“No queremos que conviertan a San José Chiapa en zona de muerte, zona de sacrificio —dice Jorge Octavio Contreras con rostro firme—, queremos que se respeten nuestros derechos”. Y por eso anuncia que al día siguiente, 5 de julio, harán “una marcha o una caravana de autos”, no lo tiene claro y da a entender que dependerá de cuánta gente llegue. Tiene esperanzas, pero tampoco se hace falsas ilusiones.
San José Chiapa es, como dice Jorge Octavio, ex integrante del Comisariado Ejidal de la localidad, un “pueblo pacífico”, de apenas 10 mil habitantes que se destacó en el mapa poblano en 2013, cuando formalmente arrancó la construcción de la armadora alemana Audi en sus tierras, acompañada de promesas de empleos y bonanza para la población. Diez años después del inicio de sus operaciones, en 2016, la realidad es otra.
Ahora que los gobiernos federal y estatal pretenden construir el Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) o, como lo llama la gente de la zona, “la recicladora” o “el basurero”, no bastan las promesas de empleo y de progreso; ante la falta de información, de consulta y de Manifestación de Impacto Ambiental, la gente teme que su pueblo se convierta en el basurero de Puebla.

Ante la falta de información y de consulta, San José Chiapa rechaza el Polo de Desarrollo o “la recicladora”. Foto: Marlene Martínez / Jengibre Audiovisual
San José Chiapa es un municipio ubicado a 64 kilómetros de la capital del estado de Puebla, que en auto se recorren en más o menos una hora; la mayoría de sus calles siguen siendo de tierra, y 6 de cada 10 personas que lo habitan viven en pobreza moderada.
La llegada de Audi no transformó la economía local tanto como el paisaje, la industria sustituyó al campo, la gente comenzó a dejar el trabajo agrícola por la fábrica o los servicios asociados a la armadora: comerciantes, choferes, etc., “provocando cambios sociales y efectos nocivos en el medio ambiente”, como lo señalan los investigadores Pedro Macario García Caudillo, de la BUAP, Rafael de Jesús López Zamora y José Federico Pérez Ronquillo, del Colegio de Tlaxcala.
En su artículo “Impacto económico y socioambiental en Chiapa- Ozumba con Audi Mx” (2024), los investigadores advierten “sobreexplotación y depredación de los recursos naturales, bajo un modelo claramente extractivo, cuyos beneficiarios son los pequeños grupos de poder económico-político-social local y extranjeros (la “armadora” AUDI México), con el beneplácito y apoyo de las autoridades locales y estatales”.
Además, “la llegada de AUDI México a la región ha provocado efectos negativos sobre el acuífero”, “extinción de flora y fauna nativa, y de productos que ya no se siembran” y, contrario a lo que se prometía, también ha perjudicado “la calidad de vida de los habitantes”, refiere el artículo citado.
Es en ese contexto de decepción y pobreza que ahora llega la imposición de un proyecto cuyo impacto se desconoce.
De acuerdo con el gobierno federal, “los Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) son áreas geográficas estratégicas que contemplan su instalación en inmuebles propiedad de entes públicos, en los que se desarrollen proyectos públicos o privados de producción sustentable de bienes, de eliminación de residuos o contaminación, para la reutilización, reciclaje o recuperación de materiales para mantenerlos en la economía durante el mayor tiempo posible, así como proyectos complementarios públicos de investigación y educación en materia de economía circular y sostenibilidad ambiental”.
El PODECIBI Puebla, es decir, el que se pretende construir en San José Chiapa, consta de una superficie de 40.4280 hectáreas (404 mil 280 metros cuadrados, prácticamente 56 estadios de futbol) conformada por tres polígonos, ubicados a una distancia que va de 350 metros a un kilómetro de las zonas habitadas, es decir, muy cerca de las viviendas.

