Lado B
Reconstruir el mundo a través de la experiencia
Por Ibero Prensa @
10 de junio, 2021
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Mtra. Dafne Reyes Jurado

Dice Jorge Larrosa que la experiencia es eso que nos pasa, es decir, un acontecimiento que nos ocurre, y es causado por algo que está fuera de nosotros. Por tanto, que ocurra no depende de nosotros. Dice Larrosa también que no podemos obviar que eso que nos pasa es necesario interiorizarlo y apropiárnoslo para que realmente genere experiencia, porque nos marca, nos cambia, nos forma y también nos transforma.

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Esto lo reflejamos en la manera en la que actuamos, en nuestras ideas, en nuestros proyectos, en nuestras intenciones y en nuestra propia voluntad. Es importante saber esto porque, para que la experiencia se dé, es necesario que alguien/algo exterior a mí ocurra.

Eso es a lo que Larrosa denomina principio de exterioridad, y quiere decir que eso que me pasa, exterior a mí, lo adopto a mis palabras, a mis ideas, a mis acciones, a mi propia identidad.

Constantemente en el aula estamos tratando de provocar experiencias educativas en nuestros estudiantes, generar acontecimientos que ocurren fuera de ellos y tratando de que ellos puedan apropiárselos, adoptarlos a su vida, que tengan un impacto. Esto debe ocurrir para que el proceso educativo se dé y surja el aprendizaje significativo.

Las experiencias, cuando se dan, cuando finalmente logramos que ocurran, se van creando como nuevas, pues nunca habían sido vividas por nuestros estudiantes. Otras, en cambio, se van modificando de acuerdo con lo que cada uno ha ido viviendo a lo largo de su trayectoria escolar, ya que todos los estudiantes llegan a la universidad con un trayecto previo que les permite contar con elementos que coadyuvan en ir enfrentando los desafíos que representa la nueva etapa universitaria.

Esto es una buena noticia, porque toda experiencia puede ser modificable. Ojo: no es tan fácil, y esta modificación implicará diferentes retos. Pero la buena noticia es que las experiencias son dinámicas, no hay experiencias que permanezcan todo el tiempo tal cual son, tal cual se vivieron. Conocer esta información como profesores es saber que ello puede cambiar la vida a nuestros estudiantes. Aquellos que han tenido malas experiencias con las matemáticas, por ejemplo, no están definidos necesariamente por ellas; pueden cambiar, pueden modificarse, podemos como profesores volcarlas en favor del estudiante.

En el caso específico de las clases no presenciales debido a la pandemia, podemos ejemplificar claramente esta situación: quien en el pasado tuvo clases a distancia, virtuales, por computadora, etc., contaba con una mayor experiencia para sobreponerse a la situación. En cambio, para quien nunca tuvo experiencias de educación mediadas por tecnologías, educarse desde casa debió haberle sido más difícil.

Aunque la presencialidad en el aula está cada vez más cerca, la virtualidad llegó también para quedarse, y aquellas experiencias buenas o malas que pudieron irse generando en estos espacios, son modificables, para bien o para mal. Por tanto, el espacio que nos ofrecen ahora los escenarios híbridos ¾es decir mitad presencial, mitad virtual¾pueden ser herramientas muy potentes para mejorar las experiencias educativas que la pandemia generó en nuestros estudiantes.

Vale la pena intentarlo a sabiendas de que cada experiencia es interiorizada de manera distinta para cada estudiante. Es decir, pudimos haber tenido un curso virtual de 40 estudiantes, pero como profesores es importante saber y entender que cada uno fue adoptando la experiencia a su vida de manera diferente porque la experiencia es única, es singular, es personal; el sentido que cada estudiante puede darle a ese acontecimiento lo vive, siente y reflexiona de manera diferente.

Recordamos, entonces, que las experiencias se constituyen con base en los acontecimientos que cada quien va viviendo a lo largo de su vida. En este sentido, las experiencias educativas, nos van construyendo como personas y nos van preparando para reaccionar en el futuro cuando se nos presentan situaciones similares a otras que habíamos experimentado en el pasado.

Finalmente, me gustaría cerrar estas líneas con la reflexión de que este lapso educativo causado por la pandemia por COVID-19 quedará marcado en la trayectoria de las y los estudiantes por las diferentes experiencias educativas que tuvieron y que recordarán por siempre, debido a lo abrupta que pudo ser la situación. Muchas de ellas y ellos ingresaron a la universidad desde espacios virtuales, conocieron a sus primeros amigos por internet, tuvieron que organizarse para la realización de trabajos de manera virtual y tuvieron que entrarle a situaciones diversas para las que probablemente no fueron preparados.

Sin embargo, esas experiencias causadas a raíz de esta situación les dejará aprendizajes sólidos y significativos más allá de los conocimientos teóricos y saberes disciplinares, porque las experiencias van más allá de una transmisión de saberes; se trata también de que los propios estudiantes reconstruyan un mundo a través de relacionarlo con lo que viven y experimentan.

*Foto de portada: Julia M Cameron | Pexels

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