His House, el horror como retrato humano
His House es una auténtica experiencia en el mejor rubro del cine contemporáneo de terror. Con argumento sólido y personajes ingeniosamente desarrollados
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
26 de noviembre, 2020
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Hoy en día, en cuanto a cine de terror al menos, la crítica se encuentra un tanto dividida. Mientras algunos alegan que las producciones actuales maquillan el género con “pretencioso trasfondo” para que sea tomado en serio en las grandes ligas, otros más valientes todavía, concuerdan en que simplemente… está cambiando. Está, de alguna manera, volviendo a sus orígenes. 

Los fantasmas ya no solo sirven para generar el susto repentino en una sala de cine como lo que hacía James Wan con películas del tipo The Conjuring (2013). Ya las criaturas sobrenaturales o los monstruos hambrientos no solo están dispuestos a bañar la pantalla con violencia explícita de la más dura, pero gratuita, categoría. Ahora, estos personajes sirven para forjar un poderoso argumento a favor de un interesante, aunque grotesco retrato: el del humano. 

Los detractores no entienden o nunca han entendido que estas películas siempre han estado ahí. Que el horror fue creado, inconscientemente, desde las épocas del expresionismo alemán y más atrás todavía como retrato del miedo de nuestra especie a un momento histórico o al futuro que nos depara; a nuestros temores sobre la muerte, a la pérdida o a la maldad que nos consume.  

El horror hoy en día, sobre todo venido de casas independientes como la Blumhouse Productions o la A24, nos enseña, que el género ya no quiere hacer producciones predecibles con base en screamers y sobresaltos. Quiere, de hecho, ser como antes. Quiere regresar a los momentos donde el argumento y la crítica social eran lo más importante. Pero, sobre todo, quiere recordarnos que los monstruos y fantasmas a manera de alegoría deben ser tomados en serio porque son NECESARIOS. 

En una época donde la realidad parece ser cada vez más corrosiva y mezquina, volviéndose el hartazgo inmediato de esta sociedad fallida, así como nos ha enseñado nuestro paisano Guillermo Del Toro con sus seres y criaturas, la ficción es necesaria. La radiografía cinematográfica perfecta para demostrar, de maneras ingeniosas, lo terribles y complicados que somos como especie.

De ahí que Ari Aster lograra recordarnos con Hereditary (2018) una historia sobre fantasmas y casas embrujadas la frágil realidad humana sobre la pérdida y el misterio de la vida después de la muerte. O Robert Eggers  nos contara sobre la naturaleza pecaminosa del hombre una vida deliciosa, como dijera Black Phillip a través de un cuento folk en el medievo europeo con The Witch (2015).

Películas con sustancia y argumento sólido que retoman los elementos del horror más clásico para llevarlo a una nueva dimensión. Ya no solo del miedo mismo sino también del retrato humano o hasta social a manera de protesta, cada vez más relevante de lo que uno creería. 

Porque bajo ciertas problemáticas, que son el pan nuestro de cada día, directores de todas partes del mundo se alzan con este género para demostrarnos, con escalofriantes historias, la realidad que nos depara allí afuera. Remi Weekes, por ejemplo, es uno de ellos. Un cineasta británico prácticamente debutante que ha decidido aportar un granito de arena con su primer largometraje de terror.

His House, producida por la plataforma Netflix, se presentó exclusivamente en el Festival de Sundance a principios de este catastrófico año y trajo consigo importantes comentarios por parte de la crítica. Desde que estábamos frente a una promesa para el género fantástico, hasta que habíamos presenciado una de las mejores películas de horror del año. 

No obstante, esas palabras eran demasiado pretenciosas y arriesgadas para aquel entonces, por lo que tuvimos que esperar hasta su estreno vía streaming, este 31 de octubre, para al fin comprobarlo. No solo es de las mejores, sino probablemente la mejor cinta de terror de todo el 2020. Y el debutante Weekes, para sorpresa de muchos, como una auténtica revelación para propios y extraños… una promesa después de todo. Con toda seguridad se los digo. 

His House

Fotograma: Trailers In Spanish | YouTube

His House, damas y caballeros, es lo que yo llamo “horror como retrato humano”. Una película de terror con protesta social dedicada al reflejo de un problema real. En este específico caso: el problema de la inmigración y la discriminación, pero visto a través de un interesante ejercicio que conjuga el drama de una pareja que huye de los conflictos de su natal Sudán para refugiarse en Londres, con el horror y misticismo de viejas historias sobre hechiceros y casas embrujadas. 

¿El resultado? Una excelente combinación que, pesada en una balanza, es capaz de lograr el equilibrio perfecto entre drama y horror, ya que ambas son trabajadas a su justa medida. Ni una más que la otra.

Y es que recordemos, pocas películas son capaces de lograr este interesante cometido. La mismísima Relic (2020), de Natalie Erika James otra película considerada de las mejores de horror de este año—, intentaba contarnos también una historia de superación familiar que iba entre el thriller psicológico y las historias de fantasmas, pero fallaba en su intento, ya que un género pesaba más que el otro.

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En His House esto es una puta maravilla. De hecho, más de uno ha comparado la película de Remi Weekes como una entrañable sucesora del fantástico cine de Jordan Peele: sea la galardonada Get Out (2017), o sea la incomprendida Us (2019). Con protagonistas afrodescendientes que, a través de conflictos reales como el racismo y la discriminación, logran enfrentarse a monstruos metafóricos que van mucho más allá de la simple fantasía.