Mapa regional de ubicación del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar Puebla. Imagen tomada del Acuerdo por el que se emite la Declaratoria del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar Puebla.
Sin embargo, según el Acuerdo por el que se emite la Declaratoria del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar Puebla, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 2 de marzo de 2026, esto no incumple con los criterios de selección establecidos en los Lineamientos para aplicar el Decreto por el que se otorgan beneficios fiscales en los Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar.
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Los criterios de selección son seis:
1. Criterio de localización, comunicación y conectividad: se refiere a que haya vías de comunicación y servicios urbanos en la zona.
2. Criterio poblacional: se refiere a que el proyecto “debe ubicarse en uno o más municipios con una población de al menos 30 mil habitantes que permita el desarrollo económico y la creación de empleos”. En el caso del PODECIBI Puebla, el gobierno estatal justifica el cumplimiento de este criterio sumando como población beneficiada a la de Libres, Nopalucan, Oriental, Rafael Lara Grajales y San José Chiapa, que es donde se instalará el proyecto y es, de hecho, el municipio con menos habitantes, para dar un total de 116 mil 327.
| Municipio | Población |
| Libres | 37,257 |
| Nopalucan | 32,772 |
| Oriental | 19,903 |
| Rafael Lara Grajales | 15,952 |
| San José Chiapa | 10,443 |
| Total | 116,327 |
3. Criterio de propiedad: que el o los predios sean propiedad del gobierno del estado.
4. Criterio de sostenibilidad: se refiere a que el “inmueble propuesto” no se ubique “total ni parcialmente, dentro de áreas naturales protegidas, ni en zonas sujetas a regímenes especiales de conservación, restauración o protección ecológica”, ni se superponga a “sitios Ramsar, zonas de conservación comunitaria, corredores biológicos u otras categorías de la normatividad ambiental aplicable”.
Al respecto, el gobierno estatal reconoce que en la zona hay “áreas prioritarias para la conservación de parientes silvestres de cultivos mesoamericanos y corredores bioclimáticos”, por lo que asegura que se considerarán “medidas de prevención, mitigación o condicionantes específicas”.
5. Criterio de consulta a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas: según el gobierno estatal, el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) “no ubica localidades indígenas en la zona”. Sin embargo, en su “Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2024”, la Secretaría del Bienestar, con información del Consejo Nacional de Población (Conapo) registra 123 personas afromexicanas y 1667 personas pertenecientes a población indígena por autoadscripción, en San José Chiapa.
6. Criterio educativo y de investigación: para su cumplimiento, el gobierno de Puebla se comprometió a “destinar a título gratuito, hasta el 8% del inmueble a instituciones públicas de investigación o educación superior, para el desarrollo de proyectos vinculados con la economía circular, la sostenibilidad ambiental y la innovación tecnológica”.

Marcha del 5 de julio en San José Chiapa contra el Podecibi o “la recicladora”. Foto: Marlene Martínez / Jengibre Audiovisual
De acuerdo con el Decreto por el que se otorgan beneficios fiscales en los Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar, publicado en el DOF el 4 de julio de 2025, “el desarrollo y administración de los PODECIBI se asignará mediante concesión, arrendamiento o cualquier figura jurídica que permita al desarrollador instalar el PODECIBI, tal asignación se realizará por licitación pública, concurso público o procedimiento que corresponda que realice el ente público propietario del inmueble o en caso de que, de acuerdo con las disposiciones aplicables, el ente público propietario del inmueble no pueda otorgar concesión sobre este, la asignación se realizará mediante arrendamiento o la figura jurídica establecida en su normatividad. En su caso, la asignación podrá realizarse mediante adjudicación directa, de acuerdo con los lineamientos”.
La empresa o las empresas que desarrollen y administren el PODECIBI Puebla recibirán “estímulos fiscales y facilidades administrativas”; hasta el momento no hay información pública sobre alguna asignación, licitación o adjudicación.
La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que reclama el pueblo de Chiapa no se menciona en el decreto, el acuerdo, ni los lineamientos.
La MIA es un requisito establecido por la Ley para la Protección del Ambiente Natural y el Desarrollo Sustentable del Estado de Puebla en Materia de Evaluación del Impacto y Riesgo Ambiental. Es un documento mediante el cual se puede conocer “con base en estudios, el impacto ambiental, significativo y potencial que generaría una obra o actividad, así como la forma de evitarlo o atenuarlo en caso de que sea negativo”.
En “La Mañanera” del 5 de marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que el PODECIBI Puebla no es “un tiradero de basura”, ni un “relleno sanitario”, sino que es “el procesamiento de los residuos sólidos para su reutilización en la economía”, y mostró imágenes de la recicladora de residuos municipales de la CDMX, donde se ven a personas separando basura con trajes y gafas de protección, guantes y cascos industriales; “es como una pequeña fabriquita”, que “ni siquiera usa agua, más que para los baños, obviamente”, dijo.
Sin embargo, a la fecha, aunque la población de San José Chiapa ha pedido los detalles del proyecto a los gobiernos municipal, estatal y federal, sigue en la incertidumbre y teme, ante la falta de información, de consulta y de MIA, que el llamado Polo de Desarrollo traiga contaminación, enfermedad y muerte.
“¿Por qué no ponen su recicladora en Angelópolis (una zona de fraccionamientos de lujo en la ciudad de Puebla)?”, cuestiona un habitante de San José Chiapa durante un foro público realizado el 4 de julio. “¿Por qué en nuestro pueblo?”. Nadie dice nada, pero todos saben la respuesta.

