Lado B
La niñez y adolescencia mexicanas, abandonadas en medio de una pandemia
Niñas, niños y adolescentes en el país han padecido abandono por parte de las instituciones mexicanas durante la contingencia sanitaria. Así lo asegura el Balance Anual Redim 2020, en el cual se detalla cómo han aumentado las violaciones a los derechos humanos de este sector en el último año, mostrando la invisibilización que existe hacia ellas y ellos
Por Ray Ricardez @RayRicardez
10 de febrero, 2021
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La niñez y adolescencia en México sufrieron un abandono sin precedentes en 2020 por parte de la sociedad que, en teoría, debió protegerlas. A la invisibilización de sus derechos, se han sumado los efectos negativos que ha traído consigo la pandemia por COVID-19, dentro y fuera de sus hogares. Así lo detalla el Balance Anual Redim 2020, titulado “El año de la sindemia y el abandono de la niñez en México”. 

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Aunque “el impacto de la pandemia del COVID-19 en la garantía de derechos de la infancia en México tendrá un efecto dominó que aún es difícil dimensionar”, detalla el informe de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). 

Irma Alma Ochoa, integrante de esta agrupación, informó este 10 de febrero en la presentación del balance, que este documento hace patente un aumento en los delitos que atentan contra la vida, salud, integridad, libertad y privacidad de este sector. 

La organización advierte que desde antes de la crisis sanitaria, en el país ya se vivía una crisis institucional que fragmentaba los órdenes de gobierno, haciendo inoperante la capacidad del Estado para salvaguardar los derechos de niñas, niños y adolescentes. 

Una de cada tres personas en México son niñas, niños o adolescentes, recordó Isabel Crowley, directora ejecutiva de Fundación Juconi, en la presentación del documento. Y advirtió que, para esta población, durante el 2020 aumentó la pobreza, la omisión del derecho a la salud, la desnutrición, la obesidad, la trata de personas, el rapto, las violaciones, los feminicidios, la pornografía, el reclutamiento forzado, las desapariciones, entre otros problemas. 

Por su parte, Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de Redim, aseguró en entrevista para LADO B que el Estado mexicano ha invisibilizado y violado los derechos de la niñez y adolescencia desde una cultura adultocentrista, apelando a políticas que asumen que les protegen, pero sin escucharles verdaderamente. 

Aunado a las problemáticas que ya existían y se intensificaron, otra crisis que se vislumbra para la niñez es la del aprendizaje. Pérez García explica que, desde este adultocentrismo, los gobiernos han dado prioridad a la apertura de restaurantes y gimnasios, haciendo a un lado las escuelas y espacios recreativos para niñas y niños, lo que se traduce en una gran afectación a su desarrollo cognitivo y metabólico.

Aprendizaje en crisis

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Foto: Olga Valeria Hernández

Se ha tenido poco interés en el sector educativo por parte del gobierno federal, señala Pérez García en entrevista. El abandono escolar por parte de niñas, niños y adolescentes, es resultado de la crisis económica en las familias y de la falta de acceso a los medios digitales a distancia, explica. 

El director ejecutivo de Redim detalla que, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Educación Pública, el 15 por ciento de las niñas y niñas ha dejado de tener contacto con su escuela. Esto es muy preocupante, ya que que, desde su perspectiva, el no saber de su paradero y desarrollo escolar, los deja aún más vulnerables a problemas como el trabajo infantil.

El informe advierte que, pese a los esfuerzos gubernamentales (como portales, plataformas y estrategias virtuales), ya no se puede continuar con el modelo de educación a distancia para el nuevo ciclo escolar, ya que, sin una comunidad educativa presencial, con un escaso acceso a internet y nulas condiciones óptimas para estudiar, no existirá un aprendizaje significativo, teniendo como resultado, una exclusión aún mayor de las niñas y niños con menos recursos económicos.

El reporte anticipa que las consecuencias de esto serán: el aumento de las brechas digitales, la desvinculación y abandono escolar, el aumento de delitos contra la niñez y la adolescencia en línea, los cambio de patrones de sueño por el aumento de horas frente a la pantalla, el aumento del sedentarismo a causa del confinamiento y las afectaciones socio-emocionales por falta de socialización y contacto personal.

La apertura de espacios como cines y no de escuelas es clave para entender esto. “En una equivocada forma de protegerlos, los hemos encerrado”, lamenta Pérez García. Y ante esta falta de socialización, explica, se está empezando a visibilizar cómo las y los más pequeños retardan su edad de inicio para hablar o caminar, mientras que las y los adolescentes enfrentan problemas de salud mental porque no establecen lazos más allá de las pantallas.

Abandono de la niñez y la adolescencia

El informe señala que además, ante la idea errónea de que el virus no afectaba a la niñez y la adolescencia, el gobierno federal omitió protegerles. Esto, en consecuencia, profundizó la invisibilización que ya existía desde antes. 

No hay una narrativa de interés hacia las y los menores de edad por parte de los tomadores de decisiones en el gobierno mexicano durante esta pandemia, denuncia Pérez García. Él asegura que, a casi un año de conferencias de la Secretaría de Salud en torno a la crisis sanitaria, únicamente en tres ocasiones se ha hablado de niñas y niños. 

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La organización señala, además, que la “cultura de la guerra” fomentada por los últimos gobiernos federales propició el aumento en las violencias hacia toda la población, incluyendo este sector. De acuerdo con el balance, entre enero y octubre del año pasado, 10 mil 198 menores (de 0 a 17 años de edad) fueron víctimas de lesiones, mil 971 de homicidio, mil 426 de corrupción de menores, 221 de trata de personas, 163 de extorsión, 93 de feminicidio, 92 de rapto y 68 de secuestro. 

