Lado B
"Riot Grrrl: El grito rebelde de una generación"
Por Lado B @ladobemx
30 de junio, 2024
Comparte

Melisa Mancines Sánchez | Girl Up México

@melya9.0 

La música no solo nos da la oportunidad de expresar nuestra visión del mundo, sino también la oportunidad de cambiarlo. Durante la década de 1970, el punk surgió como una forma de protesta y rebeldía que pretendía ser la voz de las subculturas y desafiar lo establecido. Era un género político, expresaba el descontento social y se convirtió en toda una cultura. Es el epítome de la música revolucionaria.

No obstante, el género fue excluyente hacia las mujeres. Era hecho por y para hombres, mientras que las artistas luchaban por ser parte de la escena y hacer escuchar su voz. Una revolución que mantenía a las mujeres al margen, sin duda, era una revolución incompleta. Las mujeres decidieron crear un espacio para ellas, sin la mirada masculina que las minimizaba, sexualizaba y veía como musas. Así fue cómo, en la década de 1990, surgió el movimiento Riot Grrrl.

También puedes leer: Explorando la vulnerabilidad de la maternidad

Todo comenzó con los fanzines, revistas que reproducían la filosofía “do it yourself” (hazlo tú mismo), dejando de lado la producción prolija y profesional para priorizar únicamente la autoexpresión. De este modo, los fanzines eran autopublicaciones caseras, reproducidas por fotocopiadora que propagaban los mensajes de la cultura punk. Cuatro mujeres comenzaron a utilizar este medio para reclamar el sexismo que dominaba el género: Kathleen Hannah (probablemente la máxima representante del movimiento), Tobi Vail, Allison Wolff y Molly Neuman. Ellas crearon el zine «Riot Grrrl!», aunque antes ya habían formado las bandas Bikini Kill (Hanna y Vail) y Bratmobile (Wolfe y Neuman).

El nombre del movimiento fue inspirado por Jen Smith, miembra de la banda Bratmobile. En una ocasión, le comentó a sus compañeras que las mujeres debían iniciar un disturbio (en inglés “riot”) similar a los de las protestas raciales de la época. Además, las tres “r” creaban la onomatopeya de un gruñido, que plasmaban la rebeldía que estaría siempre presente en su movimiento.

El manifiesto Riot Grrrl se publicó en el Bikini Kill fanzine en 1991 y expresaba las ideas principales de la corriente musical: alejarse de los estándares masculinos; crear un espacio seguro para las mujeres en el que se pudiera luchar contra el sexismo, racismo, homofobia y discriminación; crear medios de mujeres y para mujeres; acompañar y apoyar a otras mujeres en lugar de competir contra ellas; reconocer el arte femenino, crear y ser la revolución que deseamos ver.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por FeminUN (@feminun)

Además de los zines, para expandir el mensaje y crear comunidad se necesitaba música, el verdadero medio de unión entre todas las mujeres que simpatizaban con el  movimiento. De tal manera surgieron muchas bandas que replicaban los ideales revolucionarios del Riot Grrrl en sus canciones, Sleater-Kinney, Huggy Bear y L7. Durante los conciertos de Bikini Kill, Kathleen Hannah, líder y vocalista, llamaba a las mujeres al frente, mientras que los hombres debían permanecer atrás como una medida de protección contra agresiones sexuales y para darles el protagonismo: este era un espacio para ellas. 

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Indie Hoy (@indiehoy)

En un contexto en el que se hablaba de un “posfeminismo”, pues la lucha por los derechos de la mujer ya no era necesaria, según los políticos de la época, las riot grrrls expresaron en sus letras  inconformidad con la situación, pues la violencia contra las mujeres estaba en auge. La cultura de la violación se manifestaba cada vez más en la sociedad y la banda 7 Year Bitch escribió Dead men don’t rape como forma de protesta. De esta forma, las riot grrls lucharon  desde la trinchera musical: canción tras canción, concierto tras concierto y zine tras zine.

La importancia de la revolución Riot Grrrl es inmensa, e incluso hay quienes la consideran el origen de la tercera ola del feminismo a nivel mundial. Cambió el ambiente para las mujeres en la música y abrió el camino para futuras artistas, como Fiona Apple y Alanis Morissette, quienes lograron ser más aceptadas hasta llegar a un espacio mainstream. En la actualidad, bandas como Pussy Riot  en Rusia y Margaritas podridas en México continúan con el movimiento en diferentes partes del mundo. 

El Riot Grrrl debe permanecer vivo, pues su espíritu rebelde y revolucionario está en cada una de nosotras, recordándonos que la música y el arte en general son el mejor instrumento para hacer un cambio. Podemos inspirarnos en todas aquellas chicas del disturbio y ser una más de ellas, hacer que nuestra voz sea escuchada y escuchar a nuestras compañeras: crear nuestros propios espacios, nuestra revolución.


Foto principal: Harry Shelton en Unsplash

* Melisa Mancines Sánchez es parte de la comunidad de Girl Up México, una organización liderada por juventudes que capacitan, inspiran y conectan con otras activistas por la igualdad de género. Haz clic aquí para leer más sobre Girl Up México y su trabajo impulsando a jóvenes agentes de cambio.

Comparte
Autor Lado B
Lado B
Información, noticias, investigación y profundidad, acá no somos columnistas, somos periodistas. Contamos la otra parte de la historia. Contáctanos : info@ladobe.com.mx