Duelos en pandemia: sobrellevar la pérdida y dar acompañamiento
Debido a la emergencia sanitaria, las dinámicas de duelo han cambiado, por lo que ahora los funerales y el acompañamiento en los últimos días de vida de las personas no se pueden llevar a cabo y esto vuelve más complejo el proceso
Por Fernando Merino Noriega @FerMerinoN
19 de enero, 2021
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La llegada de la pandemia por COVID-19 cambió muchas cosas en la vida de todas las personas; sin duda alguna, la manera en la que se experimenta el fallecimiento de un ser querido y el duelo se modificó drásticamente, ya que el confinamiento ha impedido acompañar a familiares, amigos y amigas en sus últimos momentos de vida, y despedirles de una forma conciliatoria.

Aunque no existe un único manual sobre cómo sobrellevar las pérdidas ―pues cada proceso es distinto―, especialistas, herramientas tecnológicas o incluso libros, ofrecen información que podría ser útil en algunos casos. Por ello, en LADO B te presentamos algunos consejos por si estás pasando por un proceso de duelo o acompañas a alguien que lo está .

En primer lugar, es importante destacar que existe una ciencia que gira entorno a la muerte y se centra en dar atención a las personas enfermas terminales: la tanatología. Dafne Flores Santillán, integrante del Centro Terapeútico Plenitud y Armonía (Cepar), explica que esta disciplina habla “sin tabú sobre la muerte, informa, comprende y acompaña. Si necesitas resolver algún tema relacionado con la muerte, seguramente alguien con esta formación podrá ser buena compañía en este proceso”.

Una vez explicado este punto, es necesario entender que las muertes provocadas por las complicaciones a causa del nuevo coronavirus aumentan día con día y los duelos se vuelven más complejos, pues además de sobrellevar el deceso se añade el miedo y ansiedad de contagiarse. 

Dafne Flores considera que el primer cambio que enfrentan las personas respecto a las muertes por COVID y duelo son los rituales funerarios, porque para las y los dolientes es más difícil salir de la negación –primera etapa del duelo– al no existir este acto simbólico de despedida o que este sea muy corto; las autoridades recomiendan que los cuerpos de las personas que murieron por esa causa sean cremados, y en caso de que haya funeral este deberá durar máximo cuatro horas y sin contacto con el cuerpo: tiempo insuficiente para procesar la pérdida. 

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Asimismo, las personas que mueren por causas ajenas al nuevo coronavirus tampoco pueden ser despedidas mediante un ritual funerario por todos sus seres queridos, pues debido a las restricciones impuestas por el gobierno para evitar aglomeraciones y posibles brotes de COVID-19 se redujo el número de personas que pueden participar en estos eventos. 

Si no se asiste al ritual de despedida esto impide generar una red de apoyo, porque es ahí donde se encuentran las personas que querían a la persona que falleció, y donde se dan consuelo mutuo, comenta la especialista.

El primer consejo que comparte Dafne Flores es que si no hubo o no se pudo participar en un funeral o acto simbólico de despedida, es posible “crear uno propio [que] puede ser solo o en compañía de las personas cercanas [a través de internet]. No importa cómo sea, cada doliente decide qué es lo que quiere representar con ese [acto simbólico]”. Esto puede ayudar a que haya una conciliación y se pueda avanzar a otras etapas del duelo que se compone de negación, ira, negociación, depresión y aceptación, de acuerdo con Elisabeth  Kübler-Ross

Además, la experta también comparte estos consejos:

  • Validar los sentimientos que se viven para de esta forma reconocerlos y trabajarlos.
  • No apresurarse en el duelo ni compararlo con el de alguien más.
  • La escritura es una excelente opción, permite expresarse libremente y auto distanciarse. También podrían realizarse otras actividades artísticas del agrado del doliente como pintar, bailar, etcétera.
  •  Buscar algún tipo de actividad que ayude con la espiritualidad como la meditación.

La integrante del Cepar destaca que una rutina saludable puede ayudar al organismo a sobrellevar mejor este proceso; eso incluye el comer bien, hacer ejercicio y tener contacto con las personas que forman parte de su grupo de apoyo ―a través de las herramientas tecnológicas―, pues el encierro podría crear estados de ánimo depresivos que pueden llevar a que la o el doliente sienta mayor enojo y culpa, sentimientos constantes en los duelos. 

Acompañar desde el respeto

Puede que el duelo no se experimente directamente, pero en determinado momento alguna persona cercana podría vivirlo; para ello es importante saber cómo brindar apoyo y qué no se debe hacer, pues muchas veces el descuido en las palabras o acciones  puede afectar a quien está viviendo el proceso.

“El acompañamiento con una escucha activa es lo principal, en una primera etapa el [o la] doliente necesitará desahogarse y hablar, esto le servirá para poder darle orden a su mente; a quienes acompañamos nos toca recibir; ellos no necesitan palabras, necesitan un acompañamiento sincero”, considera Flores Santillán. 

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Así también, durante ese proceso de escucha activa la experta recomienda evitar palabras o frases trilladas como: “Es lo que Dios quería; ya le tocaba; tienes que estar bien; sé fuerte, o échale ganas”. Otro punto importante es estar al pendiente de la persona sin invadir su periodo de duelo, porque las y los dolientes también necesitarán su espacio. 

