Lado B
Cannes y su futuro ¿digital?
¿Cuál es el futuro inmediato de uno de los festivales de cine más esperados cada año por amantes del séptimo arte y por miembros de la industria? 
Por Alonso Pérez Fragua @fraguando
20 de abril, 2020
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Foto: Chales Dyer | Flickr

Alonso Pérez Fragua

@fraguando

#Cannes2020

¿Cuál es el futuro inmediato de uno de los festivales de cine más esperados cada año por amantes del séptimo arte y por miembros de la industria? 

A mediados de marzo pasado, en medio de las restricciones impuestas por el gobierno francés para frenar el avance del coronavirus, la directiva del festival de Cannes anunció sus planes de celebrar el certamen a finales de junio o principios de julio. Luego, en los primeros días de abril, la negativa formal a adoptar un formato digital fue expresada por Thierry Frémaux, director del Instituto Lumière de Lyon y delegado general del certamen. 

El alma de Cannes, su historia, su importancia y prestigio, no son aptas para acomodarse a un modelo diferente, a un formato digital, explicó Frémaux. “Los realizadores están motivados por la idea de mostrar sus películas en una pantalla grande y compartirlas con el mundo en eventos como un festival, y no que sus obras terminen en un iPhone”. 

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A pesar de estas declaraciones, tras el anuncio del 13 de abril pasado del presidente Emmanuel Macron, en donde dio a conocer que el próximo no será un verano de festivales y espectáculos en Francia, el Festival de Cannes explicó en un comunicado que “parece difícil concebir” que el certamen “pueda ser organizado bajo su formato inicial”. 

Al momento de redactar este texto, ya se había anunciado la cancelación definitiva de las secciones paralelas: la Semana de la Crítica, la Quincena de realizadores y el Acid (Asociación para la difusión del cine independiente). Por su parte, el Mercado de Películas se efectuará en línea del 22 al 26 de junio, el cual incluirá pabellones y reuniones virtuales, así como proyecciones en horarios establecidos. La edición digital de uno de los mercados más importantes del mundo, donde cada año se compran y venden películas terminadas y en post-producción, no es poca cosa. Todo eso hace sospechar que, al final, la solución para la selección oficial será similar. 

Sin embargo, más allá de las cuestiones logísticas y legales (habilitar plataforma, horarios, forma de acceso, contratos, etc.), un eventual Cannes digital implica asuntos ideológicos. 

La relación de Cannes y lo digital está vinculada irremediablemente a la relación del certamen con Netflix, calificada por Capucine Cousin como la “nueva batalla entre los Antiguos y los Modernos”. Al igual que distintos medios especializados como Variety, la periodista francesa da cuenta de la polémica suscitada entre el festival y el servicio de streaming en 2017 y 2018 en su libro Netflix & Cie. Les coulisses d’une (r)révolution

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En ese primer año, tras el estreno de sus cintas Okja y The Meyerowitz Stories en Cannes, Netflix incumplió de manera consciente la llamada “cronología de medios”. De acuerdo a esta normativa, tras su estreno en el territorio francés, toda película debe esperar 36 meses ser distribuida en formato casero. Esto obedece al sistema de producción del país, en el que las cadenas públicas y privadas de televisión tienen la obligación de destinar una cantidad específica al financiamiento de películas, obteniendo en contrapartida el derecho de proyectar dichas películas en sus señales antes de su lanzamiento a través de VOD, DVD o Blu Ray.

En aquella ocasión, el festival dijo congratularse “de recibir a un nuevo operador que ha decidido invertir en el cine pero desea reiterar todo su apoyo al modo de explotación tradicional del cine en Francia y en todo el mundo”. Por ello, a partir de la edición 2018, el festival exigiría el compromiso previo de todo proyecto a ser distribuido en salas francesas.

Al año siguiente, con cinco películas seleccionadas, entre las que estaban Roma de Alfonso Cuarón y la última cinta de Orson Welles, The Other Side of The Wind, Netflix decidió retirarse por completo del certamen, aunque la directiva del festival le daba la opción de permanecer fuera de competencia. Reed Hastings, director y fundador de la compañía de streaming, defendería la decisión más tarde durante el festival Série Mania de Lille, diciendo que los suscriptores de su servicio tenían el derecho de ver las películas que habían financiado con sus cuotas lo más rápido posible y no 3 años después.

Desde el primer asalto en 2017, la batalla ideológica no solo enfrentó a los organizadores del festival contra los miembros de la plataforma virtual. Ya sea que ofrecieran su apoyo a uno u otro bando, actores, actrices y realizadores atizaron el fuego con sus declaraciones. Tal fue el caso, por ejemplo, de Pedro Almodóvar (team Cannes) o de Will Smith y González Iñárritu (team Netflix).

Principios y dinero, pero también poder y continuidad. La eterna lucha de Antiguxs contra Modernxs, de lxs que estaban contra lxs que llegan.

¿Cómo se verán entonces las películas de la selección oficial de Cannes este año? ¿Aceptarán los Antiguos que, al menos para la emergencia, “los Modernos” ofrecen una solución plausible? ¿Organizarán los Modernos funciones con sus televisores de 60 pulgadas con calidad HD y sistema surround (y no sus minúsculas pantallas de celular y sus audífonos), para compartir la experiencia con sus amigues amantes del séptimo arte que nunca han podido viajar a Cannes o a Berlín o Toronto o Venecia para ver las películas de las que solo leen en las noticias pero que nunca llegan a los cines de su ciudad?

Solo el tiempo y el fin de la(s) cuarentena(s) nos darán las respuestas.

Foto de portada: Charles Dyer | Flickr

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Autor Lado B
Alonso Pérez Fragua
Alonso Pérez Fragua es periodista, gestor cultural y eterno aprendiz de las cosas del arte y del mundo. Actualmente realiza estudios de maestría en Estudios Culturales por la Universidad Paul Valéry, de Montpellier; su tesis tiene a Netflix y a las tecnologías digitales como objetos de estudio. En México cursó una maestría en Comunicación y Medios Digitales, y una especialidad en Políticas Públicas y Gestión Cultural. Melómano, bibliógafo, cinéfilo, maratonista de series, wikipedista y un poco neurótico. Lo encuentras en Twitter e Instagram como @fraguando.
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