Presencia en la distancia, un reto educativo contemporáneo
Detrás del acceso a los recursos tecnológicos debe estar la perspectiva pedagógica que promueva la visión de ser humano que se tenga en la sociedad; de esta forma el epicentro de las respuestas posibles a las dificultades que nos presenta la pandemia se encuentra una vez más en la actuación del profesor
Por Espacio Ibero @
29 de octubre, 2020
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Dr. José Guadalupe Sánchez Aviña

Si es cierto aquello de: “no hay mal que por bien no venga”, entonces, en medio del caos contemporáneo, habrá que buscar vestigios que nos permitan aspirar a comprender este mundo, aunque sea medianamente, para intentar los ajustes necesarios; no solo a la forma en la que hacemos las cosas, sino a los paradigmas en los que sostenemos esas prácticas.

Hoy, regreso a ese punto común de discusión sobre los retos que la contingencia sanitaria impone al sistema educativo nacional; muy especialmente a lo relacionado con los procesos de aprendizaje a distancia. Este aspecto, ha dado nuevos bríos a quienes sostienen que el acceso y disposición de recursos tecnológicos contemporáneos, tales como servicio de internet y computadoras o tabletas, son la solución absoluta. Mucho de razón tienen, ya que contar con medios que faciliten las tareas, sea cual sea esta, serán siempre bienvenidos. El problema es cuando se les descontextualiza de su marco peculiar, al tratarse de la educación, del aprendizaje que hace posible a las personas, autoformarse; peor aún, cuando se les considera que por sí solos, sin mediar ninguna otra cosa, como la respuesta.

Los procesos educativos en los que se experimentan las personas, incluidos los que se presentan en la educación formal, como las escuelas, requieren de otros elementos. Ya lo he mencionado en otros textos, se requiere de una mirada antropológica y teórica que los oriente y fundamente. Los procesos educativos requieren del fundamento pedagógico que los haga posibles, en el sentido más profundo del concepto, llegando hasta el interior del sujeto y lograr transformarlo paulatina e interminablemente.

Detrás del acceso a los recursos tecnológicos, debe estar la perspectiva pedagógica que promueva la visión de ser humano que se tenga en la sociedad; de esta forma, el epicentro de las respuestas posibles a las dificultades que nos presenta la pandemia se encuentra, una vez más, en la actuación del profesor, quien es actor y autor principal en la trama de la formación de las personas.

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Se puede pensar que los profesores, e incluso los estudiantes, tenderán a reproducir sus conductas, como reflejo de lo que para cada uno significa la educación, ya sea en el aula o a la distancia; es decir, el profesor que en el aula no sabe ni los nombres de algunos de sus estudiantes, que es incapaz de preguntar cómo se sienten ese día, el que no los saluda ni los considera como factor determinante en la definición de su actuación en un aula, esa misma actuación, es de esperarse a la distancia. Si, por el contrario, se trata de un profesor que considera a sus estudiantes como la inspiración de su actuación, de la definición de su práctica educativa, es de esperarse que ya sea en el aula o a la distancia, esté entregado a buscar alternativas que favorezcan el aprendiza y desarrollo de los estudiantes con los que convive. No se trata solo de la dimensión pedagógica y didáctica, indispensables, por cierto, sino de considerar la dimensión afectiva, que hace posible la conexión entre personas.

Se está, una vez más, ante la necesidad de reconocer la importancia que la presencia del profesor, y del estudiante desde luego, tiene en el logro del aprendizaje y desarrollo de las personas; la presencia consistirá en esa conexión que experimentan los participantes, con los otros, ya sea el profesor u otros estudiantes, haciendo posible disminuir la sensación de soledad que inmoviliza. Aun cuando ya con historia larga, este es uno de los retos contemporáneos, de los esfuerzos por mejorar los procesos educativos institucionalizados; sin duda, los profesores continúan siendo el eje transversal que hace posible, o no, tales pretensiones.

*Foto de portada: Hagerty Ryan, USFWS | Pixnio 

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