiar ideas: de manera que puede decirse que han sido pioneros en la educación para la innovación y en mundo de las tecnologías Open Source.

Se considera que Dale Dougherty fue quien acuñó el término “maker” para referirse a los “inventores digitales”. Siendo él un informático apasionado del hardware libre, creó la revista “Make” que motivó al “do it yourself” o “DIY” (hazlo tú mismo). Si bien, él mismo no se considera el padre de dicha tendencia, sí reconoce que contribuyó a sus orígenes, compartiendo sus propios proyectos y ayudando a otras personas a llevar los suyos a cabo. En sus propias palabras: «Creo que de alguna forma el ‘making‘ conecta nuestro ser físico y nuestro espacio físico a internet… Detrás del movimiento ‘maker‘ está esa idea de continuar aprendiendo, retándose a uno mismo, descubriendo cosas y siendo curioso».

Foto tomada de Pexels

¿Qué tipo de cosas podemos encontrar en un makerspace?

De acuerdo con la Guía “¿Cómo hacer un espacio maker?”, de la iniciativa española “la aventura de aprender”, principalmente herramientas de fabricación digital que permiten a los makers transformar diseños realizados desde un equipo de cómputo en piezas físicas. Por ello, las impresoras 3D son un elemento básico. Cierto es que estas herramientas son costosas, pero bajo la idea de “comunidad” que subyace en este movimiento, se pueden emplear de manera compartida dentro de dichos sitios que se convierten en “punto de encuentro” para la fabricación y transmisión de conocimiento. De este modo, han contribuido “a ampliar el uso de la tecnología, democratizando el acceso a la invención y creación de prototipos”. Así pues, equipo de cómputo, máquinas de fabricación digital, cortadoras láser, fresadoras, kits de piezas de lego, kits de electrónica, herramientas de carpintería, textiles, máquinas de coser, zonas para escribir, bosquejar o dibujar, pizarrones, corchos, material de papelería, son algunas de las cosas que podríamos observar dentro de ellos.

Cabe destacar que esta tendencia no nace dentro del campo educativo, pero muy pronto se ha  descubierto todo su potencial para transformar los espacios de aprendizaje favoreciendo prácticas que  privilegien metodologías activas que implican al aprender haciendo (learning by doing), colaborar con otros, resolver problemas, tomar decisiones y desarrollar diversas competencias (incluyendo las digitales. A través de los Makerspaces se  brinda al estudiante el protagonismo para descubrir por sí mismo, cómo funciona el mundo, experimentar, aprender de sus errores y a diseñar, construir y dar forma a sus propias ideas. Es claro que a través de estos espacios se pueden trabajar metodologías como el aprendizaje basado en retos y en proyectos, así como estrategias para propiciar la innovación, el pensamiento crítico, la creatividad, el emprendimiento, el design thinking, el aprendizaje sin costuras y la pedagogía de pares. También es propicio para el desarrollo y gestión de proyectos de carácter multidisciplinar.

Es por ello que ya existen los llamados makerspaces escolares, los cuales, de acuerdo con Fernanda Teodoro, de la Red de Educación Maker, “son el lugar donde los alumnos tienen la libertad de diseñar, crear y modificar sus propios artefactos, contando con herramientas para dicho propósito… La función principal de un makerspace escolar es permitir a los docentes y alumnos la generación de conocimientos relacionados con la currícula escolar, a través de la construcción de objetos y proyectos”. Así pues, en un ambiente de libertad que permite la autonomía de los estudiantes, éstos pueden “aprender haciendo” con la guía de los docentes.

Se espera que la tendencia del espacio maker educativo cobre cada vez más terreno, transformando las prácticas, los espacios, los procesos y los aprendizajes de los participantes.

Retomando a Dale Dougherty «Todos estamos aquí en un viaje común para desarrollarnos a nosotros mismos, desarrollar nuestras capacidades y expresar y compartir lo que hacemos…»Cuando la gente colabora puede cambiar el mundo». 

*Foto de portada: Pixabay

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