Lado B
Peligra Flor del Bosque por falta de acciones concretas de la Secretaría del Medio Ambiente
Después de que en noviembre 2020 el gobierno del estado anunciara que Flor del Bosque sería un área natural protegida, sigue sin quedar claro el polígono de resguardo donde hay especies endémicas y protegidas por las normas federales
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
13 de junio, 2021
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Bajo las hojas húmedas del bosque, a escasos 100 metros del periférico ecológico de Puebla se distingue un rastro atigrado: es la piel de una pequeña víbora, crotalus rabus, mejor conocida como la cascabel pigmea mexicana. Es una serpiente endémica que está dentro de la lista de especies en riesgo de la norma NOM-059-ECOL-2001, sujeta a protección especial y amenazada.

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El gobierno estatal anunció que se declaraba como Área Natural Protegida (ANP) de Jurisdicción Estatal, en modalidad de Reserva Estatal en noviembre de 2020; el 9 de febrero de 2021 se publicó en el Periódico Oficial el estudio técnico justificativo para declarar como ANP la zona, pero el decreto aún no entra en vigor: el bosque sigue desprotegido.

Sin embargo, no está definido qué acciones concretas llevará a cabo la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (Smadsot) ni qué pasará con la consulta ciudadana que lanzó a finales de febrero para la protección de la zona, pues los activistas que impulsaron la conservación del bosque no han tenido respuesta de las autoridades. 

Aunque la dependencia estatal tiene que elaborar un Programa Operativo Anual para definir las acciones concretas de protección, manejo, restauración, cultura y conocimiento de la biodiversidad, este aún no se encuentra publicado y el enlace de prensa de la Smadsot, a la fecha de publicación de esta nota, no respondió si siquiera ya fue creado.

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Además, activistas ambientales han señalado que el polígono que se quiere definir para el área protegida no toma en cuenta una zona amplia colindante con el periférico ecológico, en la cual hay presencia de especies protegidas y también de vestigios arqueológicos que no han sido investigados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Un año defendiendo el bosque

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Foto: Olga Valeria Hernández

Desde hace al menos un año, en junio de 2020, un grupo de ciudadanos conformado entre especialistas en ciencia, ambientalismo e incluso arquitectura, y activistas se unieron para defender Flor del Bosque. Insistieron en que se declarara un área natural protegida, cosa que el gobierno del estado hizo a finales del año pasado, el 4 de noviembre de 2020. Sin embargo, el estudio técnico justificativo para declarar como ANP la zona fue publicado hasta el 9 de febrero de este año, más de tres meses después del anuncio del gobernador Miguel Barbosa.

El 21 de febrero, Beatriz Manrique, la titular de la Smadsot lanzó una consulta ciudadana para que cualquier persona pudiera aportar información y dar opiniones respecto a la nueva declaratoria de Flor del Bosque. Desde finales de febrero y hasta el 11 de marzo los ciudadanos podían enviar todo tipo de evidencia para argumentar por qué se debe conservar la zona; cabe destacar que este ejercicio no se hace en otros casos y a la fecha no hay claridad de qué pasará con todo lo recabado.

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Pero aunque varias personas, entre ellas especialistas en biología, enviaron observaciones y estudios, hasta la fecha no saben qué pasó con esos datos, ni si las autoridades los tomarán en cuenta.

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En entrevista con LADO B, Pame Tajonar, vecina de la zona y defensora del bosque, explicó que no han tenido respuesta ni del municipio ni del estado para saber el estatus de la consulta, ni los avances de la protección de la zona. Se le preguntó al enlace de prensa de la dependencia estatal qué ha pasado con la consulta, pero al cierre de esta edición no hubo respuesta.

Los activistas coinciden en que el principal problema es la falta de claridad en cuanto a la tenencia de la tierra, pues una parte del bosque está dentro del desarrollo inmobiliario Haras. 

