Lado B
Cuando aparecen las y los desaparecidos
El plantón del colectivo “Voz de los desaparecidos”, que estuvo durante más de un mes afuera del Congreso, logró que en Puebla la opinión pública reconozca la crisis de desapariciones y que personas solidarias se sumaran a la lucha contra la falta de acciones del gobierno
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
30 de agosto, 2021
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En Puebla, las personas desaparecidas han ido apareciendo poco a poco. Ahora están en los medios, en las paredes, en las calles y en la realidad poblana, gracias al esfuerzo y lucha de sus familias, quienes no han dejado de organizarse, movilizarse, y recientemente instalaron un plantón durante 43 días afuera de la sede del Congreso.

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La calle 3 poniente es casi el corazón del Centro Histórico, y su acceso vehicular permaneció cerrado mes y medio porque decenas de personas del colectivo “Voz de los desaparecidos” se instalaron afuera de la sede del poder Legislativo para pedir la aprobación de la propuesta de ley local en materia de desaparición.

María Luisa Núñez, fundadora del colectivo, dijo a LADO B que al principio no pensaban hacer el plantón. Nadie esperaba que, tras más de un año de incumplir su promesa, las y los legisladores volvieran a omitir el tema y no dieran respuesta, así que ese 15 de agosto, durante la última sesión ordinaria, tuvieron que hacer algo ante la cerrazón que enfrentaron.

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“Nos vimos obligados a instalarnos ahí, nos quedamos esperando que salieran pero al darnos cuenta que ya no había nadie en el Congreso (…) tuvimos que reaccionar de inmediato, les dijimos que aquí nos íbamos a quedar hasta tener respuesta, y aquí nos vamos a quedar (refiriéndose al día que instalaron el plantón)”, cuenta María Luisa.

El plantón del colectivo “Voz de los desaparecidos” logró que en Puebla la opinión pública reconozca la crisis de personas desaparecidas

Foto: Marlene Martínez

Ese 15 de agosto no tenían nada, ni siquiera una casa de campaña. De momento empezarían a llegar personas a prestar casas de campaña, lonas, colchonetas, cobijas, sillas, comida. La ayuda fluyó espontánea y casi instantáneamente y día a día fue creciendo, el plantón fue tomando forma y se sumaron nuevas personas.

Después de la aprobación de la ley el pasado 24 de agosto, el colectivo levantó el plantón el sábado 28, dos días antes de conmemorar sus primeros tres años de existencia. Ese mismo día por la tarde se hizo una comida de despedida y agradecimiento, y al final las familias dieron un mensaje a los medios de comunicación donde dieron las gracias a las personas solidarias; levantaron el plantón sin tristeza, y con mucha fuerza para seguir buscando a quienes faltan. 

La solidaridad que se expande

Este 30 de agosto durante la marcha conmemorativa del tercer aniversario del colectivo, misma fecha que el Día internacional del detenido desaparecido, algo cambió en las calles. Se notó que las familias ya no eran las mismas después de convivir día a día entre ellas y también con decenas de personas solidarias que se fueron sumando a su lucha.

Vicky Rosales, mamá de Nadia Guadalupe Morales Rosales (desaparecida el 27 de octubre de 2017 en Puebla capital), dice entre risas que ella sí extraña el plantón. En la entrada del kiosco del Paseo Bravo, al terminar la marcha, Vicky, cuenta que fue la primera vez que ha hecho un plantón en su vida, y describe la experiencia como algo muy bonito. 

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“Prácticamente se hizo como una familia. Yo considero a todos los que estuvieron en el plantón mi familia, me siento más unida a ellos y siento que ya no estoy sola porque ya tengo mi nueva familia y siento que poco a poco nos vamos tomando de la mano y vamos a salir adelante”, cuenta.

El plantón del colectivo “Voz de los desaparecidos” logró que en Puebla la opinión pública reconozca la crisis de personas desaparecidas

Foto: Marlene Martínez

Las familias reconocen que hubo altibajos y tensiones. Claro que hubo desacuerdos, y problemas que resolver; sufrieron el aire, las lluvias, los problemas para ir al baño, pero las ganancias fueron mucho mayores, pues la convivencia, coinciden, era como estar con “una verdadera familia”. Todas coinciden en eso: el plantón sí marca un antes y después en cuanto a la visibilización de las desapariciones en Puebla.

El plantón nunca fue un lugar triste. Al contrario, pareciera que en ese lugar ninguna de las personas presentes había sufrido el calvario de perder a un ser querido, de hacer corajes diarios con las instancias de gobierno, de tener que suplir las labores del Estado o de hasta perder relación con amigos y familiares. 

Lo que se vivía ahí era mucha alegría, mucho ánimo. Como si cada persona nueva que se acercara a ayudar llegara a compartir su energía y con eso recargara las baterías de quienes llevan meses o años tocando todas las puertas y buscando en lugares imposibles a sus seres queridos. 

El plantón del colectivo “Voz de los desaparecidos” logró que en Puebla la opinión pública reconozca la crisis de personas desaparecidas

Foto: Marlene Martínez

Colectivas feministas, de movilidad, artistas y curiosos se acercaron a dar talleres de todo: primeros auxilios, separación de residuos, grabado, bordado, poesía. De todo se hizo en ese plantón. Las familias bromeaban, decían que se levantarían temprano para tener clase de zumba, se contaban chistes, incluso algunos se pusieron apodos. El plantón fue el centro de recarga de fuerzas, resistiendo ante un Congreso que permaneció cerrado en todas las formas posibles.

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María Luisa dice que se ganó mucho más de lo que se perdió. Si bien la ley que se aprobó es la que fue impuesta por el Ejecutivo Estatal (como ya lo señalaron varias veces especialistas y colectivos), ahora más que nunca las familias saben que no están solas. Y saben que su lucha todavía no acaba: en este camino en la búsqueda de justicia y para encontrar a sus seres queridos, se van agradecidas y fortalecidas más que nunca.

 

*Foto de portada: Marlene Martínez

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Autor Lado B
Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”
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