Lado B
Las listas no avizoran ningún cambio
¿Votar o no votar? Es el nuevo imperativo de observadores y activistas políticos.
Por Lado B @ladobemx
11 de enero, 2015
Comparte
Ociel Mora

[dropcap]¿V[/dropcap]otar o no votar? Es el nuevo imperativo de observadores y activistas políticos.

¿Ir a las urnas a legitimar el sistema electoral que ha engendrado casos siniestros como el de los Abarca, en Guerrero?, ¿o cerrar los ojos ante la impunidad que ronda sobre el gremio de los periodistas, en el que cada día son más los reporteros e informadores desparecidos y encontrados muertos?

¿Ir a votar para mantener inalterable el sistema de corrupción e impunidad que ha penetrado en prácticamente todos los niveles de gobierno, y del que la actual legislatura federal no ha dicho absolutamente nada, que no sean negativas para legislar al respecto?

¿Votar por gobernadores que de manera deliberada usan el presupuesto público y el sistema de instituciones para fines que no son los de la población, ni los que protestó respetar y hacer respetar, ante el legislativo y la constitución?

Los partidos como opciones distintas de gobierna han desaparecido del mapa. No hay ninguna diferencia entre las plataformas políticas de izquierda, derecha  y centro. Todos se centran en divagaciones que no los compromete a nada.

Y si hay diferencias entre un partido y otro, es únicamente por el prurito administrativo que les exige el INE. O para presentarse ante la televisión, o para la arenga del encuentro público. Porque en cuento unos y otros protestan el cargo, en general todos actúan bajo un mismo esquema de provecho personal, de grupo y de partido, en perjuicio de los intereses generales.

¿Las llamadas reformas estructurales han mejorado en algo las condiciones de la población?

Las elecciones han dejado de ser el mecanismo para incentivar a los buenos gobernantes y castigar a los malos.

¿Debe seguirse por ésta vía, en virtud de que las votaciones y el principio de mayoría son la quintaesencia de la democracia?

¿Alguien, por ejemplo, y en términos más terrenales, se siente representado en sus intereses públicos a través de su diputado distrital y senador?

La principal quiebra del sistema político mexicano es la ausencia de pesos y contrapesos frente al poder avasallador del Ejecutivo, federal, estatal y municipal. La división de poderes es una quimera que ya no se asoma ni en la grandilocuencia del discurso.

[quote_left]¿Ir a votar para mantener inalterable el sistema de corrupción e impunidad que ha penetrado en prácticamente todos los niveles de gobierno, y del que la actual legislatura federal no ha dicho absolutamente nada, que no sean negativas para legislar al respecto?[/quote_left]

Hoy por hoy, el único freno efectivo contra los malos gobernantes no es el legislativo, ni el sistema de justicia, como manda la constitución, sino la prensa.

Por eso cada vez matan a más periodistas, y cada vez son más las sospechas apuntando hacia los gobernantes, y no a las bandas del crimen, como quiere hacer aparecer el gobierno.

¿Han visto las gesticulaciones de desprecio y malestar incontenible del gobernador Duarte, cuando es interrogado por una periodista acerca de la desaparición del último reportero del que se tiene noticia en aquella entidad?

¿Votar o no votar?

 Una de las opciones que cada vez cobra mayor popularidad entre activistas y observadores  es la que de plano propugna por  impedir que se celebren votaciones, porque en las condiciones actuales no se abriga ninguna esperanza de cambio efectivo.

Por ejemplo, en Guerrero votar por uno u otro partidos no es garantía de nada. En esa entidad la alternancia entre partidos es un hecho natural. Sin embargo, es en ese estado de “democracia partidista”, es en donde se han cometido los agravios más grandes contra la población civil después de la Revolución del 1910.

¿Votar o no votar?

Por ejemplo en el caso de Puebla a menudo se olvida que en esta entidad el PRD es gobierno. Ganó la elección con la postulación del ahora gobernador Rafael Moreno valle Rosas, hace cuatro años, en alianza con el PAN y otros partidos, y derrotó al Partido Revolucionario Institucional.

Entonces se nos prometió que, de ganar, habría un antes y un después en materia política,  en prosperidad, y crecimiento económico. A la vuelta, ni más libertades ni mayor bienestar.

Entre los especialista se afirma que las elecciones intermedias, como es el caso, son una especie de referéndum acerca del partido en el poder.

En esta elección se estaría jugando la aprobación/desaprobación del gobierno del priista Enrique Peña Nieto, en los dos años que lleva de gobierno.

Si el eventual votante se encuentra satisfecho con lo que el gobierno federal realiza en aquellas áreas que le atañen de manera directa (empleo, educación, salud, seguridad, honradez), muy seguramente lo favorecerá con su voto. Con la finalidad de mantener los beneficios.

De no estar de acuerdo con sus acciones, votará en contra y apoyará (como puede ser el caso de Puebla) a los candidatos vinculados con el gobernador Rafael Moreno Valle o los de su partido. O se abstendrá.

Otros elementos de peso son el perfil del candidato, el partido y la plataforma electoral. En el primer caso, y por lo que se puede juzgar a partir de la publicación de las listas del PRI y el PAN, se trata de candidatos anodinos. Sin ninguna representación pública. Ajenos en lo absoluto a la población, a quien se ofrecen representar en la Cámara.

Sin embargo, se ha llegado a un punto verdaderamente funesto para nuestra endeble democracia. Se dice, por ejemplo, que muchos de los que han sido enlistados es con la finalidad de garantizarles impunidad durante los próximos tres año.

Comparte
Autor Lado B
Lado B
Información, noticias, investigación y profundidad, acá no somos columnistas, somos periodistas. Contamos la otra parte de la historia. Contáctanos : info@ladobe.com.mx