Lado B
Tendencias y perspectivas democráticas
Un esfuerzo que ha buscado identificar los avances y retrocesos existentes en materia democrática a nivel subnacional es el Índice de Desarrollo Democrático de México
Por Roberto Alonso @rialonso
31 de agosto, 2021
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Un esfuerzo que ha buscado identificar los avances y retrocesos existentes en materia democrática a nivel subnacional es el Índice de Desarrollo Democrático de México, que desde 2010 han elaborado de manera sostenida la Fundación Konrad Adenauer y la consultora Polilat. No se trata de un estudio que reduce la democracia a su vertiente electoral, sino de uno que la comprende de manera multidimensional. Democracia como sistema, más que como regla.

Sus más de 20 indicadores permiten explorar el desarrollo democrático en cuatro dimensiones –democracia de los ciudadanos, democracia de las instituciones, democracia social y democracia económica– y clasificar a las diferentes entidades federativas en cuatro niveles de desarrollo –alto desarrollo, desarrollo medio, bajo desarrollo y desarrollo mínimo–. Año con año ha llegado el IDD-Mex en la última década a despejar fortalezas, debilidades y áreas a atender en el plano estatal. Su más reciente edición, no obstante, va más allá y recoge de manera longitudinal la evolución del desarrollo democrático en los últimos 10 años.

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Sin ser exhaustivo, acierta el IDD-Mex a la hora de identificar dónde es necesario actuar de cara a un mejor desarrollo democrático, aunque suele quedar a deber cuando se propone perfilar horizontes –al año 2030 en el caso más reciente– o prioridades y desafíos. Con todo, y asumiendo que la tarea democrática es un proyecto colectivo, resultan de utilidad sus mediciones, incluso su análisis sobre el futuro de la democracia para entender uno solo de los caminos posibles a andar.

A manera de contexto, la edición especial del IDD-Mex plantea como retos globales de la democracia la falta de confianza en la construcción colectiva, la crisis de representación política, la desconexión entre política y ciudadanía, el deterioro de las instituciones públicas, la supremacía de los poderes ejecutivos, los excesos de poder, la judicialización de la política y la polarización de la justicia. Y aunque tienen su correlato local, enumera como retos de la democracia en México la polarización, la predominancia de intereses sectoriales o individuales por encima del bien común, la incapacidad institucional de reflejar la diversidad social, el ensimismamiento de partidos políticos y dirigentes, la multiplicidad de agendas y el populismo.

Es respecto a este último reto donde el más reciente estudio el IDD-Mex flaquea, pues sin decirlo explícitamente, asocia la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia del país con este modo político, que aborda superficial, sesgada y políticamente, perdiendo serenidad en un análisis cuya aproximación es sobre todo local, más que nacional.

Regresando a la mirada longitudinal, en la edición 2010-2020 del IDD-Mex puede leerse: “Una constante que hemos observado durante estos 10 años de seguir la evolución del proceso democrático mexicano es la insatisfacción de buena parte de la sociedad en cuanto a los avances y a las formas de la democracia en el país. Muchas personas consideran que nuestra democracia sigue estando anclada en el terreno de la teoría, que no se traduce aún en resultados concretos en su vida diaria”. Insatisfacción que, a juzgar por otro tipo de mediciones como la del Latinobarómetro, termina convirtiéndose en malestar e insatisfacción también con la democracia.

Dado que el valor agregado de este estudio reside en el detalle subnacional, conviene observar cómo ha evolucionado el desarrollo democrático en Puebla en los últimos 10 años.

Índice de Desarrollo Democrático de México

En cuanto a la democracia de los ciudadanos, el estado aparece con desarrollo medio con dos de cuatro variables cuyo promedio en la década reciente se encuentra por debajo de la media nacional, a saber, respeto de derechos políticos y respeto de libertades civiles, siendo la primera la que menor puntaje registra en la medición de 2020. Respecto a la democracia institucional, Puebla se presenta con bajo desarrollo, registrando en las tres variables analizadas valores promedio por debajo de la media de la última década: percepción de la corrupción, libertad de prensa y desestabilización de la democracia. De estas tres, es la última la que registra el puntaje más bajo posible en 2020, es decir, cero.

Por lo que toca a la democracia social y económica, el IDD-Mex 2010-2020 retoma dos variables de cada una de estas dimensiones –cuatro en total–, en las que Puebla sobresale como uno de los estados con todas las puntuaciones promedio por debajo de la media nacional: pobreza, desigualdad de ingresos, PIB per cápita y autonomía financiera. Estos registros colocan al estado al final de la tabla con un desarrollo democrático mínimo, siendo la tercera la que en 2020 registra el menor puntaje.

Independientemente de la hoja de ruta que traza esta publicación, el diagnóstico es el que preocupa. Cimentado sobre encuestas nacionales que recogen la opinión de ciudadanas y ciudadanos, sumadas a datos duros en torno a la calidad democrática de las instituciones y resultados de políticas públicas, el diagnóstico en perspectiva comparada del desarrollo democrático poblano dice mucho de lo que hace falta reparar, pero primero, reconocer.

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Autor Lado B
Roberto Alonso
Coordinador de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Iberoamericana Puebla y del Observatorio de Participación Social y Calidad Democrática.
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