Lado B
A mitad del camino (II)
Por Cuauhtémoc Cruz @cuau_cruz
10 de octubre, 2021
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Un mismo hecho puede tener varias versiones, no importa que sea contado por la misma persona. Dependiendo quién sea el destinatario se agregan u omiten detalles, se escoge cierto enfoque, cierto énfasis; se narra de forma que quien escuche capte lo que queremos que capte. Más cuando hablamos de política.

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En la entrega pasada hacía un recuento de lo dicho por el presidente Andrés Manuel López Obrador en materia de derecho a la información y libertad de expresión, con motivo de su tercer informe de gobierno. Un mensaje “oficial” y de amplio alcance dirigido a simpatizantes y opositores –ahí el “tomen para que aprendan” –. Una de las versiones de la realidad del país. Para esta nueva entrega, me adentro en otra de esas versiones. 

Casi de manera simultánea a la promoción del tercer informe, el presidente publicó su nuevo libro A mitad del camino. “Un testimonio de lo alcanzado hasta ahora” dirigido a una audiencia más focalizada, principalmente, a aquellos con ciertos hábitos de lectura. Si consideramos que, de acuerdo con el Inegi, en el último año, 43 por ciento de los mexicanos mayores de 18 años alfabetas leyó al menos un libro, los destinatarios de este mensaje sin duda son más limitados a los que se pueden alcanzar vía medios de comunicación tradicionales y digitales.

A reserva del primer capítulo que es una versión extendida y comentada del mensaje “oficial”, los otros tres capítulos del libro permiten tener un acercamiento más íntimo a la visión del presidente de lo que han sido estos tres años y lo que proyecta para la segunda mitad del sexenio. Una versión de los hechos dirigida, por el tono, más a quien simpatiza con él. Por ejemplo, dedica el capítulo III a Los opositores con un espacio en particular a La prensa conservadora. ¿Qué dice el presidente? ¿Qué omite? 

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Como ya es casi costumbre cuando habla de la prensa, arranca diciendo que, desde tiempos de Francisco I. Madero, los medios no habían atacado tanto a un gobierno y arremete contra dos de los medios favoritos de Las Mañaneras: El Universal y Reforma.

Posteriormente, el presidente cita un monitoreo de medios que realizaron el INE y la UNAM para hablar del “desequilibrio” informativo que presuntamente se dio durante las elecciones dando “una cobertura favorable a la coalición y a los partidos opositores, lo contrario a Morena y sus aliados” y menciona, por ejemplo, que “los noticieros de radio y televisión transmitieron tres veces más notas negativas de Morena que del PAN o del PRI”. Lo que el presidente omite es el contexto. No dice que esas menciones negativas se pueden atribuir en gran medida a la visibilización que tuvieron las acusaciones en contra de Félix Salgado Macedonio y otros aspirantes de Morena por casos de violencia, la pasividad del partido frente a estas, así como por el retiro de las candidaturas por no presentar informes de gastos de precampaña. Además de que, al ser el partido en el poder, es natural que los medios den una cobertura, tanto positiva como negativa, mayor que a los otros partidos.

De igual forma, gran parte del apartado está dirigido a abordar el tema de la publicidad oficial. Aquí López Obrador señala que “los gobiernos neoliberales usaban el dinero de la publicidad oficial para pagar silencios, comprar conciencias y financiar la maquinaria de propaganda a su favor”. Lo que no se dice es que, a tres años de gobierno y con una mayoría en el Congreso en la legislatura pasada, ni el Poder Ejecutivo ni el Legislativo hicieron intento alguno por modificar el marco normativo que regula el gasto en comunicación social, heredado del peñismo, el cual institucionalizó las malas prácticas en su asignación. En los próximos meses tendrán que modificar la Ley Chayote, no por decisión propia, sino por orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Finalmente, en otro ejemplo, el presidente denuncia que “las televisoras fueron sin duda las más beneficiadas por ese gasto en propaganda oficial”, destacando los montos recibidos por Televisa como “la empresa que más dinero recibió en los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto”, Tv Azteca y Grupo Imagen. 

Es cierto que uno de los avances ha sido la reducción del gasto en publicidad oficial, sin embargo, lo que el presidente no dice, es que tanto Televisa como Tv Azteca, siguen siendo los medios que más dinero han recibido en este sexenio. De acuerdo con las cifras reportadas por el Sistema de Comunicación Social (COMSOC) de la Secretaría de la Función Pública (SFP), durante los dos primeros años completos de gobierno (20192020), se han destinado 5 mil 707 millones de pesos en publicidad oficial, de los cuales Televisa ha sido la empresa que más ha recibido con 582.4 millones de pesos, equivalente al 10.24 por ciento, mientras que Tv Azteca ha recibido, 560.1 millones de pesos, equivalente al 9.81 por ciento del total, colocándose en el segundo lugar. En tercer lugar, destaca el ascenso de La Jornada, que ha recibido, 460 millones de pesos, equivalente al 8 por ciento.

A mitad del camino ofrece una mirada más amplia de la realidad que ve el presidente, pero también más sesgada dirigida sus simpatizantes lectores donde parece que todo marcha mejor, omitiendo detalles que pueden poner en duda esa versión.

 

*Foto de portada: Gobierno de México

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Autor Lado B
Cuauhtémoc Cruz
Cuauhtémoc Cruz Isidoro, comunicólogo por la IBERO Puebla y maestrante en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Actualmente es responsable de Comunicación del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría y es Secretario del Capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI Puebla). Se ha especializado en derecho a la información. Chiva y blaugrana de corazón.
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