En enero de 1946, Albert Einstein asistió a una conferencia entre personalidades políticas y académicas en Princeton, Nueva Jersey, en la que se discutió el alcance pacifista de la que se conocería como Organización de las Naciones Unidas. Aunque el físico votó en las mociones de la reunión, se mantuvo callado todo el tiempo. Durante un receso, una periodista lo abordó con una pregunta. “Doctor Einstein, ¿por qué cree que cuando la mente del hombre se ha extendido hasta el punto de descubrir la estructura del átomo, no hemos podido idear los medios políticos para evitar que el átomo nos destruya?». Albert respondió: “Es simple. Porque la política es más difícil que la física”. Este mes se cumplen 75 años de esta contundente y precisa respuesta.
Mientras tanto, en el México del siglo XXI hay quienes creen que cualquier científico o científica de carrera tiene la capacidad suficiente para desempeñar cargos públicos y administrativos con la misma disciplina con la que elabora sus protocolos de investigación. Y que son ajenos a cualquier filiación ideológica. Esto ha traído las más diversas consecuencias. Por supuesto hay notables ejemplos que pueden contradecir esta idea, pero son los menos.
Cuando leo el
Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021-2024(Peciti), que se puso en marcha el 28 de diciembre del 2021, un día en el que ya todos estaban de vacaciones y tras dos años sin hacerle enmiendas o correcciones, no dejo de pensar que, cuando no se tiene claridad en los objetivos y la política se centra en lo táctico, la posibilidad de falla en la estrategia es muy grande.
Estas son algunas noticias de la ciencia que me gustaría compartir con ustedes.