La tanatóloga y logoterapeuta del Cepar menciona que es de suma importancia no juzgar el proceso ni invalidar los sentimientos de la o el doliente: el acompañamiento se debe dar desde el respeto a su historia y proceso.

Añade que “quien realice el acompañamiento debe intentar seguir con su rutina y que no se vuelva su todo el estar pendiente del duelo de las personas”.

Por último, Dafne Flores también recomienda el libro La rueda de la vida de Elisabeth Kübler-Ross, que podría ayudar a las persona a tener un mayor entendimiento de esta situación.

Duelo desautorizado, un tema del que poco se habla

Foto: Katie Phillips | Pixabay


Además del duelo que experimentan la familia o las amistades,
otras personas pueden sentir la pérdida de una persona aunque su relación no sea necesariamente tan cercana, y algo que ocurre muchas veces es desautorizar el duelo de otras personas porque este se mide con la cercanía, lo cual impide que se lleve el proceso de manera adecuada, explica Dafne Flores en un podcast dedicado a este tema.

Pero también puede ocurrir que las personas se desautoricen a sí mismas experimentar el dolor de la pérdida. Una forma de identificar si nos estamos desautorizando sentir ese duelo es reflexionar si no se expresa el dolor, no por negarlo o evitarlo, sino por culpa de los prejuicios de que no existía tanta cercanía; para evitar esta situación no se debe juzgar estos procesos en otras personas.

Todos los fallecimientos tienen un impacto diferente en cada persona y no se debe de medir ese proceso por el lazo sanguíneo o por la recurrencia en la que se veía a esa persona.

Otro de los duelos desautorizados son aquellos relacionados con los animales de compañía, porque al no ser humanos muchas veces la sociedad no permite que el duelo se pueda vivir de una forma honesta. Así pues, es importante ver más allá de la pérdida en estos casos y enfocarse en lo que significa esa ausencia para quien vive el duelo. 

Duelo COVID, una opción tecnológica para hacer frente a un duelo

Además de los consejos de Dafne Flores, otra opción para recibir ayuda durante este proceso es Duelo COVID, herramienta que puede contribuir a sobrellevar la pérdida de un ser querido y a la que cualquier persona puede acceder desde su computadora, celular o tablet con conexión a internet.

Esta plataforma es gratuita y solo pide al usuario que se registre con su correo electrónico, sin dar datos personales como nombre o alguna dirección. A través de un cuestionario la persona interesada puede acceder a 12 módulos que se adaptan a las respuestas de un cuestionario de diagnóstico; una vez completado el formulario se le brinda información multimedia que le puede ayudar en el proceso de duelo. 

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Alejandro Domínguez Rodríguez, director de la plataforma, explica a LADO B que esta herramienta ofrece contenidos desarrollados por psicólogos con sustento científico, que las personas pueden autoaplicarse. 

La intervención de Duelo COVID es preventiva porque se recomienda que se aplique en los primeros seis meses posteriores a la muerte del ser querido ―si la pérdida tiene más de medio año y aún afecta a la persona será necesario un diagnóstico para saber si hay afectaciones, y si el proceso deberá acompañarse por un o una especialista―; está dirigida a quienes no reciben atención psicológica, farmacológica y que no tienen antecedentes de estrés postraumático o intentos de suicidio.

En caso de que las respuestas otorgadas den indicios de que la herramienta no va serle de utilidad a la persona, esta la deriva a otras instancias de salud que pueden ayudar a las y los usuarios, cuenta el director de Duelo COVID, las cuales han sido validadas por el equipo de la plataforma. 

Este proyecto fue desarrollado por distintas instituciones como la Universidad de Buenos Aires, Universidad Internacional de Valencia, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y contó con la participación de especialistas como Anabel de la Rosa, Paulina Arenas, Sofía Martínez, Rosa Olimia Castellanos, Carlos Arzola, Esteban Esquivel, Joabián Alvarez y Flor Rocío Ramírez, por mencionar algunos. 

Cabe resaltar que los contenidos están contextualizados para la sociedad mexicana y fueron realizados por personas expertas. La plataforma es la continuación de Salud Mental COVID-19, una herramienta para ayudar a combatir los malestares derivados del confinamiento y a recuperar el ciclo del sueño que fue afectado por el encierro, de acuerdo con Alejandro Domínguez. Hasta el momento, Duelo COVID ha atendido a más de 3 mil personas, aunque no todas han terminado la aplicación de los módulos.

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Alejandro Domíguez señala que llevar el duelo de manera correcta es muy importante por las afectaciones a la salud mental que se pueden provocar sino se recibe atención en un duelo complicado. Este tipo de iniciativas, auspiciadas por los esfuerzos de distintas universidades y especialistas en psicología –así como otras disciplinas– se realizan para abonar a que la salud mental sea parte de la canasta básica de atención médica.

Es importante mencionar que no hay como tal un tiempo estimado de duelo, concluye Dafne Flores, pero si el duelo sigue presente en los seis meses posteriores a la pérdida se puede realizar un diagnóstico para saber si ese proceso está generando complicaciones a la salud mental. La tanatóloga señala que se tendría que revisar «el historial de pérdidas del doliente, su personalidad, cómo fue la pérdida, [si tiene] una red de apoyo para dar un seguimiento puntual» y evitar así que se desarrollen complicaciones como estrés postraumático, depresión o tendencias suicidas.

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*Foto de portada: Charwin Acebuche | Pixabay

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Fernando Merino Noriega