La mera verdad no es ninguna sorpresa, casi desde el principio intuimos que esto ocurriría, porque en Puebla tenemos una izquierda de chocolate que solo abordó algunos temas de la que debería ser su agenda, a fuerza de muuuucha presión. Y obviamente garantizar el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro cuerpo no es, nunca ha sido, una prioridad del patriarcado y sus representantes machines en el Congreso.
Ni modo. Ya será en la LXI o en la LXII, pero será, como fue en Oaxaca y en Hidalgo.
Ahora, tampoco es que en Oaxaca ya sea miel sobre hojuelas, aunque ya casi se cumplen dos años de que se aprobó la ley que garantiza la ILE, según consignó El Universal (por cierto, qué pedo con que la nota no tenga el nombre de la autora o autor), de septiembre del 2019 —cuando se aprobó la ley— a junio de este año, se han realizado 49 interrupciones, casi el mismo número de acompañamientos que las organizaciones locales hacen a la semana. O sea, así que digas cuánta confianza da ir por el misoprostol a la clínica pública, pues no.
Y no dejemos de mirar hacia Hidalgo, porque luego de la aprobación queda seguirle la pista a la ejecución de la ley.
El punto es que contando a Oaxaca e Hidalgo, con sus asegunes, en México solo el 13 por ciento de las mujeres tienen acceso al aborto legal, seguro y gratuito en sus estados, el resto, es decir LA MAYORÍA DE LAS MEXICANAS tenemos que ir a otro estado, léase CDMX, para acceder a uno.
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