A pesar de las duras circunstancias que estamos viviendo, hay un tema que me entusiasma mucho: el cambio en la educación formal. Y no me refiero a esas transformaciones que siempre nos prometen los políticos en los discursos y que nunca vemos reflejados en las escuelas, tampoco pongo inocentemente mi fe en nuestro deteriorado sistema educativo. En este escrito voy a hablar de esos cambios que estamos protagonizando quienes estamos en las aulas: docentes, estudiantes y hoy en día, los papás y las mamás que en casa forman parte del acto educativo.
¿Cómo ser optimista después de tantos meses de procesos educativos a distancia? Tengo esperanza, en primer lugar, porque es probable que en 2021 comience el regreso a las aulas escolares y a los campus universitarios y, así como la suspensión de clases presenciales implicó un desajuste, el regreso provocará un reajuste que puede llegar a ser positivo, si consideramos algunos tips que me permitiré compartir más adelante.
En segundo lugar, tomo la opción de la confianza porque cuento con el privilegio de trabajar en la formación docente, por lo cual he observado a profesores crecer y desarrollar habilidades tanto profesionales, como humanas y digitales, mismas que han modelado a estudiantes, mamás y papás quienes cada vez son más autónomos, aprecian más el valor de la educación y lo más importante: ¡tienen ganas de volver a la escuela!
Los que logremos retornar a los campus escolares y universitarios, tal vez no seremos los mismos y muy probablemente, seremos mejores. Así que dejando de lado la perplejidad provocada por la situación actual, me gustaría compartir algunas certezas en los siguientes consejos para preparar el regreso al salón de clases:
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En esta ocasión llevamos ventaja para caminar hacia aquella educación transformadora que tantos de nosotros hemos soñado, pues, aunque mudarnos hacia la educación virtual fue repentino, el regreso a la presencialidad está anunciado y aunque no conocemos todavía la fecha exacta en la que estaremos nuevamente en nuestro campus, sí tenemos la seguridad de que estaremos allí y de que esta vez contamos con la alternativa de estar preparados.
Para finalizar, solamente me queda invitar al lector a tomar la decisión de afrontar con optimismo los cambios y desafíos propios del regreso a las aulas, también existe la opción de enfocarse en todos los problemas, pero desde mi punto de vista lo haremos mejor si comenzamos a identificar oportunidades con anticipación y aprovechamos tanto la fortaleza de carácter como el poder tecnológico que hemos desarrollado en las clases a distancia.
*Foto de portada: lengkongandrew | Pixabay
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