Lado B
¿Por qué la tercera ola COVID ha sido menos grave?
Desde el inicio de la pandemia, en febrero de 2020 a la fecha, el sistema de salud en México se ha enfrentado al paso de tres olas de contagios. Y aunque hoy se habla de más contagios y muertes, las tasas de incidencia han disminuido. Te contamos la razón
Por Daniel Cruz Cortés @DanielCortesMx
07 de septiembre, 2021
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Entre diciembre del 2020 y enero de este año la segunda ola pandémica golpeó a México con una gran fuerza mortuoria. Se contaron por miles las personas que perdieron la vida a causa de la COVID-19, la enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2. La tercera llegó hace un par de meses con un mayor nivel de transmisión provocadas por las mutaciones del virus. Lo que no aumentó fue la letalidad, tampoco la gravedad de las personas contagiadas, de acuerdo con información pública consultada por este portal. 

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La tercera ola que cruza el país no ha terminado, pero viene en franco descenso desde hace tres semanas. De acuerdo con información de datos abiertos de la Secretaría de Salud federal, el punto más alto de contagios, hasta el momento, se experimentó el pasado 9 de agosto, con una cifra histórica de 24 mil 300 resultados positivos a SARS-CoV-2 en un solo día.

Previamente, durante la primera ola se alcanzó el punto máximo el 20 de julio, con 9 mil 128 personas confirmadas en un lapso de 24 horas; en ese momento, la positividad se estableció en 48 por ciento, es decir, de las 868 mil 58 pruebas realizadas hasta ese momento en el país, 417 mil 48 habían arrojado un resultado positivo al virus SARS-CoV-2.

En la segunda ola el día que más contagios se registraron fue el 11 de enero pasado, cuando el registro oficial contabilizó un total de 20 mil 757 con resultado positivo al virus, en esa fecha el índice de positividad fue de 43.9 por ciento; actualmente dicho índice descendió hasta 35.7 por ciento.

Las defunciones, por su parte, han disminuido de manera similar a la positividad con las diferentes olas. 

El día con mayor número de fallecimientos registrados en la primera ola, sucedió el 21 de julio de 2020, con 838 decesos a causa de COVID-19, por primera vez, la letalidad llegó a 13.8 por ciento

En la segunda ola, el pico ocurrió el 20 de enero de 2021, con mil 457 personas fallecidas debido a la enfermedad producida por el nuevo coronavirus, a pesar del incremento la letalidad registrada ese día fue de 9.6 por ciento

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En la ola que atravesamos actualmente, el día más mortal fue el pasado 18 de agosto cuando lamentablemente murieron 712 personas debido a problemas derivados de dicha patología, para ese momento el índice de letalidad se estableció en 7.9 por ciento.

Menos hospitalizaciones, menos graves

Otro factor determinante en la medición de la gravedad de las olas, es la cantidad de personas hospitalizadas en camas generales, así como aquellas destinadas a procedimientos de respiración mecánica asistida y cuidados intensivos (UCI). 

Acá tomamos como referencia la información que día con día ofrece la secretaría de Salud de Puebla. Con ese indicador, durante la segunda ola la entidad registró un máximo de hospitalizaciones (generales y cuidados intensivos) el 28 de enero de 2021, con mil 428 camas ocupadas. Por su parte, en esta tercera ola, el 31 de agosto se alcanzó un máximo de mil 22 personas hospitalizadas en todo el estado.

Hasta una sexta ola

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Foto: Marlene Martínez

LADO B platicó con Erick Azamar Cruz, médico de profesión, Doctor en salud pública y asesor médico de la Secretaría de Salud de Oaxaca, para hablar sobre el comportamiento de las curvas de propagación del virus SARS-CoV-2 y su contagiosidad, así como las defunciones y la cantidad de personas hospitalizadas por COVID-19.

El funcionario cuenta a LADO B que la gravedad de las olas es principalmente definida por factores como: inmunidad colectiva adquirida, avance del proceso de vacunación y comportamiento social. Y aunque estas parecen registrar comportamientos similares, ninguna se vive de la misma forma.

Al respecto, el académico declara que aunque “al inicio [de la pandemia], echamos mano de las experiencias de otros lados [países]”, la población mexicana tiene características particulares de carga genética, endémica y cultural, que la ponen en mayor o menor vulnerabilidad contra distintas enfermedades; lo mismo ocurre con el resto del mundo.

Pero vamos por partes, ¿de qué hablamos cuando hablamos de olas de contagios? De acuerdo con el Maestro en Salud Pública de la Universidad de Santiago de Chile, Christian García Calavaro, las llamadas olas de contagios, reflejan la acumulación de casos en un tiempo y lugar determinado; su comportamiento es exponencial, es decir, de forma proporcional y continua al valor inicial y se caracteriza por un incremento ascendente al inicio, posteriormente se establece un pico y este culmina con la disminución paulatina de casos.

Al respecto, el Doctor Azamar Cruz asegura que en el contexto mexicano, dicho control ha sido marcado principalmente por la inmunidad obtenida a partir del proceso de vacunación del 46.8 por ciento de la población mayor a 18 años, con al menos una dosis y la que se adquiere después de haber tenido COVID-19.

En lo sucesivo, el médico asegura que no solo habrá una cuarta ola, sino probablemente hasta una quinta o sexta, porque es natural que haya brotes periódicos de cualquier enfermedad. Como es el caso de aquellas patologías estacionales como la influenza, menciona. Sin embargo, asevera que la comunidad científica está empezando a considerar la probabilidad de que la tercera ola podría ser la última con estos índices de gravedad.

Situación hospitalaria actual

¿Por qué la tercera ola COVID ha sido menos grave?