Aun cuando San José Chiapa ha pedido los detalles del proyecto, ninguna autoridad se los ha otorgado. Ante la desinformación y la omisión, la resistencia. Foto: Marlene Martínez / Jengibre Audiovisual
“¿Qué pasa cuando una obra de interés público mayoritario es afectada por un grupo minoritario? Cuando se obstruye la acción de la autoridad, es un delito ¿eh? Es un delito», advirtió el 29 de junio con dedo acusador el gobernador del estado, el ex priísta y hoy morenista Alejandro Armenta, ante la insistente oposición de habitantes de San José Chiapa al PODECIBI.
Un día después, el pueblo amaneció rodeado de unas 200 patrullas de la policía estatal y elementos antimotines. Para activistas locales, dicho operativo “vulnera los derechos humanos a la libertad de reunión pacífica, expresión, seguridad e integridad personal, además de violar el Acuerdo de Escazú, ley vigente en territorio mexicano”.
El Acuerdo de Escazú fue firmado por México en septiembre de 2018 y ratificado en noviembre de 2020 por el Senado; se trata de un instrumento internacional que tiene por objetivo garantizar los derechos de acceso a la información, participación pública y justicia ambiental, y tiene carácter vinculante y obligatorio para el Estado mexicano.
Al respecto, la organización ambientalista internacional Greenpeace México emitió un comunicado, donde exigió respetar el derecho a la manifestación pacífica de la comunidad y condenó el hostigamiento contra los habitantes de San José Chiapa.

Desde finales de junio dos vehículos blindados de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), conocidos como “Black mamba”, rondan las calles del pueblo. Foto: Marlene Martínez / Jengibre Audiovisual
De acuerdo con información oficial recabada en 2022 por el Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (IGAVIM), una organización de la sociedad civil que promueve la atención, participación, capacitación y contraloría ciudadana, el estado de Puebla genera un estimado de 5 mil 991 toneladas de residuos sólidos urbanos cada día.
A pesar de que la Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial para el Estado de Puebla dice que es obligación del gobierno estatal y los Ayuntamientos establecer programas y mecanismos para la separación de residuos desde la fuente de generación, es decir, en las casas, empresas, negocios, etc., e instrumentar mecanismos o sistemas tendientes a la separación, reciclado y reutilización de los residuos sólidos urbanos, incluyendo programas y actividades educativas, nada de eso se cumple.
En Puebla no existe una cultura de separación, reutilización o reciclaje de la basura, lo que existe es un problema que demanda atención urgente, pues de los seis sitios de disposición final de residuos que había en la Región Angelópolis, a donde llegaba la basura de la capital y los municipios conurbados, dos ya fueron cerrados: el relleno sanitario de Chiltepeque, con cierre parcial, y el de Cholula-Calpan, que recibían 1500 toneladas y 297 toneladas al día, respectivamente.
De los cuatro sitios que siguen operando, dos no cumplen con la norma 083 de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), que establece los requisitos técnicos y ambientales para seleccionar, diseñar, construir, operar y cerrar de forma segura los rellenos sanitarios y sitios donde se depositan los residuos sólidos.
El Programa Estatal para la Prevención y Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial del estado de Puebla identificó 85 sitios de disposición final de residuos, 63 de ellos no son controlados.
Según advierte IGAVIM en su Diagnóstico de Sitios de Disposición Final de Residuos Sólidos, publicado en abril de 2023, un sitio no controlado supone “un perjuicio y peligro para la salud, el clima y el medio ambiente”, pues los residuos generan gases (metano y dióxido de carbono) que, bien utilizados, son un recurso energético.
Puebla está lejos de aprovechar la basura, pero en muchos lugares del mundo ya es una política pública. En Florianópolis, una ciudad brasileña de 600 mil habitantes, la gente separa la basura y composta sus residuos orgánicos con lombrices que provee el gobierno. Su ambicioso programa empezó en las escuelas para fomentar la educación y la participación de la población.
De hecho, Brasil es un ejemplo a nivel mundial en economía circular; la tasa de reciclaje en el país alcanzó el 8% en 2023, con 6.7 millones de toneladas de residuos reciclables, como plástico, vidrio, metales y cartón. Actualmente recicla el 100 por ciento de las latas que utiliza, gracias a la recolección en la que participan más de un millón de personas, sobre todo mujeres, de manera independiente u organizadas en cooperativas, una labor reconocida por el gobierno, que les da acceso a derechos laborales, mejores ingresos y les permite trabajar con seguridad y dignidad.

