Lado B
El teatro que recupera la memoria y fortalece la identidad migrante de Apizaco
Caracol Colectivo Artístico desarrolló dos piezas escénicas que recuerdan la fundación de dos colonias ferrocarrileras, e invitan a sus habitantes a imaginar el futuro de la ciudad
Por Fernando Merino Noriega @FerMerinoN
20 de mayo, 2021
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“Todas las personas somos migrantes en algún momento de nuestra vida; si tuviéramos un árbol [genealógico] nos [daríamos] cuenta que nuestros antepasados o descendientes, de primer hasta el grado que sea, son personas que estuvieron en tránsito”, comenta a LADO B Verónica Gallegos, integrante de Caracol Colectivo Artístico, en referencia a Relatos de la diáspora y Cartografías de una ciudad imaginaria

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El proyecto es un conjunto de obras de teatro, desarrolladas por el colectivo, que recuperan la memoria de dos colonias ferrocarrileras de Apizaco, que se fundaron con la llegada del tren, e invitan a sus habitantes a imaginar de manera colectiva el futuro de la ciudad. 

Esta labor de recuperación de los relatos de quienes llegaron a Apizaco tiene una intención: reforzar la identidad migrante de las colonias ferrocarrileras y de esta manera generar empatía hacia las personas migrantes que viajan a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, y que en su trayecto sufren discriminación y abusos durante su paso por este territorio. 

Relatos de la diáspora inicia de la siguiente forma: un grupo de cuatro mujeres pregonan: “Aquí comienzan los relatos de la diáspora. Los relatos que dieron origen a esta ciudad. Los relatos que trajo el tren; los relatos que aún se escuchan”. Las palabras se mezclan con el movimiento de una marioneta gigante, con forma humanoide e instalada en una andamio con ruedas, que irrumpe en la escena y permanece durante toda la presentación, a la par que las mujeres comparten relatos en torno a la movilidad, entre los que se dibujan algunas razones por las cuales se mueven las personas. 

“Melvin y yo somos iguales; Melvin y yo soñamos lo mismo. Melvin dice que le gustaría vivir 100 años porque entre más años vivamos más podemos aprender (…) Después hablábamos de los que se siembran en cada lugar porque yo también soy sembradora; soy una mujer que cultiva. Él dice que en su país también siembran maíz, él dice que en su país también siembran maracuyá; yo nunca he visto cómo son esas plantas pero me da curiosidad”, dice una actriz, “Ambos estamos en busca de una buena tierra, como lo hacen las semillas”. 

En Cartografías de una ciudad imaginaria, pieza que se presenta después de Relatos de la diáspora, la marioneta también está presente y es a través de ella que las y los integrantes de Caracol Colectivo Artísticon relata los imaginarios que niños, niñas y adolescentes de las colonias Ferrocarrilera (conocida también como Colfer) y 20 de Noviembre compartieron con la compañía artística. 

Por otro lado, la marioneta es intervenida por las y los actuantes para detonar diversas preguntas entre  las y los asistentes, entre ellas ¿qué territorio buscamos construir?

Cartografías de una ciudad imaginaria inicia con la voz de una persona diciendo: “Hace muchos muchos años la Tierra estaba casi en su totalidad cubierta por agua, y aquí; este lugar en el que nuestros pies y sueños nos sostienen como raíces, aquí también era el mar”, continúa, “Un día la Tierra pestañeó y emergió desde sus profundidades el primer gran territorio; la Pangea, el primer gran cuerpo”. Este es el inicio de todo, en esta pieza también se recorre el presente y  se hace un viaje al pasado en donde las y los actuantes comparten algunos relatos.

“A mis hermanos y a mí nos llevaba a jugar a las vías, enterraba monedas y nos contaba que eran monedas que caían del tren. No entendía el valor del dinero, pero para mi eran tesoros”, dice una mujer; otra prosigue: “ahora me cuenta caminar por ellas, la grava hace que me duelan los pies”. 

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Por otro lado, en ocasiones fue el tren el que intervino ambas obras, ya que durante algunas funciones escenas fueron irrumpidas por el sonido de la locomotora, lo que de acuerdo con Verónica Gallegos y Nadya Alonso acentúo el mensaje de la relación del tren y la movilidad, pues las y los asistentes “contemplaban a La Bestia [pasar]” a la par que se contaban los relatos de quienes llegaron a Apizaco y quienes van de paso siguiendo el camino de las vías  hacia Estados Unidos,  lo cual redimensiona el mensaje solo en esas funciones

Cabe destacar que ambas piezas escénicas forman parte de la trilogía Memoria e identidad en comunidades migrantes ㅡque inició con el proyecto La comunidad que llegó con el tren en 2019ㅡ en las que participaron Nadya Alonso, encargada de medios y actriz; Elena Gore, actriz, productora e invitada por la compañía en este proyecto; José Luis Pérez, coordinador general Caracol Colectivo Artístico  y director de Relatos de la diáspora; Alitzel García, fotógrafa encargada de generar el registro escénico; y Sagrario Bahena, actor en las dos piezas. 

En el caso de Relatos de la diáspora, el espacio público también es intervenido por las y los actuantes durante las piezas escénicas; en una pared que está al fondo del escenario, dos participantes pintan con carbón y una pasta (hecha con baba de nopal y tierra) un tren y otras figuras. Esta intervención solo se realizó durante la primera función con la intención de dejar un registro efímero en referencia a la migración. 