Pero ojo, que el propio cineasta ha dejado en claro que, pese al evidente telón de fondo que nos habla de grandes temas de carácter social, la principal intención de su película es ahondar en los conflictos introspectivos, pequeños y hasta personales de cada personaje, para empatizar aún más con la propia audiencia.

Por lo que debemos referirnos a His House, principalmente, como una cinta de horror psicológico que intenta buscar con sus protagónicos el reflejo común, pero constante, de un problema que más de uno puede estar viviendo, sin importar la nacionalidad o el color de piel. Es decir, no estamos frente a una película cuya fórmula funciona con el clásico terror x terror. Esta es, de hecho, una emotiva pero bien manufacturada película de miedo que te empuja a sufrir, pero también a reflexionar. 

Es fácil hallar la intriga y dejarse llevar por el suspenso. Los espectros no son gratuitos. Pero también, es común vivir la injusticia, la tristeza y el dolor humano de una manera francamente especial, que te hace admirar el verdadero propósito por la cual fue creada. Es particularmente perfecta en cada género que maneja. En cada estratagema y en cada mensaje. 

His House

Fotograma: Trailers In Spanish | YouTube

Lejos de que esta cinta lleve consigo una carga de discurso baratero a favor de la comunidad afrodescendiente que condena a los blancos simplemente por ser blancos, sabe mostrar los dos lados de la moneda sin caer en la falacia de lo políticamente correcto. Mirar las perspectivas y sus conflictos desde distintos pero interesantes rubros, para después construir una película que funcione de forma independiente a su propio discurso. Sea en el drama, en el horror o en el thriller psicológico. No importa cómo la mires. 

¡Y lo que es mejor! Sin antagónicos predecibles ni mucho menos héroes de talla Hollywood que la transformen en una mala caricatura a favor de oscuras agendas. Solo una extensa paleta de grises que conforman una buena historia. 

Y a todo esto, reconozcamos también el enorme trabajo actoral por parte de nuestros queridos protagónicos, ya que son el verdadero corazón de la cinta. Por un lado, el inglés Sope Dirisu (de las películas Criminal y The Huntsman: Winter’s War) y a la actriz nigeriana de nacionalidad británica Wunmi Mosaku (de la serie Lovecraft Country), quienes interpretan a este matrimonio de inmigrantes escapando de un horror humano para meterse a otro, pero completamente sobrenatural. 

Créanme cuando les digo que son ellos los responsables de hacernos vivir las inquietudes y los conflictos psicológicos de una forma verdaderamente ingeniosa. Ya sea de quien pretende adaptarse a un nuevo ritmo de vida olvidándose del pasado, como lo haría el personaje de Bol (Dirisu), pero también de quienes aún no pueden olvidar sus raíces, como Rial (Mosaku), en una constante búsqueda para llenar un vacío. 

Y es aquí cuando el guión se vuelve verdaderamente fresco. De pronto, ese vacío del que tanto se habla se construye no solo como una metáfora a la falta de empatía de una nacionalidad a otra, sino de la auténtica sensación de pérdida hacia un ser querido. Mientras que la nula tolerancia de los vecinos en un nuevo hogar de refugiados parece ser el paralelo a una enorme casa que está repleta de muertos que les atormentan día y noche. 

Algo parecido, de hecho, a aquella fantástica película de Wes Craven The People Under the Stairs (1991) sobre un niño afroamericano que, para pagar los caros medicamentos de su madre enferma con cáncer, se une a una pandilla de ladrones con el fin de inmiscuirse en una enorme mansión de burgueses habitada por extraños seres que viven esclavizados entre las paredes.

Una pesadilla fantástica descrita por la crítica como “atemporal” debido a los interesantes temas que maneja: la falta de empatía, la nula tolerancia dentro de una sociedad, la discriminación y el racismo, pero a través de los filtros de los cuentos de hadas, con estas criaturas corrompidas y esclavizadas por cierto sector social.   

No obstante, en His House, el desarrollo de estos personajes junto a sus propios conflictos algunos bastante inesperados, por cierto hacen que esta historia no se convierta en una más del montón. Hay más que simples fantasmas. Hay más que casas embrujadas. Es una constante lucha introspectiva, como bien dice Remi Weekes, a favor de una redención existencial luego de ciertos pecados del pasado. Y esto ya no conoce de nacionalidad ni mucho menos de color de piel. 

His House, damas y caballeros, no pretende ser un lavado de cerebro a favor de cierto sector de la sociedad. Ni implanta, por supuesto, filosofías baratas o discursos patateros como ciertas películas moralistas que nos llegan todos los días. Es una auténtica experiencia en el mejor rubro del cine contemporáneo de terror. Con argumento sólido y personajes ingeniosamente desarrollados.

La grandeza de esta ópera prima, además de otras cosas, radica en la maravillosa fusión de la realidad con la ficción. De problemas reales con monstruos ficticios ya que poco o nada hay de diferentes entre ellos. O bien, a la complicada radiografía de una hipotética lucha del bien vs el mal donde es difícil distinguir dónde comienza una o donde termina la otra. Al final, todo se resume a una simple premisa: el horror como retrato humano. 


Sinopsis:

Una pareja de refugiados realiza una angustiosa huida desde Sudán del Sur, país devastado por la guerra, pero luego deben luchar por adaptarse a su nueva vida en un pueblo inglés que tiene un mal al acecho bajo la superficie.”

*Foto de portada: His House | Netflix/ Fotograma: Trailers In Spanish | YouTube

 

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com