La población de San José Chiapa teme que el Polo de Desarrollo de Economía Circular sea un foco de contaminación. Foto: Marlene Martínez / Jengibre Audiovisual
La mañana del domingo 5 de julio, para sorpresa de Jorge Octavio Contreras, cientos de personas, algunas a pie y otras a bordo de decenas de autos y camionetas, tomaron las calles del pueblo para manifestar su rechazo al PODECIBI, al que se referían en sus pancartas y consignas como “el basurero” o “la recicladora”.
Coreando “No a la recicladora”, “Armenta priísta, eres oportunista”, “No al basurero”, “Armenta ratero, llévate tu basurero”, “Claudia decía que todo cambiaría, mentira, mentira, la misma porquería”, “Agua sí, enfermedades no” y “El pueblo se cansa de tanta pinche tranza”, marcharon durante dos horas.
En su camino tuvieron que cambiar la ruta por bloqueos de personas, que identificaron como integrantes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), una organización sindical oficialista con mucha presencia en la región.
Finalmente la manifestación llegó a “El Llano”, la zona donde se pretende construir el PODECIBI, donde ya estaban apostados más de 50 policías antimotines, unas 15 patrullas y dos vehículos blindados de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), conocidos como “Black mamba”, que desde el 29 de junio rondan las calles del pueblo.

Cientos de personas participaron en la marcha contra el Polo de Desarrollo de Economía Circular, que se pretende construir en San José Chiapa. Foto. Marlene Martínez / Jengibre Audiovisual
A escasos metros, el contingente, integrado por mujeres, hombres, infancias, jóvenes y personas adultas mayores de San José Chiapa y de otros pueblos solidarios, como Tehuacán, Cholula, Nopalucan, Lara Grajales, e incluso organizaciones de la ciudad de Puebla, concluía la protesta escuchando pronunciamientos sobre la resistencia al PODECIBI.
Algunas personas se acercaban a los policías, mientras otras les gritaban a lo lejos que se regresaran: no querían dar pretextos a una represión ni provocar a la autoridad. Hubo quienes les recordaban a los uniformados que ellos también son pueblo, mientras estos los observaban a lo lejos, casi sin moverse.
Del otro lado, la gente celebraba. Jorge Octavio Contreras, de pie arriba de un tractor, mandaba un mensaje al gobierno del estado: haremos propuestas, queremos diálogo abierto, no confrontación; pero le advertía también que no podría comprar a la oposición, que no querían intermediarios, y que no tenían miedo.
A su lado, el activista Renato Romero ondeaba la bandera de México; abajo, la gente aplaudía y cada tanto coreaba: “No al basurero”.
* Foto de portada: Cientos de personas marcharon por las calles de San José Chiapa el 5 de julio en contra del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar que se pretende construir en ese municipio. Foto: Marlene Martínez / Jengibre Audiovisual
EL PEPO