Bolardos para reducir el peligro para el peatón
Esta infraestructura impide que los vehículos rebasen el límite de velocidad y contribuye a la educación vial con enfoque en el respeto al peatón
Por Lado B @ladobemx
07 de enero, 2020
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Foto: Olga Valeria Hernández

Beatriz del Castillo | Dafne García | Axel Alberto Espinoza Chávez

@bdelcastillog | @DafneBetsabe2 | @Axelbeto

Analizar la funcionalidad de los bolardos desde la visión de quien conduce un vehículo pudiera ser la perspectiva menos adecuada, pues desde ese punto de vista la reducción de velocidad interfiere con el ideal del automovilista para poder trasladarse lo más pronto posible a su destino.

Si el análisis se hace desde la visión de peatón, recordando aquellas veces donde un brinco instintivo logró evitar lesiones por un vehículo que iba demasiado cerca a la banqueta o incluso la invadió, podrá entenderse que esta medida –aplicada en varios países del mundo– busca resguardar la seguridad de las personas que caminan las calles.

La colocación de bolardos y macetas corresponde a una medida para pacificar el tránsito, es decir, garantizar que los vehículos transiten a una menor velocidad para resguardar al peatón. Lo anterior forma parte de la estrategia Visión Cero, cuya premisa es que la movilidad en la ciudad privilegie al peatón y por tanto las muertes e incidentes viales se reduzcan a cero.

En entrevista sobre el tema, Giovanni Zayas, consultor de Movilidad Activa, explica para LADO B que el Código Reglamentario Municipal establece que en el Centro Histórico la velocidad máxima es de 30 km/h, pues esta reduce en 5% el riesgo de lesionar a un peatón en caso de embestir.

Sin embargo, la medida era constantemente violada, lo que llevó a instalar infraestructura que por su diseño impide que los vehículos rebasen ese límite de velocidad y a la par evidencie el correcto uso de las calles, bajo el respeto y  el cuidado del peatón.

“El primer cuadro de la ciudad, en el que se contemplan dentro de ella varias edificaciones y zonas como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, no es un espacio para tránsito vehicular, más bien es un espacio peatonal. Implementar estos límites de circulación es una medida idónea donde se aplica la pirámide de movilidad en la cual ciclista y peatones son la prioridad en este tipo de avenidas”, explica.

De acuerdo con el especialista, en otras partes del mundo donde se han tomado medidas similares la ciudadanía se opone al inicio porque mantiene una visión centrada en el automovilista, por lo que consideró importante que se implementen canales de comunicación más efectivos y educativos sobre la cultura de movilidad.

Foto: Olga Valeria Hernández

Casos de éxito

En Latinoamérica, hay un caso de éxito en la implementación de Visión Cero: Bogotá, Colombia, donde a partir de 2017, cuando se sumó a esta iniciativa, y según información de la página The City Fix del World Resources Institute, se ha logrado reducir el número de muertes por hechos de tránsito en un 11% durante los primeros siete meses de 2019 en comparación al mismo lapso en 2018; el número más bajo reportado en una década.

La estrategia ocupada fue, además de la reducción de velocidad en vialidades rápidas, el enfoque integral al proyecto que involucra ingeniería, educación y aplicación. A partir del éxito en Bogotá, también se implementó en otras ciudades como Medellín y Rionegro.

De acuerdo con la Guía de Urbanismo Táctico de la NACTO (National Association of City Transportation Officials), en Estados Unidos hay casos de éxito en Nueva York (Broadway Street), en Seattle, Arkansas (Fayetteville) y en Texas.

 

*Foto de portada: Olga Valeria Hernández

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