Lado B
¿Qué harás cuando Dios muera?: los miedos de las y los millennials
El director Hugo Villaseñor estrenó su ópera prima en el Ficunam el 21 de marzo; su película muestra una visión nihilista de la vida de un sector poblacional castigado por la precariedad laboral y social
Por Fernando Merino Noriega @FerMerinoN
08 de abril, 2021
Comparte

“Todas [las personas] le rendimos culto a algo [como si se tratara de un dios], y a veces eso se vuelve el eje de nuestras vidas”, considera el director Hugo Villaseñor; la fe se le puede profesar al dinero, relaciones, un empleo, actividades o sustancias, pero ¿qué pasa cuando en lo que se cree se va o acaba?. En ¿Qué harás cuando Dios muera?, el cineasta esboza “los miedos de enfrentarse a la vida [adulta]” de las y los millennials, que surgen cuando termina la estabilidad económica que proveía al hogar o cuando los vínculos sexo-afectivos se desdibujan. 

Viernes.png

Los protagonistas de la película —interpretados por Eduardo Pelukaz Martínez y Joselyn López— discuten todos los días por no tener dinero, y para remediar su situación deciden incursionar en la pornografía. Así, de la mano de un productor de cine para adultos (interpretado por Gerardo Delgado), deciden filmarse pese a que el sexo en su relación es ausente.

En el caso de Güero y Ximena, pareja protagonista de la película, ambos son dioses el uno del otro, pero se van alejando sentimentalmente, hasta el punto de que su relación solo persiste por la monotonía a la que se encadenan y la renuencia de regresar a casa de sus padres, derrotados por no tener éxito en emprender una vida independiente.

Esos miedos que menciona el director son los de casi toda la generación millennial (personas nacidas entre 1980 y 1990), cuya mayoría no cuenta con seguridad social ni solvencia económica para cubrir gastos básicos, y quienes probablemente no podrán tener una casa propia, de acuerdo con el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Carlos Jiménez Bandala, en entrevista al medio alemán DW; se trata de una generación que vive, en su mayoría, en la precariedad.

El director comparte que, al igual que sus personajes, él tenía miedo de enfrentarse a la vida adulta porque, en México, elegir al cine, o cualquier otra opción, como profesión es “estar parado en un abismo y ver que el fondo es oscuro”, aunque reconoce que también hay momentos de luz. Así, con las “ansias carnívoras” de contar esa historia es que se decidió a filmar ¿Qué harás cuando Dios muera?

También puedes leer: La violencia puede anidar en el corazón de cualquiera: Fernanda Melchor 

“Lo que quería contar era esta desesperanza para la juventud mexicana; a lo mejor también puede sonar muy nihilista pero en ese entonces me sentía de esa manera. Creo que ahora es difícil ser joven, es difícil vivir (…) ahora lo veo, ¿cuántos jóvenes pueden comprar una casa o ganan más de 10 mil pesos mensuales? Es complicado y todo se va a poner, creo, más difícil [con la pandemia]”, comenta el director.  

Contar historias desde las vivencias: el machismo encarnado en las relaciones  

¿Qué harás cuando Dios muera?: los miedos de las y los millennials

Still de documental ¿Qué harás cuando Dios muera? de Hugo Villaseñor

“Desde que era estudiante [de cine] contaba [en mis cortometrajes] historias que yo conocía, cosas que a mi me pasaban”, dice Hugo Villaseñor. Algo que en particular llamó su atención, además de la precariedad que viven las y los millennials, fueron elementos de las relaciones tóxicas, como el círculo de violencia que no se rompe; en el caso del Güero y Ximena, su relación está llena de agresiones que se han normalizado.

Así pues, el personaje del Güero está inspirado en una persona que Hugo Villaseñor conoce, pero también representa “todo lo malo, esa educación machista (…) que muchas veces ni siquiera nos cuestionamos; [por ello] una de las intenciones de la película es [mostrar] que no es algo normal y es algo que se tiene que cambiar”. 

Por otro lado, Ximena representa a una víctima del sistema patriarcal y aunque no está basada en una persona en particular, sí está construida por historias de machismo que el director ha visto a lo largo de su vida. 

Así, las actitudes diarias del Güero consisten en exigirle a Ximena que le cocine aún cuando no le da dinero, obligarla a tener relaciones sexuales a pesar de que ella le dice que no en reiteradas ocasiones, y el juzgar el ejercicio libre de su sexualidad —pues cuando terminaban su relación y regresaban nuevamente, la juzgaba por creer que había estado con alguien más—. 

Desde el estreno de la película, comenta el director, muchas personas han expresado estar en contra de la forma en la que Ximena actúa ante estas situaciones; considera que aunque la incomodidad puede abordar al espectador durante la película, para él “era importante reflejar todos estos abusos que desgraciadamente ya son parte de la norma”. 

También puedes leer: Santorini: la poesía y el tiempo como catalizadores de los vínculos humanos 

Sobre los temas que se abordan en la película, el director deja claro que su intención no es aseverar que “todos los millennials sean así”, es decir, que sigan patrones de violencia o que tengan problemas económicos severos, pero sí son situaciones que se ven día a día y después de todo, dice: “es un retrato millennial desde mi perspectiva”. 

Y parte de este retrato también se ve en la incursión de Ximena y el Güero en la pornografía, pues en el filme funciona como una metáfora de la banalidad que ha adquirido la intimidad en un tiempo en donde las redes sociales son un fiel registro de las actividades diarias de muchas personas, explica el director. 

“A muchas personas la intimidad les importa un carajo (…) al final pareciera que muchas veces ya no nos interesa nuestra intimidad”, sentencia Hugo Villaseñor. 

El camino de la película 

¿Qué harás cuando Dios muera?: los miedos de las y los millennials

Foto: www.imcine.gob.mx

Estrenar en el Festival Internacional de Cine UNAM (Ficunam) ¿Qué harás cuando Dios muera?, el 21 de marzo, fue para Hugo Villaseñor una gran satisfacción, pues es una plataforma para cineastas que no están dentro del mecanismo del cine industrial y que tienen propuestas y discursos diferentes al cine comercial.

“Yo sabía el nicho de mi película, (…) creo que no pudo haberse estrenado en mejor lugar que Ficunam: es un lugar de cineastas contemporáneos con visiones muy particulares que no podríamos ver o en Netflix o en Cinépolis o Cinemex; no entran en estos mundos de cine industrial”, comenta. 

La vida de esta película apenas está iniciando, cuenta el director, y va a tener un recorrido en otros festivales; espera que sea adquirida por distribuidores para ser exhibida en salas comerciales independientes, pero si eso no llegara a pasar, distribuirla en alguna plataforma, como Vimeo o YouTube, podrían ser opciones, pues el espíritu de la película es no “detenerse con ninguna barrera económica”. 

También puedes leer: ¡Seremos Ingobernables! Un grito contra el sistema patriarcal 

“Al final mis expectativas es que se vea la película (…) Yo ya la dejé, estoy enfocándome en el siguiente proyecto; para mí ¿Qué harás cuando Dios muera? es el pasado, aprendí mucho pero ya está caminando solita”, concluye.

*Foto de portada: www.imcine.gob.mx

Comparte
Autor Lado B
Fernando Merino Noriega
Suscripcion