Foto: Olga Valeria Hernández

Sobre el panorama que viven los hospitales del país actualmente, el encargado de la reconversión hospitalaria de los servicios de salud de Oaxaca asegura que las salas médicas están siendo principalmente acaparadas por personas jóvenes, personas adultas jóvenes y gente que no ha sido vacunada (ni siquiera con una dosis), además enfatiza un considerable incremento en el número de niñas y niños contagiados.

Pero la realidad que muestran los números nacionales o incluso los estatales hablan de situación generalizada, pero toda generalización está llena de detalles y particularidades.

El Sistema de Información de la Red de Infecciones Respiratorias Agudas Graves, la red hospitalaria pública que concentró la atención COVID llegó a registrar más de 10 hospitales en Puebla con ocupación del 100 por ciento, saturados.

Uno de esos centros de atención médica saturado fue el Hospital General de Zona número 20 de La Margarita, al sureste de la capital poblana. La Red IRAG lo reportó al 100% por varios días a finales de agosto y principios de mes.

Una médica especialista ubicada en zona de atención COVID contó a este portal, con la condición de mantener su nombre bajo resguardo, que más allá del número de camas como indicador, la saturación impacta en la posibilidad de atención e incluso aumenta el riesgo del personal de salud.

Esto, pues provoca suministro de equipo de protección como cubrebocas y caretas deficientes y de menor calidad; falta de atención en el triage (clasificación y asignación de prioridad de atención), insuficiencia de camas, sobrecupo y falta de conciencia social sobre la intensidad de la pandemia.

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Sobre el área de triage [espacio destinado al primer contacto con pacientes con sospecha de tener COVID-19], la médica asegura que inicialmente se definió una capacidad máxima para atender a 100 personas, sin embargo, hoy hay cerca de 200 pacientes esperando ser atendidos y atendidas. 

Así, afirma, La Margarita se encuentra en estado de colapso nuevamente, tal como se vivió durante la segunda ola de contagios desde diciembre de 2020, hasta principios de 2021.

La frecuencia de pacientes con sintomatología directamente relacionada a la del nuevo coronavirus que llegan a La Margarita, es principalmente abanderada por personas jóvenes y personas que no han recibido ninguna dosis de vacunas, confirma a LADO B.

Por su parte, asegura que la gravedad de la ocupación hospitalaria no puede medirse únicamente por el índice de personas intubadas o bajo un esquema de cuidados intensivos. Afirma que, en la realidad, hay quienes tienen el requerimiento de asistencia ventilatoria, sin embargo, el instituto no cuenta con los recursos necesarios para brindar dicha atención a todas las personas que lo necesitan; además, hay quienes se resisten a ser colocadas en una cama con estas características y de esa forma, se empeora su condición, asegura la profesional de la salud.

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Sobre el posible colapso de unidades médicas de tercer nivel, la médica comparte a LADO B que, en La Margarita se vive una crisis respecto a la cantidad de camas disponibles y espacios dignos de hospitalización: “El espacio físico [de atención] te puedo contar que he visto que no es una cama como tal (…) es una sábana en el suelo donde pueden tener a alguien grave (…) Para mí, es inhumano que una persona gravemente enferma tenga que estar en una sábana en el suelo”.

¿Qué sigue?

El Doctor Azamar Cruz comparte a LADO B que los principales retos del Estado deben ser: priorizar la atención primaria de la salud, es decir, establecer medidas que prevengan e impidan el desarrollo de ciertas patologías y acelerar el proceso de vacunación. Al respecto, el especialista en salud pública afirma que ¨Tarde o temprano nos vamos a enfermar (…) es lo esperado¨, además, asegura que tal como ocurre con otros padecimientos como la influenza, los brotes de COVID-19 se presentarán de forma estacional y lo estimado sería que disminuya su magnitud sucesivamente.  

En ese sentido, el experto agrega que aún durante la pandemia, los servicios de salud han permanecido atendiendo a pacientes con diversas comorbilidades como: inmunodeficiencia, hipertensión, obesidad, cáncer e incluso enfermedades como lepra o tuberculosis, entre otras.

Dicho esto, el médico hace énfasis en la necesidad de reforzar las medidas de prevención de enfermedades a escala masiva. Hoy en día, prácticas comunes como el correcto lavado de manos o el uso adecuado del cubrebocas, siguen estando fuera del alcance y del conocimiento de un gran porcentaje de la población; la salud pública debe ser siempre, una prioridad indiscutible, añade.

Para la médica especialista consultada por LADO B, es indispensable corregir y concientizar el comportamiento social. Asegura que en los últimos meses, la población ha decidido minimizar los efectos de la pandemia y ha continuado saliendo ignorando las medidas de protección sanitaria, a sabiendas de que no han sido inmunizadas, tampoco. Comparte, además, que el ejemplo debe ser proyectado por el Estado y sus representantes: ¨Si la gente supiera la situación real, si tuviera imágenes o la información clara de lo que vivimos nosotros aquí, pues creo que no estarían tan confiados¨, asevera.

Las formas más próximas y adecuadas para aminorar los efectos de la COVID-19 en la población: vacunarse, modificar el comportamiento social encabezado por la apatía y emplear las técnicas adecuadas de protección sanitaria: correcto lavado de manos constante, usar cubrebocas (sin válvulas) y permanecer con al menos un metro de distancia entre personas, medidas que han sido avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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*Foto de portada:

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Autor Lado B
Daniel Cruz Cortés
(He/Him/Él) De la Ciudad de México, pero adoptado por Puebla. Estudio Comunicación en la BUAP. Me gusta hablar, escribir, hacer radio y estar en permanente estado de aprendizaje. Me apasiona el periodismo, la comunicación política y el cambio social. Con el objetivo de mantener y defender siempre el derecho a la libertad de expresión e información.
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