Y en este panorama de supervivencia infantil así lo considera el documento, las violencias crecieron durante el confinamiento. Las discusiones y tensiones en el hogar aumentaron un 34.2 por ciento, detallan en el reporte. Y tan solo de enero a octubre, se registraron 586 mil 834 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia familiar.

Además, las niñas y adolescentes fueron las más violentadas en sus entornos familiares, especialmente quienes tenían entre 14 y 15 años, siendo sus principales agresores hermanos, madres (24.1 por ciento) y padres (20.7 por ciento). De enero a septiembre de 2020, 86 mujeres de 0 a 17 años fueron víctimas de feminicidio, según los datos de Redim. 

Y más allá de los hogares, la situación empeora. El balance, contrastado con los doce meses del 2019 (y únicamente tomando los diez primeros del 2020), arroja que hubo un aumento en el delito de trata de personas de un 27.7 por ciento, en rapto de un 21 por ciento y en feminicidio de un 17.7 por ciento. Las mujeres fueron más violentadas por rapto (97.8 por ciento), corrupción de menores (75.3 por ciento), trata de personas (75.1 por ciento) y tráfico de menores (55.6 por ciento), mientras que los hombres por homicidio (78.8 por ciento), secuestro (66.2 por ciento), lesiones (66 por ciento) y extorsión (52.1 por ciento).

En cuanto al derecho a la salud de la niñez durante esta pandemia, la red señala que el virus también contagió a niñas, niños y adolescentes en el país, reportando, al 1 de diciembre del año pasado, 33 mil 721 casos positivos. Juan Martín Pérez aseguró que estos resultados son muy graves e indicadores de que la estrategia de cuidado a menores por parte de las instituciones no ha sido la correcta. 

Por otro lado, el reclutamiento y desaparición de menores relacionadas al crimen organizado continuó. Esto sucede porque, de acuerdo con el informe, son buscados para realizar actividades como narcomenudeo, trabajo de sicario, tráfico de drogas y personas, robo de combustibles (huachicoleo), trata de personas con fines de explotación sexual o servicios forzados, así como explotación laboral. 

Además, la organización advierte que, durante la pandemia, se registró un promedio diario de siete menores de edad víctimas de homicidios. 

La desigualdad y la pobreza, además, también afectó a niñas, niños y adolescentes en este periodo. Según el balance, la prevalencia de la pobreza en la niñez y adolescencia en México se ha mantenido en un 49.6 por ciento y, de esta población, el 9.3 por ciento se enfrenta a la pobreza extrema.

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El trabajo infantil también avecina otra crisis. La organización advierte que, debido al cierre de escuelas y ante los despidos masivos, se prevee que el trabajo infantil en México (población entre 5 y 17 años) aumentará entre el 11.5 por ciento y el 17 por ciento. 

A estas se le suman las problemáticas como la infodemia (exceso de información y muy poca dirigida a menores), la crisis de niñez migrante y refugiada que llega a nuestro país y los constantes recortes presupuestales a programas gubernamentales enfocados a la niñez. 

Puebla, tercer lugar en decesos de menores por COVID-19 en 2020

Puebla está entre los tres estados que concentró el número de más muertes de niñas, niños y adolescentes por COVID-19 durante el año pasado, con un total de 25 casos registrados, de acuerdo con el informe. Únicamente el Estado de México con 53 casos y Baja California con 30, superan a la entidad. 

A nivel nacional, el balance 2020 reportó un total de 364 fallecimientos infantiles por esta causa. El informe destaca que el 57.4 por ciento tenían entre 0 y 5 años, mientras que el 28.3 por ciento entre 15 y 17 años, el resto, que comprende las edades de 6 a 14 años, representa el 14.3 por ciento.

La sindemia, un enfoque necesario

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Foto: Esi Grünhagen | Pixabay

Las sindemias, de acuerdo con el balance, están caracterizadas por las interacciones biológicas y sociales entre condiciones y estados, originando un aumento en la susceptibilidad de una persona a sufrir daños o empeorar su estado de salud. En otras palabras, es una pandemia a la que, además del agente biológico que la provoca, se le suman otros factores (biológicos y sociales). 

De esta forma, analizar al COVID-19 desde un enfoque sindémico, permitirá observar sus orígenes sociales, de acuerdo con el informe. Así, esta crisis se visibilizaría junto a las de obesidad, violencia sexual, violencia armada, desigualdad económica y abandono escolar, por mencionar algunos factores contenidos en el documento. 

La red señala que “la búsqueda de una solución puramente biomédica para la COVID-19 fracasará”.

Avances en la defensa de la niñez y adolescencia

La red celebra en el informe la aprobación de la reforma a la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes y al Código Civil Federal, y las reformas a algunos artículos de la Ley de Migración y de la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político en beneficio de las y los menores refugiados. 

A su vez, recomienda en el documento políticas públicas para reorientar la atención y contención de la COVID-19 retomando el enfoque sindémico, dando prioridad al interés y desarrollo de las niñas, niños y adolescentes. 

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Aquí puedes consultar el Balance Anual REDIM 2020, El año de la sindemia y el abandono de la niñez en México

 

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*Foto de portada: Vladimir Zayas

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Autor Lado B
Ray Ricardez
Licenciado en Relaciones Internacionales por la UDLAP con Maestría en Medios, Comunicación y Cultura por la Universidad Autónoma de Barcelona. Investigador, periodista en proceso y músico de corazón. Coordinador de la revista digital Libertad de Réplica. Interesado en la movilización, el periodismo y el cambio social. Soñando con hacer un mundo mejor ayudado por las palabras.
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