Hay que ver De panzazo no tanto por su aporte cinematográfico – puesto que es evidente que en la dupla de directores predominó la visión periodística y afín a Televisa de Carlos Loret de Mola sobre la mirada de cineasta de Juan Carlos Rulfo que ha mostrado un gran talento para retratar diversas realidades en sus películas anteriores -sino por su aportación como documento que retrata con mucha crudeza lo que ocurre en diversos niveles del sistema educativo nacional.
En este documento podemos distinguir un espejo de nuestra realidad educativa, una serie de consejos prácticos y una serie de desafíos que tendríamos que asumir para cambiar las cosas.
a.-El espejo
Según leí en algún artículo, la película se iba a llamar originalmente “Ni de panzazo” y el espejo de la vida escolar y de las estructuras que sostienen el sistema educativo nacional responde más a este título que nombre que quedó al final y que afirmaría que aprobamos con el mínimo cuando en realidad somos, como decía Guevara Niebla en 1990, “un país de reprobados”.
Este espejo no nos gusta porque de muchos modos nos pinta tal como somos: Escuelas que no cuentan con el mínimo de infraestructura –instalaciones deterioradas, falta de televisión y electricidad en telesecundarias-, profesores que faltan continuamente a clases, profesores que se niegan a dar clases por meses por razones políticas, plazas que se heredan o se venden, docentes capaces que no tienen el reconocimiento y el apoyo para realizar su labor, directores que no tienen autoridad real para remover a malos docentes, una secretaría que no sabe ni siquiera cuántos maestros hay en el país, una líder sindical que se niega a rendir cuentas sobre los recursos que recibe “por estrategia política”, presidentes de la república que desde hace cuarenta años hacen hermosos discursos sobre la relevancia de la educación pero han convertido al sistema educativo en elemento de control corporativo con fines electorales, etc.
No nos gusta y sin embargo, en lugar de negar ese espejo y pretender que nos diga que tenemos el sistema educativo “más hermoso del mundo”, es indispensable empezar por reconocernos en esas imágenes y tomar conciencia de que es momento de empezar a exigir y a construir un cambio.
b.-Los consejos
“Si eres alumno, a pesar de todo no dejes de ir a la escuela”, “si eres docente, no dejes a tus alumnos sin clases, prepárate”, “si eres funcionario, no conviertas la educación en un asunto político”, etc. Consejos simples para realidades complejas, recetas para paliar una realidad que debe revolucionarse. De panzazo incluye estos consejos en los minutos finales, como si se tratara de no dejarnos con tan mal sabor de boca, como si se requiriera un final de telenovela después de una tragedia como la que acabamos de ver.
Añade un consejo más, que me parece también cuestionable: La solución pasa por más horas de clase al día y más días de clase al año. Pero uno se pregunta después de ver lo presentado en la película: ¿Más horas del mismo sinsentido? ¿Más días de clase perdidos miserablemente porque los maestros no se presentan o porque asistiendo no tienen la preparación, la capacidad y el interés de que los alumnos aprendan?
En lo personal pienso que así como De panzazo plantea que la crisis educativa no es problema de más dinero sino de invertirlo mejor, de la misma manera el problema no es de más tiempo, sino hacer que el tiempo sea más significativo y genere aprendizaje real para los alumnos.
c.-Los desafíos
Pero más allá de estos pocos minutos finales donde se plantean estos consejos simples, De panzazo nos plantea a lo largo de todo ese espejo en el que se refleja nuestra profunda problemática educativa una serie de desafíos que es hora de empezar a enfrentar si queremos hacer algo para cambiar la realidad de este país.
Docentes: Crear un sistema educativo que confíe en los profesores y les permita tener autonomía y no solamente “cumplir instrucciones”, establecer procesos de formación y actualización del profesorado que realmente cumplan con las necesidades del mundo global y establecer mecanismos eficientes y pertinentes de evaluación para el ingreso, permanencia, actualización, estímulo, promoción y remoción de los docentes.
Directores escolares: Delegarles autoridad para la toma de decisiones en su centro educativo, incluyendo las de remoción o cambio de docentes que no estén cumpliendo satisfactoriamente con sus responsabilidades. Formarlos para una gestión educativa de calidad.
Padres de familia: Promover una auténtica participación social en la educación, formando a los padres de familia para que asuman la corresponsabilidad que les corresponde en la educación de sus hijos.
Sindicato: Restructurar a fondo el sindicato de maestros para que se ocupe de sus tareas esenciales de defensa y promoción de los derechos de sus agremiados y sea un espacio democrático, transparente y que rinda cuentas efectivas sobre los recursos que recibe.
Autoridades: Promover una restructuración de fondo del sistema educativo que permita una revisión y reorientación del uso del presupuesto asignado, construir un sistema educativo de alta complejidad, romper con los acuerdos corporativos que le delegan prácticamente el gobierno de la educación al sindicato.
Una escena impactante en De panzazo ocurre en una escuela rural de Guerrero en la que cuando se les pregunta a los niños por lo que piensan de la educación que reciben, reina un silencio total y aunque hay intentos de algunos por decir algo, no pueden. Este es el mayor desafío del cambio educativo que se plantea como urgente: el desafío de darles la voz a los niños y niñas de México, de hacer que la escuela los capacite para decir su palabra.
*Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala y académico numerario en la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha hecho dos estancias postdoctorales por invitación del Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007) y publicado diecisiete libros, cuarenta artículos y seis capítulos de libros. Actualmente es coordinador del doctorado interinstitucional en Educación en la UIA Puebla. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel 1), de la Red Nacional de Investigadores en Educación y Valores (REDUVAL), de la Asociación Latinoamericana de Filosofía de la Educación (ALFE) y de la International Network of Philosophers of Education (INPE). Trabaja en las líneas de Filosofía humanista y Educación, Ética profesional y Pensamiento complejo y Educación. Ha trabajado como formador de docentes en diversos programas y universidades desde 1993.
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