Lado B
El profesor "de a pie" pilar histórico de este país
¡Sí! Así como lo lee, con todas sus letras, eso es lo que pienso sobre los profesores de mi País; desgraciada la hora en que se les incorporó a las huestes partidistas que los sangran y asfixian. Si el País está mal… no me imagino que hubiera sido de éste sin la actuación de los profesores de verdad, de esos que se la parten… que se parten el lomo cada día de su vida para servir a otros. ¡No! No creo exagerar, la vida me ha dado la oportunidad de trabajar y conocer a magníficas personas, profesores auténticos en diferentes partes de nuestro País, la conclusión en cada lugar es la misma: sin “Éstos cuates” quién sabe qué sería de la población que tiene la fortuna de encontrarlos en su camino.
Por Lado B @ladobemx
15 de septiembre, 2015
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Dr. José Guadalupe Sánchez Aviña

[dropcap]¡S[/dropcap]í! Así como lo lee, con todas sus letras, eso es lo que pienso sobre los profesores de mi País; desgraciada la hora en que se les incorporó a las huestes partidistas que los sangran y asfixian. Si el País está mal… no me imagino que hubiera sido de éste sin la actuación de los profesores de verdad, de esos que se la parten… que se parten el lomo cada día de su vida para servir a otros. ¡No! No creo exagerar, la vida me ha dado la oportunidad de trabajar y conocer a magníficas personas, profesores auténticos en diferentes partes de nuestro País, la conclusión en cada lugar es la misma: sin “Éstos cuates” quién sabe qué sería de la población que tiene la fortuna de encontrarlos en su camino.

Independientemente de: 1.- sufrir el mal trato de las autoridades educativas del País, 2.- del manoseo de las cúpulas sindicales, 3.- del hostigamiento de grupos delictivos que actúan en la zona en que trabajan, 4.- arriesgar su vida en cada desplazamiento que realiza desde su casa hasta su escuela, 5.- del desamparo de la sociedad que no solo los desconoce sino que los ha abandonado a su suerte… además de todo esto, tienen que sortear condiciones operativamente adversas para realizar su labor: Pagarle una torta y un refresco a algún alumno que se sabe no cuenta con los recursos suficientes, poner de su bolsa para llevar material al salón de clase, ser comisionado como director, recibiendo sueldo de profesor y además ser el intendente de la escuela en la que labora, ser asignado a grupo sin recibir sueldo, convertirse en gestor social de la comunidad… son solo algunas de las condiciones entre las que ese profesor pone a prueba su vocación y de seguro la fortalece.

¿Exagero? Les aseguro que no, de estos hay muchos, afortunadamente, aún existen, a pesar de todo y de las sanguijuelas que los acosan. Un rasgo distintivo de estos profesores de los que hablo, es el deseo de ser cada día mejores para realizar efectivamente su tarea educativa, me viene a la mente un grupo de tres profesores que cada fin de semana recorrían más de 11 horas de camino desde las Margaritas, cerca de la frontera con Guatemala, hasta Tuxtla Gutiérrez para tomar una clase de seis horas por la tarde de los sábados y al concluir, salían de regreso en otro viaje de 11 horas, como este caso… muchos.

Y nos atrevemos a descalificarlos, así, tan livianamente, pues que poca capacidad de análisis, posiblemente debamos dejar de ver tanta televisión y dejar de seguir a tantos opinadores profesionales y buscar la manera de informarnos; lo anterior nos posibilitaría distinguir que “ni están todos los que son ni son todos los que están” no todos son iguales, no se puede hacer tabla rasa cuando se habla del profesor mexicano, debemos aprender a distinguir que existen profesores que siendo personas como nosotros, realizan un esfuerzo tratando de promover la educación de una población que no los valora, en medio de un clima adverso en el que es visto como un criminal. Por supuesto que me estoy refiriendo a la sociedad en general, de ninguna manera a los grupos de poder que en la defensa de sus intereses han hecho todo un espectáculo el descrédito de los profesores en espera de beneficiarse de una manera u otra, pero eso sí, siempre primero.

Al revalorar al profesor, estaríamos revalorizándonos como sociedad y recuperando la esperanza de que vivir en un mundo mejor es posible; al no hacerlo, languidecemos dolorosamente y negamos la posibilidad de un futuro mejor. El reto para esta sociedad es rescatar al profesor de ese limbo en el que se le ha colocado y ayudarlo en su propio proceso de autovaloración; una sociedad al valorar a sus profesores así como a labor que desempeñan, estaría dando el primer paso hacia su liberación de la ignorancia crónica que la agobia, para concebir posibilidades de transformación del modelo de mundo que hasta hoy se nos ha señalado como inevitable.

[quote_box_left]El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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