Lado B
Latinoamérica tiene sed
Ciudad de México, Caracas, Sao Paulo, Lima, Mendoza y Valparaíso, entre otras, comparten un problema: tienen cada vez más habitantes, pero menos agua. Las largas sequías por razones climáticas agudizan el problema, pero éste incluye además factores como contaminación, mala gestión del recurso hídrico o infraestructura sin mantenimiento. Que Latinoamérica sufra de sed es inadmisible pues este subcontinente tiene un tercio del agua dulce del mundo
Por Connectas . @
13 de enero, 2022
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En Lima, Perú, 1,7 millones de personas viven sin acceso al agua potable. Por supuesto, el problema en esa ciudad situada en medio de un desierto es histórico, pero sigue creciendo. Por eso quienes no tienen acceso a la red, casi el 15% de la población, deben comprar el agua a camiones tanque, aunque no siempre es potable. A eso se suma que en invierno se embarran los caminos a los cerros, donde se concentran los asentamientos más pobres, y pasan semanas sin que puedan subir.

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Mareli Ismuris, vecina de un asentamiento en Villa María del Triunfo, al sur de Lima, explica que en esos días debe bajar donde amigos conectados a la red para cargar sus bidones de siete litros y luego subir el cerro de regreso. Pasó así parte de la pandemia, justamente en una de las ciudades con más contagios en el mundo. “Fue muy complicado porque también teníamos a los niños en la casa y por eso se gastaba más agua”. En ese asentamiento viven 150 familias que reciben ayuda de un municipio cercano que envía camiones dos veces a la semana. Cada familia llena estanques de alrededor de 300 litros. “Cuidamos mucho el agua. Debemos bañarnos con no más de un cubo por persona”, explica.

En Venezuela, la escasez de agua potable incluso ha redefinido el léxico. Le dicen “la hora loca” al momento del día en que llega el suministro, pues toda la familia se vuelca a recogerla y usarla.

La falta de agua pasó a ser la principal preocupación en una sociedad en que los problemas no sobran. Incluso algunos apuntan a que es una de las mayores causas de la emigración, porque se puede aguantar mucho, pero no se puede vivir sin agua. “El servicio de agua potable genera la mayor sensibilidad en las encuestas que hemos podido realizar. Es el que causa mayor molestia y deterioro en la calidad de vida”, explica José María de Viana, ingeniero, profesor universitario y expresidente de Hidrocapital, empresa estatal encargada de este servicio en Caracas.

De Viana apunta justamente al deterioro de las empresas y la infraestructura como causa del grave desabastecimiento, que incluso ha dejado meses sin agua potable a barrios enteros. “Tenemos una infraestructura maravillosa, pero en condiciones lamentables. Trabaja tan solo a un 40% de su capacidad y hay una pérdida de capital humano, de profesionales que están contribuyendo en otros países pero que ya no lo pueden hacer en Venezuela”, dice.

Y no solo llega poca agua por las tuberías, sino con serias dudas sobre su su calidad. “La gente sabe que no es potable, por su turbiedad, olor y material en suspensión”, asegura el exejecutivo. Para De Viana, “el día que los venezolanos reciban agua limpia y continua en sus grifos, ese día renovaremos la esperanza de que el país va a cambiar para bien”.

 

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*Foto de portada: Erick Retana

 

 

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