[dropcap]E[/dropcap]l tema de coaching en los últimos años se ha posicionado en la agenda de los directivos de las organizaciones, generándose una oferta de coaches y empresas certificadoras que avalan las competencias de estos últimos. Un nicho que apenas empieza a abordarse es el que se relaciona con el coaching aplicado a la práctica docente, en ese sentido este artículo tiene el propósito de compartir referencias de un texto de reciente publicación por la editorial El Grano de Mostaza. El libro aludido lleva por título Guía de coaching para docentes de Monclús, Pereira y Monclús.
Una primera idea clave que desarrollan los autores se refiere a mudarse del paradigma prevaleciente en el que el sistema educativo no puede cambiarse hacia el paradigma en el que el docente sí puede cambiar su trabajo docente y en consecuencia la experiencia que sus estudiantes tendrán en el aula. Esta nueva perspectiva es la que abre el camino para intentar aprovecharse de la tecnología del coaching aplicada a la educación.
En la propuesta del texto se puede encontrar una contextualización respecto al tema del coaching, en la cual se rescatan los conceptos básicos de acompañamiento para que la persona descubra por sí misma el aprendizaje que necesita y el rol de modelaje que juega el coach en dicho proceso de descubrimiento como un facilitador de procesos de aprendizaje. También se establecen las similitudes y diferencias con otras estrategias de crecimiento personal como son la capacitación, la psicoterapia, la consultoría, el mentoring o el counseling.
El texto mención hace a las prácticas docentes de vanguardia que incluyen las habilidades suaves como las emocionales y las sociales. Se incluye una definición del coach – docente: “no es el coach de sus alumnos, sino que, como docente, utiliza competencias propias del coaching para ejercer determinado tipo de liderazgo educativo”; reflexionando sobre la manera como el docente antepone los objetivos académicos al desarrollo personal del estudiante identificando qué necesita incorporar la otra persona para su proceso de formación.
Una primera actividad por realizar, siguiendo el contenido de la obra en cuestión, es un autodiagnóstico vocacional y valoral cuyos resultados permitan tomar acciones al docente con el propósito de mejorar sus competencias e identificar cuáles son sus motivaciones en el campo de la educación. Lo anterior es esencial como punto de partida para alguien que pretende acompañar a sus estudiantes en procesos formativos mediante el uso del coaching.
El coaching en general y el coaching docente en particular implica al profesor en tres dimensiones: corporal, emocional y lingüística, tal y como lo refieren los autores. La relación docente – estudiante está mediada permanentemente por el pensamiento y el lenguaje que se usa para comunicar el conocimiento y la generación de aprendizajes. En este sentido aprender a diferenciar entre afirmaciones e interpretaciones previene que los procesos de percepción distorsionen los procesos de interacción personal requeridos para abordar los contenidos, actividades, propósitos y objetivos de los cursos. Los autores proponen que el desarrollo de estas dimensiones por parte del docente, potenciará el desarrollo académico y personal de los estudiantes.
Respecto a la dimensión emocional se destacan dos ideas las cuales son nucleares en la relación docente – estudiante. Lo primero es identificar las propias emociones, en la medida que se aprenda a darse cuenta cómo se siente uno en cada momento ello permitirá encauzar las energías en las diversas situaciones de trabajo en el aula. En segundo lugar se encuentra la legitimización de las emociones, entendiéndose como los procesos de empatía que permiten ponerse en lugar de la otra persona. Lo anterior no significa que cualquier comportamiento se valida y se solapa en la relación profesor – estudiante, más bien lo que se pretende es lograr hacerse autorresponsable de las propias emociones y asumir las consecuencias de las mismas.
El texto finaliza con el tema del liderazgo en el aula, aquí se orienta al interesado en el coaching docente a entender la manera de transferir la propia misión y visión en el campo de la educación. Los autores hacen un recorrido por los estilos de liderazgo deteniéndose en el propio liderazgo como un recurso para elegir con autoapropiación y tener la capacidad de liderar a los demás, en este caso a los estudiantes.
[quote_box_right]El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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La estructura de la Guía coaching para docentes se convierte en un instrumento de autoformación en procesos de acompañamiento, que llevado con la secuencia de las actividades propuestas se pueden generar procesos de reflexión que lleven a la persona interesada en emprender acciones para mejorar la manera como guía a sus estudiantes más allá del mero desarrollo de las actividades didácticas que su curso le demande, sino convertirse en el primer y mejor recurso y también poder vivir los procesos de luz y obscuridad que acompañan a la labor docente. En resumen es un texto para usar como cuaderno de trabajo y regresar a él cada vez que sea necesario.
EL PEPO