El trabajo para recuperar la memoria 

El teatro que recupera la memoria y fortalece la identidad migrante de Apizaco

Foto: Alitzel García

Para realizar ambas piezas, las y los integrantes de Caracol Colectivo Artístico recurrieron a los tres tipos de migrantes que identificaron en la zona durante el desarrollo del proyecto: “la gente que llegó desde otras zonas y que [se instalaron en Apizaco]; la gente que llegó y que ha emigrado sobre todo a Norteamérica; y la gente que está en movilidad o en tránsito que es la que está pasando constantemente”, explicó a LADO B José Luis Pérez.

Una vez identificados los públicos, fue a través de talleres artísticos en diferentes espacios  cómo las y los integrantes de Caracol Colectivo Artístico pudieron conocer las historias para poder desarrollar las piezas escénicas. Se eligieron talleres por ser  “actividades [que] permiten un acercamiento distinto al que se da con actividades psicosociales o antropológicas, es decir,  la cuestión artística y cultural permite algo que de pronto otras áreas no”, considera José Luis Pérez. 

Así, las y los integrantes de Caracol impartieron talleres de radio, dibujos y manualidades a las infancias y adolescencias de las colonias ferrocarrileras, para de esta manera recopilar los relatos que se incluyeron en ambas piezas. También desarrollaron talleres en el Albergue de la Sagrada Familia, en donde personas migrantes compartieron sus experiencias durante su estancia temporal en Apizaco, experiencias que “después fuimos uniendo y entrelazando para generar las piezas”, explicó Nadya Alonso. 

Sobre los talleres en el albergue, Elena Gore comentó que el equipo notó que muchas personas no se animaban a hablar, en gran medida por la situación de vulnerabilidad a la que están expuestas, explicó, pero otras más se abrieron durante las actividades; para la productora, la recopilación de las historias se dio desde la escucha más que desde entrevistas estructuradas que pudieran incomodar a las personas en tránsito.

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Por otro lado, Verónica Gallegos recuerda que en uno de esos talleres, mientras recortaba materiales para hacer una máscara, un joven migrante de 19 años le comentó: “las casas de acá son muy diferentes de las de donde yo vivo. Aquí veo que tienen techo de cemento; mi casa no es así, casi todo es de palma y lámina”. 

El joven le compartió que era la tercera vez que intentaba cruzar México para llegar a Estados Unidos: la primera vez fue a los ocho años y la segunda a los 14, este tercer intento lo hacía a los 19, esperaba que “fuera la vencida” y poder llegar a Houston; esta situación era desconocida por Verónica, pese a ser oriunda de Apizaco, a lo  que concluye que vivía “en otro mundo, en una burbuja” a pesar de compartir el mismo territorio. 

La semilla que busca donde germinar 

El teatro que recupera la memoria y fortalece la identidad migrante de Apizaco

Foto: Alitzel García

En un momento de la presentación de Relatos de la diáspora, dos pequeños vagones de carga son impulsados por dos de las actuantes, de ahí sacan semillas que viajaban en  “La Bestia” ㅡ lo que se conoce como dispersión de semillas, cuando son animales quienes se encargan de trasladarlasㅡ la cual es plantada en el suelo, mientras se cuentan los relatos de personas que al igual que la semilla buscan una buena tierra para germinar.

Esta semilla es una analogía que funciona para tratar de explicar el fenómeno de la migración de una manera sencilla, pero también sirve para nombrar a la reflexión que se busca detonar en cada una de las personas que acuden a las presentaciones, las cuales pueden compartir algunas palabras con el equipo de Caracol a través de unas hojas que se otorgan al final de cada presentación; esta es una que escribió una persona que acudió a las presentaciones. 

“Esta noche me voy con la necesidad de querer saber más de la dispersión de la semilla.  También creo que el movimiento nos mantiene libres y que todos y todas somos migrantes y seres pasajeros de la gran Madre Tierra.

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El lugar y la escenografía donde todo se desarrolla me permitió conectar con otros tiempos recuerdos propios y ajenos. Agradezco la información acerca de dónde vienen esos durmientes [objetos de cemento que se colocan en las vías del tren para protegerlo pero que terminan siendo un arma mortal para quienes viajan en él]; había escuchado el audio [que se reproduce durante la presentación] que planteaba cómo se dormía un durmiente, no había pensado que con amor, y sin duda es la forma y el medio para que todo cambie”, se lee en la hoja de papel. 

La presentación de Relatos de la diáspora y Cartografías de una ciudad imaginaria tuvo lugar durante la primera semana de mayo en el campo deportivo Eufrasio Sandoval, conocido  también como “La redonda”, en Apizaco, con todas las medidas de sanidad dictadas por las autoridades. Las y los integrantes de Caracol Colectivo Artístico esperan poder llevar los proyectos a diferentes espacios pues “la migración no solo ocurre en Tlaxcala (…) sino pasa en todo México y otros lados”, concluye Elena Gore, pues la frontera ya no solo es el Río Bravo, en el norte del país, sino que también abarca al sur, desde Chiapas.

 

*Foto de portada: Alitzel García

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Autor Lado B
Fernando Merino Noriega
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