Investigadoras del IISUE reviven el pensamiento electoral de Pablo Latapí
Por Ernesto Aroche Aguilar @earoche
26 de abril, 2018
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Dra. Luz del Carmen Montes Pacheco

[dropcap]L[/dropcap]a Dra. Lourdes M. Chehaibar Náder y la Dra. Catalina Inclán Espinosa presentaron, en la Ibero Puebla el sábado pasado (21 de abril), un análisis muy interesante del pensamiento de Pablo Latapí Sarre en tiempos electorales.

Ambas investigadoras del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM, fueron invitadas para participar al Cuarto Congreso Pablo Latapí 2018, organizado por Genera Educación, por su relación con este personaje en el mismo IISUE.

Hago un paréntesis para presentar brevemente a Pablo Latapí Sarre (1927 – 2009), para quien no sepa de él. Fue un investigador que dedicó su vida académica a la educación; formador de opinión pública sobre la educación del país a través de sus escritos, principalmente en la revista Proceso; formador de investigadores a través de la fundación y participación en diversos organismos nacionales e internacionales; y, en síntesis, incansable defensor del derecho a la educación y la justicia social.

Continúo con el relato de la exposición, las investigadoras compartieron algunos recuerdos de su interacción con Don Pablo y presentaron brevemente el marco metodológico de la revisión realizada: recuperaron sistemáticamente los textos que él escribió para la revista Proceso, sobre los escenarios electorales de 1994 y 2000. La Dra. Inclán presentó el análisis de los textos de 1994 y la Dra. Chehaibar presentó el de 2000. No pretendo, ni puedo, exponer una reseña completa del trabajo presentado, expongo algunos aspectos que rápidamente recuperé del análisis: la crítica informada que él hacía a partir de datos duros, su análisis de las plataformas electorales, el énfasis en problemas sociales que aún ahora no se han resuelto, la invitación a los lectores para un voto libre, comprometido, responsable, razonado, informado, pensando en lo que él llamaba “valores blandos”, relacionados con la justicia y la equidad; y sobre todo, la invitación que hacía Don Pablo para que los profesores siguiéramos el proceso electoral con nuestros estudiantes para el desarrollo informado de ciudadanía.

Estas ideas me provocaron el regreso a algunos textos de Latapí a la luz del proceso electoral actual.

Pablo Latapí Sarre. Foto tomada de La Jornada.

En “El sufragio de la dádiva y el miedo” (23 de julio 1994 en Proceso) habla de la limpieza del proceso para un voto libre, criticando lo que llama viciadas prácticas políticas: coacción, compra y manipulación; manifiesta que a través de medios populares se trata de inducir al elector a votar “por miedo a perder el trabajo, por presión del líder sindical o por quedar bien con el maestro de los hijos”. ¿Le suena familiar la campaña de uno de los candidatos actuales en la que se usa el miedo para inducir a que se vote por él? Miedo a perder el empleo, miedo al aumento de violencia en las calles si se“perdona” a los narcotraficantes, miedo a que ya no se enseñe inglés en las escuelas. Pero no se preocupen, no tengan miedo, él no ganará, su marca lo precede y los problemas de impunidad y corrupción que vivimos se han agravado en la administración para quien él ha trabajado.

En el artículo “De candidatos y valores” (22 de enero de 2000 en Proceso), Don Pablo pone frente a frente los valores duros (relacionados fundamentalmente con la economía) y los valores blandos (relacionados con la justicia y equidad). Resalto, por cuestiones de espacio, únicamente dos ideas “La perversión economicista de los gobiernos neoliberales trastoca la nobleza de la actividad política; suplanta la política de convicciones por la política del oportunismo” en contra parte “Queremos saber qué visiones de México tienen] los candidatos [como colectividad histórica que exige compromisos morales y demanda sacrificios, cómo entienden la justicia y su relación con el trabajo, cómo conciben la libertad de los más pobres y cómo creen que pueden ampliarse sus límites, qué significa para ellos la cultura y cómo imaginan la educación de nuestros niños y jóvenes” Y pienso que me gustaría escuchar un debate en el que se respondiera cómo podemos salir del primer escenario que hace más ricos a los ricos y aumenta la pobreza de la mayoría de los mexicanos; y cómo podemos acercarnos, aunque sea de modo aspiracional (como está formulado, al segundo escenario.

El último, “Conciliar los opuestos” (6 de agosto del 2000), después de que ganara las elecciones quien ya sabemos, Latapí escribió “En el fondo, la democracia es un esfuerzo por conciliar los opuestos, una búsqueda de equilibrios que hacen posible la convivencia entre diferentes, una negociación entre intereses divergentes, todos ellos con su propia legitimidad y razón de ser. “Saber negociar”, se dice, es la regla fundamental de la política; pero debajo de esa receta hay algo más profundo: una manera diferente de comprender la convivencia, el papel de la autoridad y los procesos de construcción del bien colectivo.” Al respecto afirmo, a casi dieciocho años de esta reflexión, que no tengo miedo por fortalecer con mi voto a la oposición, incluso independientemente de quién sea su archi-atacado candidato, usted ya sabe quién, la democracia no se construye en un sexenio, ni en dos, ni en tres, conciliar opuestos para aprender a convivir política, económica y socialmente, es un trayecto largo, pero posible.

*La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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Ernesto Aroche Aguilar