Indignación internacional por el trato a activistas de la flotilla Global Sumud

Al menos seis países han convocado este miércoles a embajadores israelíes para exigir explicaciones tras la difusión de un video publicado por el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, en el que se observa a activistas de la flotilla Global Sumud sometidos a posiciones de estrés, arrastrados e insultados dentro de un centro de detención en Ashdod, el puerto israelí ubicado entre la ciudad de Tel Aviv y la franja de Gaza.

El video fue grabado después de que la Marina israelí interceptara las embarcaciones de la Flotilla en aguas internacionales, al oeste de Chipre (aproximadamente a 400 km de distancia de Israel). Las autoridades israelíes anunciaron el martes 19 de mayo haber tomado control de las 68 embarcaciones que integraban la flotilla con destino a Gaza. Según el mismo reporte oficial, los 430 activistas fueron trasladados a territorio israelí, donde se les permitiría contacto con representantes consulares de sus países.

Sin embargo, tras ser llevados a un centro de detención en Ashdod, los activistas fueron exhibidos en un video difundido por el propio Ben-Gvir en la red social X, acompañado del mensaje: “Así recibimos a los simpatizantes del terrorismo. Bienvenidos a Israel”.

Las imágenes muestran a agentes israelíes, algunos encapuchados, sometiendo a varios detenidos, obligándolos a permanecer arrodillados mientras eran inmovilizados y esposados. Posteriormente, se observa cómo son conducidos bajo custodia al interior de un almacén, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. En ese lugar se filmó el video donde Ben Gvir entra ondeando, la bandera blanquiazul, mientras los activistas están en el piso.

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La difusión de las imágenes ha provocado una inmediata reacción diplomática en Europa y América del Norte. Varios gobiernos calificaron el trato como “humillante” y contrario a la dignidad humana. Italia, Francia, Canadá, Bélgica, Países Bajos y Reino Unido convocaron a representantes diplomáticos israelíes para pedir explicaciones y, en algunos casos, disculpas oficiales. 

Un cuarto de siglo de intentos por romper el cerco a Gaza

Las flotillas humanitarias hacia Gaza no son un fenómeno nuevo. Desde los años 2000, diversas misiones marítimas han intentado llevar ayuda humanitaria a la Franja con el objetivo de desafiar el bloqueo. La gran mayoría de las flotillas, sin embargo, han sido detenidas por la Marina israelí, que sostiene que el bloqueo busca impedir el ingreso de armas a Hamás.

Uno de los episodios más notorio ocurrió en 2010 con la llamada “Flotilla de la Libertad”, encabezada por el buque turco Mavi Marmara. En aquella operación, comandos israelíes abordaron la embarcación en rápel en aguas internacionales, lo que derivó en un enfrentamiento armado contra los tripulantes desarmados. El operativo dejó diez activistas muertos y decenas de heridos, provocando una grave crisis diplomática internacional y fuertes condenas de organismos de derechos humanos.

Desde entonces, las organizaciones civiles han impulsado cerca de 30 expediciones marítimas con el objetivo de romper el bloqueo y entregar ayuda humanitaria. La reciente Flotilla Global Sumud, creada en 2025 durante la guerra en Gaza, ha sido el mayor intento coordinado en años recientes, reuniendo decenas de embarcaciones y cientos de activistas de más de 40 países. Y aunque contó con apoyo ciudadano y visibilidad mediática, las embarcaciones fueron interceptadas y sus tripulantes detenidos y posteriormente deportados.

Israel y el respeto a los Derechos Humanos de todos

Las imágenes difundidas por Ben-Gvir muestran a los activistas tendidos en el suelo, obligados a permanecer de rodillas y con las manos sujetas mediante bridas plásticas. En otra escena, aparecen arrodillados sobre una superficie metálica, rodeados por contenedores y alambre de púas, mientras suena el himno israelí, Hatikva. Al final del video se escucha a una mujer pedir ayuda mientras el ministro comenta frente a la cámara: “No se preocupen por sus gritos”.

Al respecto, el Ministerio de Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, evitó confirmar si las escenas corresponden a procedimientos estándar o si fueron preparadas específicamente para la grabación y remitió las preguntas al Servicio Penitenciario. Sin embargo, criticó a su compañero de coalición, afirmando que Ben-Gvir “no representa el rostro de Israel” y que su conducta “ha dañado deliberadamente la imagen del país”. Mientras el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, calificó la acción como “irresponsable” y aseguró que no refleja la política oficial del gobierno.

La tensión diplomática ha llevado incluso al primer ministro Benjamin Netanyahu a marcar distancia respecto a Ben-Gvir. Aunque reafirmó el derecho de Israel a defenderse, impidiendo la llegada de flotillas a Gaza, sostuvo que la actuación del ministro “no está en línea con los valores y normas del país” y ordenó acelerar la deportación de los activistas.

Desde la primera de las flotillas organizadas durante la guerra en Gaza, organizaciones participantes y observadores internacionales han denunciado un patrón de creciente dureza en el trato hacia los activistas tras las interceptaciones. Señalando que las detenciones han adquirido una dimensión cada vez más coercitiva, marcada por la difusión pública de imágenes de los detenidos bajo custodia armada. Este incremento en la brutalidad del trato a activistas y la despreocupación porque estos abusos sean públicos es evidencia de que no existen consecuencias internacionales significativas. Esto extiende el margen de actuación arbitraria de las autoridades israelíes bajo el argumento de seguridad y autodefensa, mientras las leyes internacionales se ven atropelladas.

Al mismo tiempo, el incidente de los activistas en el centro de detención resalta lo que investigaciones y reportes de distintas organizaciones han documentado y reportado sobre las condiciones de abuso a palestinos en centros de detención y prisiones israelíes desde hace años. Esto exige que se mantenga abierto el debate internacional sobre el apego de Israel a los estándares de derechos humanos de la población palestina, tanto dentro del sistema penitenciario como en la Franja de Gaza, donde tiene control total, en Cisjordania y en Jerusalem.

Por ello, la atención diplomática centrada exclusivamente en el trato a ciudadanos extranjeros resulta insuficiente si no se incorpora a una mirada más amplia sobre el conjunto del sistema de detención israelí en el que han sido documentados y reportados abusos severos a prisioneros y detenidos palestinos bajo impunidad casi generalizada y el apego del país hebreo a los derechos humanos y leyes internacionales.

Bilha Calderón: