Lado B
Impacto de la COVID-19 en la alimentación y nutrición… Un año y medio después del inicio
Por Espacio Ibero @
02 de septiembre, 2021
Comparte

Mtra. Claudia Rodríguez Hernández

Un año y medio después del inicio de la pandemia por COVID-19 se han evidenciado aspectos importantes relacionados con la nutrición y la alimentación en los cuales debemos reflexionar:

El COVID-19 no nos trata por igual, las personas desnutridas tienen un sistema inmunológico más débil y pueden tener un mayor riesgo de sufrir una enfermedad grave debido al virus. Al mismo tiempo, la mala salud metabólica, incluida la obesidad y la diabetes, está fuertemente relacionada con peores resultados a contraer esta enfermedad, incluido el riesgo de hospitalización y muerte.

Martes.png

Además, las personas que viven en situación de pobreza, marginación y exclusión se ven particularmente afectadas tanto por el virus como por el impacto de las medidas de contención.

La pandemia por COVID-19 ha expuesto la vulnerabilidad y las debilidades de nuestros ya frágiles sistemas alimentarios amenazados por los cambios climáticos extremos. Contener el virus ha provocado escasez de alimentos, lo que ha conducido a los gobiernos a reducir los servicios sociales, como los programas de nutrición escolar, de los que dependen las personas más vulnerables.

En el contexto de la escasez de alimentos, la accesibilidad y asequibilidad de alimentos saludables producidos de manera sostenible se vuelve aún más desafiante. El acceso a la distribución de alimentos básicos y los mercados locales de alimentos está en riesgo. Millones de hogares en regiones del mundo que antes tenían seguridad alimentaria han caído en una situación de inseguridad alimentaria grave.

También puedes leer: A un año de la pandemia: cómo balancear nuestra alimentación y aumentar actividad física

Por otro lado, esta situación por la que atravesamos hace evidentes las disparidades existentes en la atención médica, los sistemas de salud deben centrarse en la prestación de servicios de salud y nutrición preventivos y estar preparados para responder a las crisis. También deben mejorarse para abordar los desafíos que enfrentan poblaciones específicas, especialmente las personas mayores y aquellas con afecciones preexistentes, como sistemas inmunológicos debilitados y la presencia de enfermedades crónicas degenerativas. Incluso los sistemas de salud más sólidos de las potencias mundiales, están luchando con los altos costos de la atención médica y la escasez de personal médico, equipos e instalaciones.

Conforme el COVID-19 se ha propagado en países de bajos ingresos en todo el mundo, se han probado no solo los sistemas de salud y alimentación, también los de la educación y protección social de las personas.

Con base en lo anterior, parece imposible o al menos, muy lejana la posibilidad de resolver esta situación, sin embargo, hay distintas acciones que deben ser implementadas para evitar que esta crisis se agudice más.

Por parte de los gobiernos, se deben prevenir todo aquello que interfiera con la buena alimentación y nutrición de las personas, a través de sistemas más equitativos, resilientes y sostenibles para garantizas la seguridad alimentaria y la salud, respaldados por mecanismos de protección social. Se deben diseñar e implementar estrategias que aseguren el buen funcionamiento de toda la cadena de suministro (producción, distribución y consumo de alimentos).

El abordaje de la desnutrición requiere un compromiso político y acciones simultáneas tanto de los sectores públicos como privados, así como una inversión considerable en sistemas de datos para la implementación de programas y el seguimiento del progreso.

Más allá de la actual emergencia pandémica, se necesitan estrategias de salud pública preventiva coordinadas, bien financiadas y que funcionen bien y presten atención a la alimentación, la nutrición, la salud y la protección social. Para ello, se debe trabajar con las personas en las comunidades, partiendo de sus experiencias, conocimientos y de su contexto específico.

Debemos aprender de los desafíos que ha traído la pandemia por COVID-19 y aprovechar todo lo que se ha puesto en evidencia, para convertirlo en oportunidades que aceleren las acciones para abordar las desigualdades existentes en salud, alimentación y nutrición.

*Foto de portada: Eva Elijas | Pexels

Comparte
Autor Lado B
Espacio Ibero
Suscripcion