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El crimen los desplaza, el gobierno los ignora: Guerrero en protesta
Desde hace más de una década, miles de personas en Guerrero han sido desplazadas por la violencia de grupos criminales. Un grupo de familias pide que el gobierno federal les reconozca como víctimas y les garantice un retorno seguro a su tierra. Ahora, como años atrás, sostienen una manifestación frente a la Secretaría de Gobernación en demanda de soluciones
Por Pie de Página @
24 de octubre, 2021
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Alejandro Ruiz

Joaquina Cantor es originaria de Tlaltempanapa, un pequeño poblado nahua del municipio de Zitlala, en Guerrero. A su lado está Joaquina Guevara, del municipio de Heliodoro Castillo.

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Ambas han perdido a familiares debido a la violencia del crimen organizado en sus comunidades; algunos murieron, otros están desaparecidos.

Hoy, como miles de personas de esta región, las dos mujeres se encuentran desplazadas de su territorio.

“Nos desplazamos porque llegaron unos hombres armados y hacían recorridos por las calles buscando gente. Los tiroteaban”, afirma una de ellas, mientras comienzan a relatar sus historias frente a una Secretaría de Gobernación (Segob) con las puertas cerradas.

“Aquí parece que dios no llegó”, dice un hombre que escuchaba lo que estas mujeres estaban contando.

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“Seguido se oían balazos”

Antonia es pariente de Joaquina Guevara, y también es víctima del desplazamiento en Guerrero.

Comienza a narrar:

“A nosotros nos han desplazado desde 2008, llegaban grupos criminales y amenazaban a la comunidad, con armas, disparaban a las casas. Pero el gobierno nunca nos ha atendido. Todo ha ido de mal en peor”.

Joaquina Guevara continúa la historia; relata que, en 2014, ambas tuvieron que salir de su comunidad debido a la presencia de gente armada, llegaron a un poblado cercano, pero nadie las ayudó.

“Nadie nos apoyaba, y entonces en 2015 regresamos al pueblo. Seguían las balaceras y veíamos que llegaban hombres armados. A mi hijo lo mataron y después lo quemaron”, cuenta Joaquina.

“Seguido se oían balazos”, continúa la mujer con lágrimas en los ojos, “fueron noches enteras sin dormir; llegaban a disparar al pueblo. Para 2018 ya no aguantamos, pues empezaron a quemar casas; ahí fue cuando nos juntamos con los de los demás pueblos y nos fuimos a Chichihualco, en un auditorio, ahí estuvimos”.

Empero, a finales de ese año, las administraciones municipales y estatales mostraron su ineficiencia para garantizar que las personas desplazadas pudieran volver seguras a sus comunidades.

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«Nos castigaron», personas desplazadas comentan que la Secretaría de Gobernación los dejó sin agua desde hace 8 días. En la noche, otras personas que también se manifestaban a las afueras de la dependencia gubernamental, les regalaron un poco de agua después de contratar una pipa con el vital líquido. / Foto: Isabel Briseño

Prohibido el paso

El 16 de noviembre de 2018, funcionarios municipales y estatales sostuvieron una reunión con las personas desplazadas. Les aseguraron que había condiciones para su retorno.

En esta reunión no se firmó ninguna minuta, y a regañadientes, los asesores de derechos humanos del Centro de Derechos de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, quienes seguían el caso, acompañaron a las miles de familias que anhelaban la paz.

También iban militares y reporteros en esta caravana del retorno.

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Al cruzar el poblado de Los Morros, sin embargo, una ráfaga de balazos impidió que los vehículos siguieran avanzando. Los grupos criminales estaban dispuestos a matar a cualquiera que entrara a la región de la sierra, en el municipio de Leonardo Bravo.

Este hecho motivó a que Joaquina, y cientos de personas desplazadas; en vez de regresar a Chichihualco, decidieran acampar frente al despacho del presidente a inicios del 2019.

Exigían, como ahora frente a la Segob, que el gobierno federal interviniera en el conflicto para asegurar su retorno.

Estuvieron 3 meses en la plancha del zócalo, y aunque lograron entablar un par de mesas de atención, nada cambió para estas personas.

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Decidieron retornar a Chichihualco; pero ahora no iban solos, ya que en lugar de ser escoltados por militares (como lo habían solicitado al gobierno federal), ahora junto a ellos caminaban pobladores y pobladoras de Zitlala que también habían sido victimas del desplazamiento en Guerrero en el 2018.

En el zócalo capitalino, Joaquina Guevara, proveniente de Heliodoro Castillo, conoció a Joaquina Cantor, de Tlaltempanapa. Se conocieron afuera de la casa del Presidente, en demanda de la seguridad que les permita volver a su tierra. Ambas regresaron juntas a Chichihualco.

Las dos huían de sus comunidades; y además de sus nombres, comparten la tragedia de vivir en un territorio disputado por bandas criminales y mineras amparadas por la corrupción de gobiernos municipales y estatales.

 

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*Foto de portada: De izquierda a derecha, Sofía Salgado, Joaquina Cantor, Joaquina Guevara y Antonia Guevara son parte de las mujeres desplazadas del Estado de Guerrero que conforman el plantón que se mantiene desde hace un mes afuera de la Secretaría de Gobernación. / Isabel Briseño 

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