
Némesis, en la mitología griega, es la diosa de la justicia retributiva, la venganza y la fortuna. Estos elementos son el motor de Némesis, novela del prolífico escritor estadunidense Philip Roth, ganador en dos ocasiones del National Book Award y perenne candidato al Nobel de Literatura. El autor ubica su historia en el caluroso verano de 1944 en el poblado de Newark cuya vida cotidiana es trastocada por la amenaza de un nuevo brote de polio, enfermedad para la cual todavía no había vacuna y que en esos años era particularmente virulenta. Eugene “Bucky” Cantor, un maestro judío de educación física, protagonista de Némesis, es el microcosmos donde se concentran las reacciones de la comunidad ante un fenómeno carente de explicación, que deja muertes, cuerpos deformados y que, también, incide en la confianza y en la relación entre los habitantes del pueblo.

Philip Roth, 1era edición Mondadori 2011. Traducción de Jordi Fibla.
Más que en la peripecia, Roth enfoca su artificio narrativo en un viaje interior, en la transformación de “Bucky” Cantor que, al inicio de la historia, se mantiene indemne ante el inicio de la tragedia, con un estoicismo que recuerda al Job bíblico. Sin embargo, el calor y la epidemia avanzan inexorables y desgastan al maestro que, en una decisión que pondrá en jaque su autoestima y la relación con su pasado, acepta un trabajo en una escuela alejada de la epidemia donde trabaja su prometida y en la que encuentra, al menos por un momento, una paz que empieza a ser contaminada por la culpa al dejar atrás a sus alumnos y a su abuela. A este punto de quiebre se suma la condición de Cantor: un hombre que por su miopía no puede participar en la Segunda Guerra Mundial y que lo obliga a buscar una legitimidad que se le escapa constantemente. La indefensión, entonces, se aleja del plano físico y se condensa en el pensamiento del protagonista en el que afloran inseguridades. La trampa se cierra en dos planos: en la cercanía de la enfermedad y en la descomposición psicológica del protagonista. En el último tramo del libro una acertada vuelta de tuerca que involucra un cambio en la perspectiva del narrador nos acerca a un desenlace en el que uno de los afectados por la epidemia nos cuenta la caída y la redención que no llega para el maestro judío.
Como apunte final algo que destaca a comparación de otros libros del autor como Pastoral americana y El teatro de Sabbath es el estilo directo, la tragedia no vista a través de una tragedia épica sino a través de la condición humana desnuda, sin filtros, en la que resaltan la indefensión, la búsqueda atávica de un Dios que, de pronto, se vuelve incomprensible y lejano. Némesis es una obra valiosa que abreva de novelas como La peste de Albert Camus o Desgracia de J.M. Coetzze.
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EL PEPO