Ni la luna los vio pasar, el documental que retrata el paso por México de las y los migrantes
El filme retrata, desde el Albergue La Sagrada Familia en Apizaco, las dolencias y violencias de cientos de migrantes que escapan de sus países buscando una mejor vida
Por Ray Ricardez @
19 de noviembre, 2020
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“Avanza un paso si has sido perseguido por la migra”; todos dan un paso. “Avanza un paso si crees que migrar es un delito”; se quedan quietos. “Avanza un paso si has sido asaltado o extorsionado en México”; prácticamente todos lo dan. “Avanza un paso si regresarías ahora a tu país, si tuvieras la oportunidad de hacerlo”; nadie se mueve. 

Esta es la realidad de muchos migrantes que huyen de la violencia en sus países de origen con el sueño de encontrar tranquilidad, retratada en el documental Ni la luna los vio pasar, y filmada en el albergue La Sagrada Familia ubicado en Apizaco, Tlaxcala.

Cientos de estas personas llegaron y se fueron por medio de La Bestia (la red de trenes mexicana que utilizan las y los migrantes “indocumentados” para transportarse), en su decisión por recorrer la ruta de Centroamérica hacia los Estados Unidos, cargada de violencias, dolencias y dificultades en su tránsito por México.

Y es que tienen razones para huir: “Si me mandas para Honduras, allá voy a ser hombre muerto”, dice Wilmer, uno de los migrantes en el documental; “Salí de mi casa con un propósito y no es posible que lo eche para atrás”, dice otro más con la mirada decidida tras llegar a Apizaco. 

Mediante las imágenes que acompañan las historias, el espectador comprende la migración forzada a causa de la violencia. El silencio entre las literas interrumpido por el sonido del tren que retumba al lado del albergue y los rezos para llegar con bien a su destino son apenas una parte de una travesía sin tregua. 

Así pues, en entrevista para LADO B, Nora Caro y Cynthia Ibañez, directora y productora del documental, respectivamente, hablaron sobre la importancia de mantener presente en la opinión pública la problemática de las y los migrantes que transitan por México en un desplazamiento forzado desde sus países de origen.

Migrantes por obligación

Ni la luna los vio pasar

Foto: Ni la luna los vio pasar | Kickstarter

La directora explica que no están retratando turistas o simplemente personas en búsqueda de empleo, sino a gente que está buscando refugio frente al abandono de su país. Así, mediante las voces de quienes migran, se busca generar empatía en la audiencia, y de esta manera contribuir a erradicar los prejuicios que se tienen de la población en movimiento. 

“Son personas que están buscando un futuro, salir adelante”, comenta Cynthia. 

Al respecto, Nora explica que las historias de cada persona entrevistada eran diferentes y, por ende, la cinta no contó con un guion; la directora y la productora “armaron el rompecabezas” con los testimonios de la gente.

Sin embargo, todos los migrantes dieron cuenta del contexto violento que han tenido que enfrentar, dice Nora. Ante esta situación, Wilmer, por ejemplo, lo único que busca es esa paz que en su país no encontró. Él detalla cómo es que, frente a una realidad permeada de violencias en lo que él llamó algún día “hogar”, no importan los riesgos que uno tenga que vivir en la ruta hacia los Estados Unidos. 

Las caravanas de 2018 reflejan esa desesperación por huir, con familias enteras, incluso llevando a menores de edad, comenta Nora.

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Se mueven de un lugar a otro con una mochila, ropa maltratada y descalzos. Arriba de La Bestia se ve el miedo en la cara de algunos, aunque otros sonríen, incluso con la incertidumbre de qué vendrá más allá en su ruta, y sin saber si llegarán a su destino. “La Bestia impone” y escucharla a lo lejos, más, dice Cynthia.

El infierno para las mujeres migrantes

Foto: Ni la luna los vio pasar | Kickstarter

Otra intención del documental fue demostrar que México es un territorio muy violento para las personas que van de tránsito, cuenta Nora. “Es curioso porque [las y los mexicanos] vemos a Centroamérica como un lugar muy violento, pero [quienes migran] llaman a México ‘el infierno’; saben que cuando tengan que cruzar[lo] van a pasar de todo: secuestros, violaciones, extorsiones, etcétera”. 

En este infierno, coinciden las entrevistadas, un sector aún más vulnerable es el de las mujeres migrantes, quienes sufren, además, violencia machista. La productora detalla que la única mujer en el documental, Dilcia, también fue víctima de maltratos y abusos sexuales.

Asimismo, Dilcia cuenta cómo es que las mujeres que la acompañaron en su ruta fueron violentadas. Los propios migrantes explicaron que, para tratar de evitar la violencia por parte de grupos del crimen organizado, las mujeres toman rutas poco transitadas. 

En año y medio, Nora apenas logró ver a cinco mujeres, en contraste con los cientos de hombres que arribaban al lugar. “Y cuando llegan [al albergue] y escuchas sus historias, pueden ser bastantes duras”, explica Nora, detallando que esta diferencia de vivencias respecto al género es muy marcada. 

Incluso el silencio se vuelve testimonio del dolor que han vivido. En una escena del documental vemos a una joven que está recostada, esperando, en el albergue. “Su mirada te dice demasiado”, explica Cynthia. 

“Nos veremos algún día”

Ni la luna los vio pasar

Foto: Ni la luna los vio pasar | Kickstarter

El documental, que se terminó de grabar y editar en agosto de 2018, “ya está acabando su ciclo en la temporada de festivales”, cuenta Cynthia. Ahora la idea es hacerlo accesible para que todo mundo pueda verlo y difundir así el panorama migrante en México. 

Recientemente, Ni la luna los vio pasar estuvo en el Divine Queer Film Festival en Italia, el Los Angeles CineFest 2020 y en el 26º Festival de Cine Latinoamericano Rosario 2019, por mencionar algunos. Nora espera que en 2021 pueda ser proyectado en diversos espacios, como museos o universidades. 

“A pesar de que el documental está filmado en 2017 [y] en una realidad muy específica en Tlaxcala”, el tema de la migración siempre será válido porque los seres humanos siempre hemos migrado, explica Nora; la realidad es que la movilidad humana va cambiando, cuenta, pero el fenómeno sigue y siempre será. 

“Nos veremos algún día”, dice uno de los migrantes a la gente del albergue mientras se sube a “La Bestia”. 

A todas y todos los migrantes que participaron en la grabación se les proporcionó el nombre de la página del documental para que, eventualmente, pudieran contactar al equipo de Ni la luna los vio pasar y avisar que habían llegado con bien a su destino. Hoy en día, de cientos, únicamente uno retomó contacto con la producción. 

 

*Foto de portada: Ni la luna los vio pasar | Kickstarter

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Ray Ricardez