Las olas del cambio educativo en México: voz de los expertos
Nuestro panorama político educativo no es alentador pero puede ser esperanzador si el nuevo gobierno toma en serio los enormes problemas educativos
Por Lado B @ladobemx
26 de septiembre, 2018
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Dra. Luz del Carmen Montes Pacheco

El panorama político educativo en nuestro país no es alentador, aunque ciertamente puede ser esperanzador si el nuevo gobierno toma en serio los enormes problemas educativos y deja la demagogia a un lado. Ya que el gran riesgo es hacer olas para que nada o poco cambie, como en periodos anteriores.

Con los embates recientes sobre la Reforma Educativa, cuya cancelación fue recientemente anunciada por el presidente electo; la puesta en marcha tanto del Nuevo Modelo Educativo en Educación Básica como los nuevos planes de estudios en nuestras Escuelas Normales (planes inacabados), sin una preparación cabal de los profesores; más el «Foro de Consulta Educativa” de cara al “Acuerdo Nacional sobre la Educación” que está organizando el gobierno entrante, el medioambiente educativo está en crisis: aguas revueltas, nubes amenazantes y aire contaminado por el ansia de recuperar el poder.

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Foto tomada de Diario Basta!

Este escenario me hizo recordar un artículo que leí hace algunos años sobre las metáforas con las que algunos expertos en cambios educativos explican la percepción de los actores implicados: huracanes, olas, ciclos y rupturas; movimientos que surgen cuando se quieren cambiar las prácticas existentes y después de cierto tiempo se regresa al punto de inicio.

Si tienes interés en el artículo, “Las representaciones del cambio educativo” de María del Mar Rodríguez Romero, da click aquí.

Algunos expertos en cambio educativo explican ese comportamiento. Jean Rudduck (1937–2007) afirmaba que se subestima el poder de la cultura escolar y que las innovaciones educativas fracasan porque estamos más preocupados por los resultados del cambio que sus significados. La falta de continuidad de la experiencia, la negación del pasado profesional de las personas y la falta de compresión a una resistencia natural, producen cambios superficiales; es decir, no se alteran las estructuras profundas de la enseñanza. Michael Fullan, tras estudiar los significados del cambio en casi cinco décadas de innovaciones educativas, afirma que el cambio no puede ser impuesto y que hay que trabajar especialmente con los profesores y con todos los actores en general para construir organizaciones que aprendan. Antonio Bolívar afirma que las innovaciones curriculares enfrentan más un cambio cultural que un cambio estructural, por lo que hay que trabajar los significados, las actitudes, los valores y las creencias de los profesores; puesto que de esta cultura depende que las propuestas se rechacen, se redefinan o se reconstruyan.

Al respecto, investigadores educativos en nuestro país opinan precisamente que en nuestras reformas no se ha dado tiempo para la continuidad, aunque por otro lado también reconocen que no hay tanta novedad en las propuestas actuales. Para Mario Rueda Beltrán, “En los hechos se desconocen todas las reformas educativas anteriores para plantear un enfoque que se presenta como algo novedoso”. Para Roberto Rodríguez Gómez el nuevo modelo educativo ha sido improvisado, no hay un diagnóstico sobre los problemas de aprendizaje y docencia y no se ha tomado en cuenta “la perspectiva histórica del cambio educativo y curricular que ha ocurrido en nuestro contexto”. De acuerdo con Hugo Casanova, la Reforma Educativa y el nuevo modelo están llenos de indefiniciones y desatinos. Sobre una posible solución, tanto para Hugo Casanova como para Roberto Rodríguez el diálogo nacional es indispensable: a nivel político y con los expertos y actores inmediatos; pero Roberto afirma, “Y ese no puede ser un diálogo simplemente formal, restringido al formato de las consultas en las que los expositores tienen cinco minutos para presentar sus reflexiones y propuestas” –¿le suena familiar?–. Según Ángel Díaz Barriga, necesitamos un modelo de evaluación formativa de la docencia.

Si quieres información detallada sobre estas valoraciones y las de otros expertos, consulta el núm. 155 de la Revista Perfiles Educativos.

Es urgente una valoración seria, y lo más precisa posible, antes de cancelar por completo la Reforma Educativa. La continuidad de los aciertos y corrección de los errores permitirá la construcción de significados necesaria para el cambio de la cultura escolar. Margarita Zorrilla, Roberto Rodríguez, Dra. María de Ibarrola Nicolín y Frida Díaz Barriga, investigadores notables en nuestro país, quienes coincidieron en un curso sobre «Problemática Educativa» en Ibero Cd. de México, organizado hace pocos días para los estudiantes del Doctorado Interinstitucional en Educación, opinan también que es necesario hacer un diagnóstico antes de cancelar la Reforma Educativa porque hay muchos elementos de continuidad.

Rompamos la idea de que pasada la tormenta vuelve la calma, pues todo seguirá igual o peor. Evitemos que, a río revuelto, haya ganancia de los grupos de poder. Conservemos la figura autónoma del INEE (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación); nunca en México habíamos tenido información fidedigna sobre nuestro sistema educativo.

Necesitamos un abordaje nacional que considere las diferencias contextuales, pero no con ponencias de una cuartilla para leerlas en cinco minutos, en donde cada quien pide para su metro cuadrado sin considerar a los otros y la totalidad. Recurramos a los expertos, demos tiempo a los cambios, apostemos a la transformación de la cultura escolar. Evitemos un “proyecto de Estado” en que la educación de nuestros niños y jóvenes esté en manos de funcionarios incompetentes y de personajes sindicales que cuidan intereses personales y no los de sus agremiados. Persigamos la tan trillada calidad de la educación, pero en donde sea posible la equidad, la inclusión y el enfoque educativo centrado en la persona.

*Foto de portada tomada de Gananci

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Lado B
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