Lado B
La cargada mediática al servicio del poder
Claudia Rivera Vivanco, quien aspiraba a reelegirse como presidenta municipal en Puebla, aseguró que vivió un proceso electoral inequitativo en lo político y en lo mediático
Por Ernesto Aroche Aguilar @earoche
14 de junio, 2021
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“Desde un inicio entramos a una contienda adversa, plagada de inequidades, se midió con diferentes raseros, la violencia política de género fue documentada y señalada, la inequidad en la cobertura mediática también fue otro de los elementos que las autoridades electorales tenían que regular, sin embargo no ocurrió. Yo preguntaría ¿cuánto cuesta que un solo medio en 27 días elabore más de 250 notas negativas a una sola persona? ¿quién paga esto? ¿cuánto cuesta esto?”

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La que cuestiona el trabajo de los medios durante la contienda electoral es Claudia Rivera Vivanco, candidata a la presidencia municipal de Puebla que estuvo bajo asedio mediático durante los 27 días que duró la campaña electoral.

En la rueda de prensa de cierre del proceso electoral que ofreció el pasado domingo agrega más números: más de 700 notas contrarias a su campaña, contra las 60 notas negativas que se publicaron o emitieron con el candidato de la coalición PAN-PRI-PRD.

Al respecto, dice Roberto Alonso, coordinador del observatorio de calidad democrática de la Universidad Iberoamericana: “Sin información libre y accesible no hay democracia. Pero tampoco se puede hablar de un contexto democrático real si la información que circula a través de los medios es tendenciosa, inequitativa y manejada irresponsablemente, en claro desapego al canon periodístico. Cuando ocurre esto, lo que vemos es el uso de los medios en favor de un grupo político, renunciando estos a su valor democrático de servicio público”.

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Cuauhtémoc Cruz Isidoro, integrante de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información capítulo Puebla, señala que la situación expresada por Rivera Vivanco en su rueda de prensa “evidencia una problemática que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo en torno a la relación entre los medios de comunicación y el poder, que no solamente afecta a los procesos electorales en particular y a nuestro sistema democrático general, sino que tiene una repercusión en el derecho a la información de toda la sociedad”.

Y si bien Rivera Vivanco llegó a la contienda con una posición de poder, pues ocupaba la presidencia municipal y buscaba la reelección, fue la confrontación que mantuvo durante su gobierno con el gobernador —emanado de su mismo partido— lo que le puso a los medios en contra.

Y se repite, y se repite, y se repite

La historia, por desgracia, no es nueva. Se repite elección tras elección con apenas algunos matices: los medios se alinean a uno u otro bando político, casi siempre el de mayor poder, y enfilan baterías.

En 2018 el embate lo vivió Luis Miguel Barbosa Huerta hoy gobernador cuando se enfrentó con Martha Erika Alonso, la candidata del grupo que entonces detentaba el poder y buscaba mantenerse ahí.

En una entrevista televisiva, Barbosa Huerta cuestionó el trabajo de los medios asentados en la capital poblana cuando les dijo: “Ya compórtense equitativamente señores de los medios. A la prensa lo que le hace falta es ley de propaganda gubernamental, no más bajezas que estamos viendo. Transitamos por un proceso electoral inequitativo, órganos electorales controlados, dinero público y privado, un control mediático enorme, enorme”.

Antes de eso, en 2010, en la elección que llevó a Rafael Moreno Valle a la gubernatura, el entonces candidato panista enfrentó un sistema de medios que se volcó en torno al PRI. El caso más vergonzoso del periodismo poblano en aquella elección fue la transmisión de un video falso que intentaba cuestionar la sexualidad del candidato.

Esas situaciones, explica Roberto Alonso, ilustran “la perversa relación que suele presentarse entre los medios y el poder y, al mismo tiempo, la necesidad de regular la publicidad oficial, es decir, la pauta publicitaria que los gobiernos contratan en los medios, que suele ser en realidad la columna vertebral que soporta económicamente a ciertos medios”.

Siempre con el poder

La caída del helicóptero en el que viajaban la gobernadora electa, Martha Erika Alonso Hidalgo, y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, no solo arrastró consigo al morenovallismo como grupo político, también significó un viraje total de la prensa poblana. 

En la elección extraordinaria de 2019, que estuvo a cargo del Instituto Nacional Electoral (INE), se realizó un monitoreo de la cobertura mediática. El trabajo fue realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a petición del INE, y el resultado mostró una situación completamente diferente a la del 2018, en esta ocasión los medios que habían hecho una cobertura negativa sobre el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PVEM), Luis Miguel Barbosa, le encontraron cualidades.

Entre el 31 de marzo y el 29 de mayo, los 58 noticiarios de radio y televisión que monitoreó la UNAM no se incluyeron diarios impresos ni portales informativos dedicaron el 41 por ciento del tiempo dedicado a las campañas a transmitir piezas periodísticas que llevaban a Barbosa Huerta como actor principal, un 33 por ciento a Enrique Cárdenas, entonces candidato de la alianza PAN-PRD-MC; y apenas un 25 por ciento a Alberto Jiménez Merino, candidato del PRI.

