Lado B
El bien del bien: la ética y su función práctica [i]
La semana antepasada hablamos en este espacio acerca de la Responsabilidad Social (RS) y su relación y diferencia con respecto a la Ética Profesional (EP). En el fondo, decíamos ahí, se trata de dos formas o dos dimensiones de la Ética -es decir, de la búsqueda de una buena vida humana- aplicadas a la vida individual –en el caso de la EP- e institucional y organizacional –en el de la RS- que pueden enmarcarse en la ética compleja que propone Edgar Morin que tiene tres dimensiones fundamentales: la auto-ética, que se refiere a la ética personal, la socio-ética, que tiene que ver con la búsqueda del bien de la comunidad y la antropo-ética, que trata del proceso histórico de construcción del bien de la especie humana en el planeta.
Por Martín López Calva @m_lopezcalva
15 de diciembre, 2015
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Martín López Calva

@M_Lopezcalva

“…desde el punto de vista de la moral, sobre la bondad en el fondo hay poco que decir, salvo lo que todos sabemos, y es que, pese a su fama pésima, es la culminación de todas las virtudes, la más difícil y la más escondida. Bioy Casares, un escritor que juzgaba la maldad como una forma de idiotez que conduce a la desdicha, lo dijo mucho mejor: “Admiro la lucidez, pero prefiero la bondad. Acaso porque veo la maldad como deficiencia, tiendo a suponer que la bondad es el resplandeciente resultado de virtudes y talentos””.

Javier Cercas. La bondad de la bondad. En El País Semanal.

[dropcap]L[/dropcap]a semana antepasada hablamos en este espacio acerca de la Responsabilidad Social (RS) y su relación y diferencia con respecto a la Ética Profesional (EP). En el fondo, decíamos ahí,  se trata de dos formas o dos dimensiones de la Ética -es decir, de la búsqueda de una buena vida humana- aplicadas a la vida individual –en el caso de la EP- e institucional y organizacional –en el de la RS- que pueden enmarcarse en la ética compleja que propone Edgar Morin que tiene tres dimensiones fundamentales: la auto-ética, que se refiere a la ética personal, la socio-ética, que tiene que ver con la búsqueda del bien de la comunidad y la antropo-ética, que trata del proceso histórico de construcción del bien de la especie humana en el planeta.

Cuando se habla o escribe de estos temas, se tiende a pensar que se trata de discursos de buena voluntad que nada tienen que ver con “la vida real” de las personas concretas y las instituciones y sociedades realmente existentes. “Bueno, todo eso es muy bonito, pero en la realidad los seres humanos tendemos a competir y a destruir al otro con tal de que nos vaya bien a nosotros”; “La verdad es que eso de la Ética suena muy bien, pero la sociedad real es una selva donde si no dominas a los demás, los demás te dominan a ti y eso podemos verlo en la situación de injusticia, violencia y explotación que vivimos en México y en el mundo”. Estas son algunas respuestas que he encontrado al terminar de plantear estos temas a grupos diversos de profesores, estudiantes o padres de familia en todo el país.

En parte es cierto, porque como bien decía el filósofo valenciano Emilio Martínez Navarro en un taller en el que tuve la oportunidad de participar hace unos años, la Ética no es una disciplina que se ocupa del estado actual de la humanidad y la sociedad sino de la forma humana de vivir a la que aspiramos todas las personas y todas las sociedades.

Sin embargo, aunque como afirma bien Javier Cercas el artículo que inspira esta última Educación personalizante del 2015 y del que tomo la frase que sirve de epígrafe a esta colaboración, “la bondad siempre ha tenido una pésima fama…” y a la persona buena se le identifica muchas veces con idiota en un mundo envuelto en una frenética competencia por lograr sobresalir –en términos meramente económicos, políticos o de popularidad- sobre los demás, existen muchos elementos que nos sirven de ejemplo para afirmar que existe en la consciencia de toda persona y de toda institución y sociedad humanas, una tendencia a preguntarse por el bien y a buscar o al menos anhelar hacer realidad el bien en la propia existencia y en la vida colectiva.

Justamente en esta semana que pasó, después de haber leído este texto de Cercas que me dejó pensando muchas cosas sobre el tema de la Ética, ocurrieron dos hechos que fueron noticia y al menos uno de ellos se volvió viral en las redes sociales.

El primer caso es de carácter individual. Se trata del “Gran gesto de deportividad del ciclista asturiano Agustin Navarro Vidal en la carrera absoluta de Puente Viesgo…” como lo calificó la publicación Deporte_Astur y que se puede leer además de ver el video que sirve de evidencia de esta acción poco común, en Verne del diario El País.

Lo que ocurrió, dicho sintéticamente fue que Agustín Navarro, se encontró con Ismael Esteban en los últimos 100 metros de la carrera. Después de que Esteban estuvo situado cómodamente durante toda la carrera en el tercer lugar, faltando menos de un kilómetro para la meta sufrió un desperfecto en su bicicleta. Al ver que faltaba poco para la meta, se echó al hombro la bicicleta y empezó a correr hacia el final. Sin embargo, a 100 metros de llegar, Agustín Navarro lo alcanzó  pero tomó la decisión de no rebasarlo, permitiéndole ganar el tercer lugar entrando con la bici averiada a cuestas. Al finalizar Ismael le ofreció el premio por la tercera plaza que el asturiano rechazó.

