Frena: ¿nuevo virus político en tiempos de COVID?
Si no fuera porque la cultura política de calidad es todavía escasa en nuestro país, esas marchas y plantones en la ciudad de México, no deberían de llamar nuestra atención más que otras tantas que ha habido por otras causas
Por Espacio Ibero @
07 de octubre, 2020
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Mtro. José Teódulo Guzmán Anell SJ.

Nuestra universidad es indudablemente un lugar en donde circulan ideas, conocimientos, opiniones, preferencias y tendencias de todo género. Por ello es comprensible que las ideas y las opciones en el terreno político también estén presentes entre las personas que conformamos nuestra universidad Iberoamericana. Por ello, no es extraño que las preferencias políticas y sus expresiones, unas más beligerantes que otras, afloren sin mascarillas en la coyuntura actual de nuestra patria.

Fifís y chairos se remueven ahora, aunque sea virtualmente, cuando los adherentes a Frena los convocan a luchar contra la tiranía y la dictadura del poder opresor. ¿A quién hay que echarle la culpa por los muertos del COVID, por los desaparecidos, por el desempleo, la caída de PIB, etcétera? Indudablemente, al gobierno federal, y principalmente al Ejecutivo. Así de simple, así de irresponsable es la respuesta. Y todavía peor la propuesta: que renuncie el presidente de la República.

La universidad jesuita, como cuerpo pensante, con madurez académica, con doctores en ciencias y humanidades, no puede solapar ninguna provocación que atente contra una autoridad legítimamente constituida. En todo caso, la universidad está en todo su derecho de abrir foros de discusión para dilucidar esta polémica, con base en argumentos sólidos derivados de la ciencia política, social y económica.

Es un imperativo para la universidad la construcción de conocimiento que ayude a esclarecer las causas históricas y sociales, de la problemática actual y oponerse al linchamiento político de cualquier gobierno. Es intolerable que, en una sociedad democrática del siglo XXI, todavía haya grupos de ciudadanos, que solapadamente estén alentando una especie de golpe de Estado. Eso significaría un tremendo retroceso histórico para México, que no ayudaría en nada a disminuir la pobreza, la violencia y la inseguridad de todo tipo. Al contrario, lo único que provocarían sería el caos político, la ingobernabilidad y la agudización de los actuales problemas sociales de las mayorías.

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La pregunta obligada es ¿a quién le beneficia la tormenta política que quieren desatar los “desenfrenados” en vistas a los comicios del 2021? Es obvio que están ensayando la estrategia de los supuestos salvadores de México ante un dictador, y que apuestan a calentar el ambiente social y político con el miedo y la división, dentro del contexto electoral de 2021 iniciado por la clase política, con el objetivo de debilitar a la 4T y lograr recuperar cuotas de poder en el país.

Si acaso se confesaran católicos, harían caso a las exhortaciones de los sumos pontífices de la Iglesia Católica en favor de la reconciliación, la construcción de la paz con justicia y dignidad, y el respeto al bien común. Pero tal parece que estas palabras no tienen cabida en su diccionario partidista-político.

Si no fuera porque la cultura política de calidad es todavía escasa en nuestro país, esas marchas y plantones en la ciudad de México, no deberían de llamar nuestra atención más que otras tantas que ha habido por otras causas. Sin embargo, cuando el humo de estas manifestaciones en contra de un gobierno legítimamente constituido ensombrece la atmósfera del humanismo que profesa nuestra universidad, es menester reflexionar desde las ciencias sociales, tomar una posición crítica y expulsar de nuestro entorno estas expresiones que sólo confrontan, no propone y pretenden imponer y descalificar con violencia decisiones democráticas de la mayoría en el país.

*Foto de portada: Plantón de Frena/ Foto; @webcamsdeméxico | Twitter

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