Más allá del desigual tiempo de exposición que cada candidato tuvo, la UNAM también valoró la intención de las notas: “La candidatura de Luis Miguel G. Barbosa Huerta concentra el mayor número de valoraciones positivas (188), seguido por Enrique Cárdenas Sánchez (56) y Alberto Jiménez Merino (33). En contraparte, la candidatura con un mayor número de valoraciones negativas es la de Enrique Cárdenas Sánchez (283), seguido por Alberto Jiménez Merino (193) y Luis Miguel G. Barbosa Huerta (102)”.

No solo tuvo más tiempo de exposición sino además tuvo una cobertura más favorable, casi el 70 por ciento; y mucho menos negativa, casi tres veces menos que el candidato del PAN-PRD-MC. El viraje de la prensa fue evidente.

Aunque, puntualiza Cruz Isidoro, el problema no es que los medios estén a favor o en contra de algún candidato, el tema es que no son transparentes y claros en esas posturas.

“En los procesos electorales de Estados Unidos cada cuatro años los grandes medios de comunicación, sobre todo en las elecciones presidenciales, se posicionan. Y vemos al New York Times, el Washington Post, a la Fox o a la CNN decir a qué candidato apoyan como una posición empresarial. Principalmente lo hacen desde sus editoriales, y eso ayuda a las audiencias a mirar o entender las cobertura de los medios de comunicación”.  

Esas posturas, agrega, las expresan desde sus espacios editoriales, pero eso no impide que hagan su trabajo periodístico con los mismos estándares que la profesión exige, privilegiando “el trabajo de investigación, el reporteo sobre todo en la generación de estas notas que pueden ser contrarias a un candidato o a una candidata, si la información tiene detrás un trabajo documentación e investigación, eso fortalece el sistema democrático. Eso, y diferenciar claramente cuándo se trata de una opinión del medio y cuándo un trabajo de reporteo”.

La cargada mediática vs Rivera Vivanco

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Foto: Marlene Martínez

La candidata no lo dice en su rueda de prensa pero los datos con los que evidencia la cargada mediática en contra proceden de un análisis que realizó Periódico Central.

El portal explicó que monitorearon nueve portales de noticias y diarios impresos con más tráfico en Puebla, de acuerdo con el ranking de Alexa, “en total se generaron mil 767 notas entre: El Sol de Puebla, e-consulta, Periódico Central, La Jornada de Oriente, La Crónica, Milenio, Diario Cambio, ContraRéplica e Intolerancia. La muestra se tomó del 8 al 28 de mayo”. 

“Cabe mencionar que los medios de comunicación que mostraron más neutralidad en cuanto a su manejo de la información fueron e-consulta, El Sol de Puebla, La Jornada de Oriente y, por el contrario, los que publicaron más notas negativas en contra de un solo candidato fueron Cambio y ContraRéplica”.

En contraparte, dice el portal, las notas que publicaron durante el mes de campaña el abanderado de la coalición Va por México obtuvo “454 notas positivas, y en contraste 66 negativas, más 137 neutras”.

Los medios, dice Roberto Alonso, quien también es coordinador de la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública en la Ibero Puebla, “tienen todo el derecho a contar con una línea editorial y aplicarla, pero no solo es sano que lo revelen, sino que ello no es un cheque en blanco para atacar y, de esta manera, distorsionar el debate público”.

Sin réplica

Durante la rueda de prensa que ofreció la candidata y parte de su equipo, Leobardo Rodríguez Juárez señaló no solo la inequidad en el trabajo periodístico, cuantificado por Central, sino además las malas prácticas de los medios locales al publicar información sin confirmar o que son rumores, y sin atender el derecho de réplica.

“Yo entiendo los tiempos de la posverdad y las fake news, cuando hablamos de cobertura inequitativa es cuando algunos medios dan crédito a notas anónimas, imágenes sin autor, no hay una investigación al respecto y le dan todo el peso de la verdad, y cuando se demuestra con documentos o con una versión de los aludidos no hay una cobertura equitativa”.

Al respecto, dice Cruz Isidoro, si bien se ha avanzado en la protección de las audiencias en la regulación del derecho de réplica, en particular en los medios electrónicos, “hace falta también una regulación propia de los medios de comunicación, sobre todo impresos y digitales, para que generen sus propios códigos de ética y se fortalezcan las defensorías de la audiencia, porque esto va a ayudar para que haya no solo un mecanismo mediante el cual las candidatas y los candidatos puedan ejercer su derecho a réplica, sino que también las audiencias y los lectores podamos tener esos espacios de exigencia hacia los propios medios de comunicación», concluye.

 

*Foto de portada: Marlene Martínez

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Autor Lado B
Ernesto Aroche Aguilar
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