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Aunque el gobierno de Barbosa recuperó el año pasado 42 hectáreas que el ex gobernador Antonio Gali Fayad había entregado a un particular para construcción, hay un área que sigue desprotegida y representa una indefinición más respecto a lo que pasará con el último pulmón de Puebla.

Un santuario que el gobierno se niega a incorporar

Pareciera casi imposible que entre la ciudad, atrapado entre desarrollos urbanos amenazantes que se extienden sin control, todavía exista un santuario donde conviven 105 especies nativas, 27 endémicas y diez exóticas, de acuerdo con los propios datos del “Estudio Técnico Justificativo para el Establecimiento del Área Natural Protegida Flor del Bosque”.

En un recorrido por el relicto de floresta que está junto al “Parque Estatal Flor del Bosque” (la parte cercada del bosque y, en teoría, custodiada por el estado), guiado por el biólogo Edgar Cabrera Acatitla, se encontraron a simple vista al menos dos especies protegidas: la cascabel pigmea y cupressus lusitanica, o ciprés mexicano, esta última en la zona que el gobierno se niega a incorporar al polígono.

Al entrar a esa área boscosa, a menos de cinco minutos de empezar la caminata, hay una ladera llena de tepalcates, o retazos de piezas arqueológicas. Vecinos de la zona han encontrado figurillas en buen estado, vasijas y expansores, entre otros vestigios prehispánicos. 

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Foto: Cortesía

Incluso en esa misma parte, antes de subir a lo más tupido del bosque, hay muros de una construcción prehispánica, cubiertos parcialmente por maleza, y también rodeados de tepalcates. 

Todo eso se puede perder también si no se protege y si las autoridades determinan que esa zona puede ser fraccionada y utilizada para construcciones, pues colinda con el gigantesco desarrollo inmobiliario Haras y otros más pequeños que se han sumado al crecimiento de la marcha urbana en esa zona de la ciudad. 

Edgar y otro de sus compañeros que, desde hace más de un año, van cada fin de semana al bosque y han documentado todas las especies que hay, han hecho avistamientos de aves, recolección de hongos comestibles y un registro de las especies que conviven en la zona, que de acuerdo con Edgar, están bastante bien conservada pese a la huella humana, y se debe hacer lo posible para que así se mantenga. 

La parte baja del bosque, que también está fuera del polígono de protección, explicó el biólogo, está poco a poco regenerándose, pues hay trazados caminos y divisiones donde se planeaba fraccionar el terreno para los desarrollos inmobiliarios. Así se recupera un bosque: brota el pasto, luego los matorrales y después los árboles, atrayendo también insectos para polinizar y hacer un equilibrio entre las especies.

El bosque es también un reservorio de agaves, pues hay muchas agave americana, o agave bicolor, una especie poco común que tiene las orillas de las pencas amarillas, además de al menos otras tres especies de agave.

Peligra Flor del Bosque por falta de acciones concretas de la Secretaría del Medio Ambiente

Foto: Olga Valeria Hernández

Y entre todos los hongos que viven ahí se encuentra ganoderma lucidum, mejor conocido como hongo reishi. Esta especie del reino fungi, conocido por su potencial medicinal, tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. 

Otra de las especies que conviven en Flor del Bosque es la pinguicula moranensis, o violeta de barranca, una planta carnívora nativa de Norteamérica, de las pocas endémicas de la región, cuyas hojas pegajosas atrapan a los insectos y los deshacen lentamente.

También se encuentran fácilmente Phrynosoma braconnieri, los llamados camaleones cornudos, especies sujetas a protección especial de acuerdo con la NOM-059-SEMARNAT-2010, endémicas de Puebla y Oaxaca. El hábitat donde conviven todas estas especies se ha mantenido pese a las amenazas del desarrollo inmobiliario de Haras y los cambios de uso de suelo, y la poca claridad de la posesión de la tierra y el plan para cuidar el bosque.

 

*Foto de portada: Olga Valeria Hernández

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Autor Lado B
Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”
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