Lado B
Adiós a los pluris: una reforma menor
Por Juan Manuel Mecinas @jmmecinas
27 de junio, 2021
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La reforma que impulsará López Obrador para desaparecer a los legisladores plurinominales puede ser el cambio político más importante que se haga en el sexenio, pero es insuficiente para transformar el sistema político mexicano.

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La inclusión de legisladores plurinominales fue una apertura del sistema priista para buscar la legitimidad que las urnas no le daban porque ganaba todo. Si se atiende a la elección de hace algunas semanas, los partidos políticos ya compiten en ciudades, distritos y secciones, por lo que la inclusión de los pluris ya no tiene sentido: después de cinco décadas, la competencia electoral ya es una realidad.

Ahora bien, estamos ante el movimiento de López Obrador para fortalecer a Morena y ante un movimiento claro del presidente contra los partidos pequeños.

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El presidente cree que Morena puede ganar por amplia mayoría la mayoría de distritos (casi el sesenta por ciento de ellos, si se atiende a los resultados de la última elección) y los plurinominales en realidad terminan fortaleciendo a sus adversarios. A su vez, es una advertencia hacia los partidos pequeños (principalmente el verde ecologista): tendrán que ganar en las urnas los espacios que quieran ocupar en las cámaras de diputados y senadores. No pueden sobrevivir quienes no son capaces de convencer a los electores. Sus aliados empiezan a estorbarle al presidente.

No se trata de una mala noticia, pero los detalles revelarán si con el paso de los procesos electorales es una reforma adecuada.

Sin embargo, esta reforma está lejos de ser la reforma profunda que el país necesita en términos políticos.

Las elecciones fueron marcadas por la violencia y el dinero del narcotráfico no es ajeno a los procesos electorales. En otras palabras, la política está marcada por la inseguridad que vive el país y por supuesto que no es ajena a los intereses de grupos empresariales y delictivos que participan poniendo, quitando, amenazando o matando a candidatos, lo que parece normal en un país como este, pero no significa que sea “lo normal” en términos democráticos. Esa realidad es la que los partidos políticos y el presidente no quieren ver. No se trata de una disyuntiva boba de si acabamos o no con el INE, sino de cómo construir una institución que enfrente los desafíos que el crimen organizado le presenta al sistema político y electoral en el país. Y esa discusión ni siquiera está sobre la mesa.

Quitar a los legisladores plurinominales puede ser una buena noticia y muchos simpatizarán con la idea de no tener que mantener a diputados o senadores que no ganen su lugar en las urnas, pero es una medida equiparable a un curita para una herida de muerte.

Cuando ganó las elecciones de 2018, las preferencias ciudadanas favorecieron a López Obrador porque prometió acabar con la corrupción. Después de 3 años, si la respuesta a un proceso electoral con tanta violencia es que se acaben los pluris, el presidente está impulsando la reforma equivocada. Fortalecerá a Morena en el corto plazo, pero no cambiará la dinámica de corrupción y violencia que sufre el país y que caracteriza al sistema político mexicano. Que se vayan los pluris es una buena noticia. Pero no es la noticia que necesitamos.

 

*Foto de portada: Google Maps

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Autor Lado B
Juan Manuel Mecinas
Profesor e investigador en derecho constitucional. Ha sido docente en diversas universidades del país e investigador en centros nacionales y extranjeros en temas relacionados con democracia, internet y políticas públicas.
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