[quote_box_right]Sin embargo, desde el punto de vista de la socio-ética, de la responsabilidad social que mira cuidadosa y responsablemente los impactos ambientales, sociales y culturales de las decisiones de una organización, este acto muestra congruencia y valentía y habla de que es posible pensar en un cambio posible hacia una sociedad mexicana más honesta, transparente y basada en la legalidad.[/quote_box_right]

“¡Son de otra Pasta estos chicos!” escribió la publicación deportiva que dio cuenta de este gesto extraordinario. La expresión es adecuada, aunque si vamos al fondo cabría preguntarnos si realmente son de otra pasta o más bien son de la misma pasta humana que los demás deportistas pero esa pasta no ha sido aún manipulada y deformada por el ansia de dinero, fama y poder que corrompe en gran proporción la estructura del deporte mundial.

Sí, ya sé que para este renglón muchos de los lectores estarán pensando que Navarro es un tonto y encontrando argumentos racionales que justificarían que hubiera rebasado a Esteban. Ya sé que el azar que hizo que la bicicleta de uno se averiara es una parte que también juega en el deporte y que con ese argumento no era una conducta anti-ética la de rebasarlo y ganarle el lugar en el podio. Sin embargo y tal vez por esto mismo el acto de nobleza de un ciclista que según declaró después, no se hubiera sentido bien consigo mismo de haber rebasado a su contrincante porque había sido mejor que él durante toda la carrera se vuelve un ejemplo de comportamiento ético que nos muestra el bien del bien, la posibilidad real de que las decisiones personales nobles devuelvan la nobleza al mundo del deporte y ensalcen la competencia leal y en condiciones de justicia.

El segundo hecho es de carácter institucional y organizacional. Se trata de la carta publicada por AS Deporte en la que anuncia que cancela la carrera que tenía organizada para este pasado domingo 13 de diciembre en la Ciudad de México debido a que la empresa se niega a ser cómplice de la corrupción de un funcionario público de la Delegación Benito Juárez que les exigió la entrega de noventa mil pesos en efectivo, de manera personal para no cancelar esta actividad atlética.

La cancelación de la carrera ocasionó obviamente pérdidas económicas y tal vez también un golpe a la imagen de la empresa que se comprometió a entregar las camisetas y el morral alusivos y a devolver íntegramente el monto del pago de inscripción a todos los participantes.

Los argumentos de AS Deporte son muy claros y plausibles. La empresa dice que a pesar de los daños que pueda ocasionarles la cancelación de la carrera, se niegan a participar en actos de corrupción que dañan profundamente a nuestra sociedad y a todo el país.

Sé que aunque serán menos, habrá también quienes lean esto y piensen que la empresa tomó una decisión tonta porque la cantidad exigida como soborno por el Director General Jurídico y de Gobierno de la delegación era pequeña como proporción de las ganancias económicas y publicitarias de realizar la carrera. Sin duda existirán personas que piensen que “es que las cosas son así en México” y si se quiere realizar cualquier actividad tenemos que estar dispuestos a entrar al juego de la corrupción.

Sin embargo, desde el punto de vista de la socio-ética, de la responsabilidad social que mira cuidadosa y responsablemente los impactos ambientales, sociales y culturales de las decisiones de una organización, este acto muestra congruencia y valentía y habla de que es posible pensar en un cambio posible hacia una sociedad mexicana más honesta, transparente y basada en la legalidad.

Estos son dos ejemplos ocurridos la semana pasada que nos muestran la imprescindible función práctica de la Ética personal y social. En las cuestiones éticas nos va la vida, en el sentido de la supervivencia en el planeta y en el sentido de poder vivir una existencia individual, social y planetaria que pueda llamarse realmente humana.

De manera que la Ética no es una cuestión reservada a los filósofos y a los teóricos de la educación sino un asunto concreto y práctico en el que tendríamos que empeñarnos todos si no queremos seguir viviendo predominantemente en la maldad, esa forma idiotez que conduce a la desdicha.

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[i] Con esta colaboración concluye la Educación personalizante de este año. Le deseo una muy Feliz Navidad y un excelente año 2016 a todos los lectores de Lado B. Nos volveremos a encontrar en Enero.

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Autor Lado B
Martín López Calva
Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Realizó dos estancias postdoctorales en el Lonergan Institute de Boston College. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, de la Red Nacional de Investigadores en Educación y Valores y de la Asociación Latinoamericana de Filosofía de la Educación. Trabaja en las líneas de Educación humanista, Educación y valores y Ética profesional. Actualmente es Decano de Artes y Humanidades de la UPAEP, donde coordina el Cuerpo Académico de Ética y Procesos Educativos y participa en el de Profesionalización docente..
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